Si estás enferma, háblale a tus células. Diles con amor que hagan su trabajo.

Si acaso mi amigo tu salud flaquea,

háblale a tus células con honda emoción,

pídeles que cumplan bien con su tarea

y que restablezcan su óptima función.

Dirígete a ellas de forma serena

y con la inflexión que mejor te cuadre

con el tono dulce de una madre buena,

o con la firmeza con la que habla un padre.

Pero siempre hazlo de manera suave

como si le hablaras al ser más querido.

Porque en el amor reside la clave,

para que el mensaje sea correspondido

y diles las frases que surjan de adentro,

las que mas te nazcan desde el corazón.

“Vuelvan mis amadas a su justo centro,

recobren ya mismo su alta perfección,

restauren ahora la exacta plantilla

de nuestro perfecto diseño inicial.

Recuperen niñas la luz que mas brilla,

la de vuestra impronta completa y cabal.

Las amo pequeñas y les agradezco,

que aquí en este instante reciban mi amor

y que restablezcan lo que me merezco,

que mi ser recobre todo su esplendor.”

Cuando tú sostienes con suave insistencia

ese sentimiento de alta apreciación,

creas un efecto llamado coherencia

en el magnetismo de tu corazón

y como ese campo se halla conectado

con el vibratorio campo universal,

nos responde siempre si le hemos hablado

con su propio idioma el “emocional”.

Ellas de ese modo captan tu mensaje,

perciben la carga que lleva tu acento

y vibran felices al darle hospedaje

al amor que envías con tu pensamiento

y así agradecidas de que al fin les hables

con tanta ternura,con tanta atención

responden veloces a tu trato amable

apurando el curso de tu curación.

También en soyespiritual.com:   La hora en que te despiertas revela tu salud emocional

Háblales amigo con genuino afecto

y mientras les hablas siéntete sanado,

saludable,fuerte,vital y perfecto,

con tu cuerpo entero todo iluminado.

Haz que ese cariño se torne ostensible,

haz que lo transmita tu tono de voz

y te darás cuenta que no hay imposibles

para aquel que asume que es parte de Dios.

Háblale a tus células. Fuente: Jorge Oyhanarte.

 

Cerrar menú

Comparte con un amigo