La yema de huevo contiene ácido fólico que ayuda al ADN a replicar adecuadamente y lo protege durante la radioterapia. El folato, biotina, niacina y vitamina B6 también ayudan en la lucha contra el cáncer.

Pescado. Su aceite proporciona omega-3, vitamina A, vitamina D, que se ha relacionado con niveles reducidos del cáncer de próstata, de mama y de colon.

Las zanahorias proporcionan carotenoides como el beta-caroteno, que se convierte en vitamina A.

Los tomates ayudan contra muchos tipos de cáncer: de pulmón, de colon, de cuello uterino, de mama. Su licopeno ayuda a reducir los niveles de grasa en el torrente sanguíneo y es un fuerte antioxidante.

Las setas refuerzan el sistema inmunológico.

Las nueces de Brasil son ricas en selenio, que es un agente anticancerígeno muy potente.

El brócoli ayuda a desintoxicar el hígado y reduce los tumores de cáncer de estómago.

El ajo contiene selenio, triptófano y agentes activos basados en sulfuro que atacan las células cancerosas.

La remolacha tiene antocianinas, que destruyen las células cancerosas.

zanahorias

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Legumbres como lentejas, garbanzos, judías e incluso soja son una gran fuente de fibra y proteína sin grasa animal. También proporcionan lignanos que pueden ayudar a neutralizar los radicales libres en el intestino y la corriente sanguínea.

La pimienta roja y amarilla fortalece las células inmunes y neutraliza las toxinas. También es una buena fuente de carotenoides.

Las semillas de girasol son ricas en vitamina E y zinc, que acelera el tiempo de cicatrización.

La guanábana es una fruta tropical que se cree es 10.000 veces más fuerte que la quimioterapia, aunque estudios científicos no lo confirman.

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