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Diane Stein: Sanador y Paciente

Situa­ciones a evitar en la relación entre un sanador o sanadora REIKI y sus clientes según Diane Stein . 2008

A continuación describo una serie de situa­ciones a evitar en la relación entre un sanador o sanadora y sus clientes:

1. No dejéis que los clientes se aferren emocionalmente a vosotros u os asignen el papel de gurú. Vosotros no tenéis la solución a los problemas mundiales ni a los problemas de la vida de los demás, puesto que la persona que se dedica a la sanción es tan humana y tan falible como cualquier otra. La gente debe asumir la responsabili­dad de su situación personal, por lo que vosotros no podéis salvar a nadie, ni siquiera intentarlo.

2. No animéis a los clientes a que os llamen u os visiten repetida­mente fuera de las sesiones de Reiki. La relación entre sanador y cliente es una relación profesional, y seguro que vuestros clientes no se dedican a visitar espontáneamente a su médico, su terapeuta o su fontanero. Vuestro tiempo es tan valioso como el del resto de profesionales y las visitas no programadas de los clientes nos hacen perder el tiempo, minan nuestra energía y pueden llegar a inmis­cuirse en otros procesos de sanación.

3. No permitáis tampoco que un cliente utilice vuestros servicios gra­tis. Una cosa es que algunas personas no paguen porque no pueden permitírselo, pero aprovecharse de vosotros es muy distinto. Si un cliente necesita que le realicen sanaciones de Reiki continuamente, pero no puede pagarlas, podéis pedirle algo a cambio; el trueque no tiene nada de malo y sirve para tener un intercambio equilibrado. Preguntadle qué os puede ofrecer: por ejemplo, os puede limpiar la habitación destinada a consulta, o realizar algún otro servicio o re-cado que necesitéis. Si un cliente se encuentra suficientemente bien para trabajar a cambio de las sanaciones, pero rehusa hacerlo, dejad de tratarlo gratuitamente, aunque si alguien tiene una necesidad real y está demasiado enfermo para realizar trueques, debéis ser conscientes de la situación y no exigirle nada a cambio.

4. No dejéis que las preguntas y temores de un cliente os abrumen una y otra vez. Responded a las preguntas y tratad de controlar las emo­ciones, pero no lo hagáis repetidamente: con una vez basta (aunque podéis hacerlo una segunda vez si deseáis ser amables con el otro). No obstante, si el cliente no acepta las respuestas que le dais y sigue preguntando, debéis negaros. El sanador no debe pasarse el tiempo respondiendo a las mismas preguntas o tratando de calmar los mis­mos miedos, porque en este caso se llega rápidamente a una situa­ción en que uno está manipulando al otro.

5. No cedáis al impulso de predecir el futuro para situaciones que no podéis predecir. La gente necesita que les den seguridad, pero en Reiki no hay respuestas verdaderas al cien por cien. Si realmente desean saber, remitidlos a alguien que les haga una lectura psíquica o una lectura de tarot. En ocasiones no quieren saber la verdad, sino simplemente que les aseguréis que todo irá como desean, pero re­cordad que las predicciones no son tarea vuestra.

6. No digáis a nadie que está curado o que le habéis sanado de su en­fermedad. Esto ya lo he comentado anteriormente, pero es suficien­temente importante para que lo repita. A no ser que seáis también médicos, es ilegal hacer afirmaciones de este tipo y podríais acabar en los tribunales por practicar la medicina sin el título correspon­diente, y esto es un delito que podría acabar con vosotros en la cár­cel. Siempre podéis remitir el cliente a un médico, que quizá tampoco sabrá si está curado o no, pero la información que le propor­cione al cliente, sea correcta o equivocada, no os meterá en proble­mas a vosotros.

7. No hagáis predicciones acerca de la muerte de alguien, incluso si os lo preguntan. Para empezar, no tenéis manera de saberlo, por más exacta que sea la información psíquica de que disponéis y, en se­gundo lugar, se trata de un hecho demasiado grave y sagrado para interferir en él. No depende de vosotros, sino de la Diosa/Fuente. Vuestra respuesta podría provocar en el otro en un estado emocio­nal deprimido y Heno de temor que no contribuirá en nada a ayudar­le. Una predicciómes solamente una opinión y lo más probable es que os equivoquéis, así que no ganáis nada con decirlo.

8. No permitáis que los clientes os pidan milagros, puesto que los milagros están fuera tanto de su alcance como del vuestro. Todo lo que podéis hacer, tanto desde el punto de vista legal como desde el punto de vista ética, es realizar vuestra sesión de Reiki. Lo que ocurra durante ésta no depende de vosotros, sino que se trata de un acuerdo a tres bandas entre vosotros, el receptor de la curación y la Diosa. Vosotros sois solamente el canal a través del cual pasa la energía del Reiki y las grandes decisiones y los milagros no están en vuestras manos ni en las del cliente (agradeced que esto sea así, porque en caso contrario la responsabilidad sería enorme). En oca­siones, este tipo de demandas milagrosas proceden de escépticos que quieren que les «demostréis» que el Reiki funciona. Vosotros sabéis que sí, pero no tenéis por qué demostrarlo a nadie; si el clien­te no acepta la sanación por lo que realmente es y tampoco acepta los resultados sean cuales sean, quizá lo que necesite es acudir a la medicina convencional.

9. En algunas ocasiones, es posible que debáis manejar situaciones en las que os toquen de manera poco apropiada o que os hagan insi­nuaciones sexuales fuera de lugar. No intentéis racionalizar la si­tuación con el cliente e insistid en que este comportamiento debe parar de inmediato o que en caso contrario la sesión no podrá conti­nuar. Si la situación se vuelve a repetir u os amenazan de alguna forma, decidle al cliente que busque otro sanador. No dejéis que os manipulen para que aceptéis un tipo de conducta que de alguna ma­nera os haga sentir incómodos o inseguros.

Después de una larga lista de prohibiciones, a continuación os pro­pongo tres cosas importantes que sí debéis hacer en vuestras relaciones con los clientes a los que efectuáis sanaciones:

1. Haced que los clientes se sientan responsables de sí mismos e inde­pendientes. En última instancia, será su propio cuerpo el que los sa­nará… o no. Esto forma parte del acuerdo a tres bandas entre el sanador, el cliente y la Diosa. Vosotros cumplís vuestra parte del acuerdo con el Reiki y ahora le toca al cliente cumplir la suya. Por lo tanto, ofrecedle sugerencias y herramientas para la auto curación y el cuidándose uno mismo. También podéis ayudarle a que mire más allá de los motivos físicos de su situación: generalmente, si puede cambiar estos factores también puede sanar. Mostradle en qué consiste su parte del acuerdo a tres partes. No permitáis que los clientes dependan demasiado de vosotros u os hagan responsables de su bienestar, puesto que deben asumir su propio poder, hacerse responsables de ellos mismos y reconocer lo que está (y lo que no está) en nuestras manos.

2. Efectuad sintonizaciones de Reiki a los clientes y mostradles cómo pueden curarse ellos mismos. Esta es probablemente la mejor solu­ción. En este sentido, existe un proverbio judío que dice: «Está bien darle un pescado a un hombre hambriento, pero todavía es mejor enseñarle a pescar». Esto es similar: hacer sanaciones mediante la imposición de manos es maravilloso, pero ayudar a la gente a que participe en su propia curación es un acto extremadamente podero­so, ya que el Reiki proporciona a las personas auto potenciación, o la capacidad de ayudarse a sí mismas y las herramientas necesarias para hacerlo.

3. Aprended a decir «no». Hay gente que tomará lo máximo que pue­da de vosotros y lo seguirá haciendo siempre que pueda; os quitará la energía, os sacará de juicio, abusará de vuestra paciencia y se aprovechará de vosotros… todo esto si permitís que os lo hagan. Vuestra tarea consiste en que esto no suceda. Se trata de un juego para dos jugadores, así que no participéis en él. ¿Qué es lo peor que puede pasar: que la otra persona ya no os quiera o que no vuelva a las sesiones de Reiki? ¿Y qué? Si esta persona se va, aparecerá otra en su lugar, y es muy posible que ésta os tenga más respeto. Para respetaros a vosotros mismos debéis aprender a rechazar peticiones abusivas de cosas que no queréis hacer, aprender a decir «no» y a mantener los límites. Habrá gente a la que no querréis efectuar sa­naciones, y tenéis todo el derecho a tomar esta decisión.

Reiki esencial 2 “manual de enseñanza para sanadores” Diane Stein . 2008

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