Siga estos 6 simples pasos para curar las heridas de su alma

Estamos atrapados en un mundo que oscila entre la crisis y el conflicto. En tal situación, la agenda principal en la lista de tareas de todos debería ser la autocuración.
Tenemos que reconocer los profundos trastornos emocionales que se encuentran en el centro de nuestro ser. La curación comienza con el reconocimiento de los desencadenantes y la fuente de la confusión.

Una vez que los hemos reconocido, es muy fácil manejarlos documentándolos, aprendiendo de ellos, liberándolos, y eventualmente pasando de ellos.

Nuestras vidas han sido dirigidas por objetivos desde que podemos recordar. Tanto que hemos sacrificado nuestras vidas, la paz, la felicidad y la salud en el altar del éxito.

En un mundo en el que el exceso de trabajo es la norma, usar el tiempo y el esfuerzo para tomar un descanso y sanar puede parecer tan erróneo. ¿Cómo hacemos posible lo imposible?

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1. Cúrate a ti mismo con el amor propio

La idea de salvarse puede parecer egoísta. Sin embargo, el amor propio es una importante lección de bondad, comodidad y amor. Sólo es posible curar el mundo después de haber escuchado las historias inauditas de nuestras almas y de haber consolado nuestros corazones en ebullición.

A medida que nos curamos a nosotros mismos, nos liberamos de los males y sufrimientos de nuestras vidas anteriores también. Nuestra alma radiantemente curada no sólo arrojará luz sobre nuestra vida sino que también iluminará el mundo.

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2. Actividades Calmantes

Cada individuo es único. Por lo tanto, diferentes soluciones funcionan para diferentes personas. No busques una respuesta singular. Concéntrese en encontrar las actividades que se adapten a sus necesidades. Mientras que la meditación ha ayudado a un número de personas, otros han sido salvados por el arte, y otros han elegido la naturaleza como su salida. El objetivo es encontrar la paz en la acción que estamos haciendo. La idea es encontrar un lugar de comodidad donde podamos quitarnos las máscaras y estar cómodos en nuestra propia piel.

3. Deja que el dolor fluya

La confusión emocional y el dolor profundamente arraigados pueden corroer nuestro ser. Aunque a menudo son invisibles, salen a la superficie como fobias, ira y penas. Rara vez pasamos algún tiempo evaluándolos.

Tenemos que enfrentarnos a nuestros miedos y dolores para liberarlos. En lugar de aferrarnos a ellos, dejemos que fluyan libremente y salgan del cuerpo.

4. Documentar el dolor

La escritura puede ser terapéutica. Los médicos siempre escriben los síntomas seguidos del diagnóstico. Nosotros también deberíamos hacerlo. Esta es la fase en la que la curación se incuba antes de que pueda manifestarse y crecer. Podemos documentarla mientras pintamos, escribimos o incluso cantamos. A medida que nuestros sentimientos se hacen evidentes, adquieren cierta legitimidad. También nos permite una visión más profunda de nuestro dolor.

5. Déjese sanar

A medida que ganamos una visión de la fuente de nuestro dolor, se hace más fácil encontrar la forma perfecta de curación. Algunas personas necesitan la paz y la tranquilidad de la soledad. Algunos necesitan el calor y el consuelo de sus familias y amigos.

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Sin embargo, la mayoría de nosotros a menudo emprendemos nuestro camino de autocuración sin una clara comprensión del diagnóstico. Aunque las aportaciones de la familia o incluso de los terapeutas pueden ser útiles, sabemos lo que es mejor para nosotros. La mejor salida es evaluar nuestro dolor y elegir nuestro camino en consecuencia.

6. Sanar el mundo

La curación del mundo es sólo un subproducto natural de nuestra autocuración. La curación se hará evidente a través de nuestras actitudes más brillantes y mejores. A medida que sanamos dejamos de juzgar duramente a los demás, incluso elegimos apoyar y ayudar felizmente a los demás. Nos damos cuenta de que un mundo pacífico, armonioso y unido es mucho más importante que cualquier otro programa de auto-servicio.

Así que, empieza a curarte a ti mismo, y en el proceso, ayuda a los que te rodean. Un yo feliz lleva a un mundo más feliz. A pesar de todo el caos de ahora, nos esperan días mejores. ¡No dejes que la oscuridad te deprima!

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