Reiki, la visión de Hawayo Takata

Por Por Helen J. Haberly

Nadie ha sido capaz de explicar qué es Reiki exactamente; no es de naturaleza eléctrica o magnética. La Sra. Takata subrayaba que es simple, natural, científico. No hay magia en ello, ni brujería, tampoco es necesario crear un estado de conciencia especial para trabajar con ella. Está bien para localizarse en el tratamiento, pero Reiki trabajará automáticamente cuando las manos se coloquen en la zona que lo necesita.
Llamaba a esta energía con diversos nombres: Poder Divino, Energía Cósmica, Fuerza Vital Universal, Ondas Radiónicas, Ondas Etéricas, Prana, Maná. La comparaba con la emisión de un transmisor de radio, invisible, sordo, hasta que un receptor lo capta y lo convierte en sonido. Del mismo modo, Reiki está siempre presente y nosotros lo ignoramos hasta que se logra el contacto a través de una instrucción, después de lo cual puede ser recibida y transformada en energía curativa.
Reiki no es una técnica o un método o un proceso, sólo es. En un sentido intelectual, Reiki no puede ser “enseñado”, ya que el papel del Maestro es el de habilitar al estudiante, con la energía transferida en cuatro ceremonias llamadas “Iniciaciones”. Estas Iniciaciones abren algunos centros del cuerpo para que la energía sea canalizada fácil y seguramente. Una vez hecho el contacto y la energía transferida por intermedio del toque del Maestro, el flujo se siente en las manos, usualmente se siente como calor, a veces como vibración u hormigueo, ocasionalmente de otra forma. Cada persona es única, y hay infinitas expresiones de Fuerza Vital Universal.
La Instrucción se da con el uso de esta energía. Las posiciones para las manos se enseñan por convención, ya fine la experiencia ha demostrado su eficiencia; sin embargo, no hay un modo “erróneo” de hacer Reiki y de esta manera, no hay un modo “correcto”.
Cuando la enseñanza termina, la energía está siempre “encendida”, de modo que la única decisión que debe tomar el estudiante es si realiza o no el tratamiento. El practicante no tiene control de lo que ocurrirá, ya que la responsabilidad de cualquier cosa que ocurra recae sobre la persona a la que se le da el tratamiento. No es ésta una decisión mental consciente, pero reside muy en lo profundo e involucra elecciones que están más allá de la estructura intelectual. Es la sabiduría propia del cuerpo la que determina si aceptará a la energía curativa, la cantidad y la duración de la transmisión, y qué es lo que hará con ésta. El practicante no crea esta energía, es simplemente el canal por el cual es transferida; y aceptando este papel de transporte, no hay un apego a los resultados. Uno no se convierte en curador, porque Reiki es el curador.
La Sra. Takata enseñaba que Reiki es inocuo y no puede lastimar a nadie; no destruye, sino que, al contrario, construye .y protege. Vivifica todas las formas de vida —plantas, animales, peces, aves de corral, y a los seres humanos desde la niñez hasta la vejez — y sólo puede hacer bien.
Puede trabajar a través de todas las fibras, por eso no es necesario desvestirse para recibir un tratamiento. Al posarse las manos sobre las zonas necesitadas, la energía de Reiki puede pasar cualquier manto de ropa. También puede atravesar madera, metal, cueros, incluso goma. Con el Segundo Grado de enseñanza, no hace falta tocar a la persona a la que se le da el tratamiento, porque esta energía puede dirigirse a cualquier lugar alejado.
Las condiciones y los malestares se clasifican como crónicos o agudos. Los casos crónicos son de larga data y es probable que requieran un tratamiento prolongado. No se han desarrollado de la noche a la mañana y es necesario mucho Reiki para devolver equilibrio al cuerpo. Muchos adultos tienen casos tóxicos que necesitan liberar de su cuerpo antes de que la curación se pueda completar, y así tienen lugar diversas reacciones. Esta limpieza, a menudo acarrea incomodidades, tales como dolores de cabeza, náuseas, o diarreas, al liberarse el cuerpo de ese material tóxico; todos estos son signos positivos que indican que la curación está avanzando. Los casos agudos como accidentes o dolencias repentinas, se recuperan más rápidamente, a veces con un tratamiento solamente, y las reacciones no son tan serias.
Hay varias condiciones necesarias para proveer de un canal efectivo a esta energía. La más Importante es creer en ella, ya que dudar y no aceptar Reiki disminuye las posibilidades de trabajar con ella. No es necesario que las personas tratadas tengan esta creencia, porque esta no es una prueba de su fe; pero el practicante debe creer. Segundo, debe ser usada. Así como un músculo que no se usa puede atrofiarse, del mismo modo Reiki puede debilitarse y desaparecer si no se la utiliza. El hecho de utilizarla debe corresponder con el propósito de ayudar y de curar. Existe una sabiduría intrínseca en Reiki que no permitirá ser utilizada equívocamente, y puede desaparecer por sí misma si se da algún abuso.
Reiki es esencialmente ilimitada, proveniente de la inagotable fuente de la Energía Universal, sin embargo hay ocasiones en las que parece que no puede brindar una cura. La Sra. Takata enseñaba que aquellas enfermedades que han sido diagnosticadas como “terminales”, es decir que están en sus últimas etapas, usualmente no se revierten. Estos casos son crónicos y no hay suficiente tiempo para completar la curación: aún así, la transición se suaviza al disminuir las tensiones y el dolor, y esto conforta mucho. Tampoco elimina defectos congénitos, ni hace que crezca nuevamente un órgano que ha sido extirpado quirúrgicamente, pero sí brindará alivio de los síntomas que surgen de estas condiciones.
El máximo efecto que Reiki produce es el de ayudar al cuerpo a recuperar su balance de modo que pueda curarse a sí mismo, y esto funciona tanto con uno mismo como con otros. La Sra. Takata hacía hincapié en la necesidad de trabajar sobre uno mismo. «¡Tú eres el Primero!» decía,«Si luego tienes tiempo, puedes tratar a tu familia y a tus amigos; pero en Reiki, tú primero, luego otras personas.»
«Reiki es natural», decía ella, y nada antinatural puede ocurrir durante la curación, aunque a veces puede acelerarla dramáticamente. Cuando un órgano o una glándula no funciona bien, la energía trabaja para estimular su funcionamiento natural. Los diabéticos, por ejemplo, notan cuán rápidamente se reduce su toma de insulina cuando es aplicada Reiki. Los huesos quebrados sueldan rápidamente, reduciendo los procesos de meses a semanas.
Ya que Reiki significa «Energía Vital Universal», es la misma esencia de la vida y todos nacemos con ella. En el Sistema Usui de Curación Natural (Usul System of Natural Healing), se hace contacto con esta fuerza universal, la que luego trabaja automáticamente para curar a la persona en todos los niveles; y aquellos que toman esta enseñanza muy pronto se dan cuenta de que es una inversión invalorable, ya que durará por siempre, se puede usar instantáneamente, y ayuda a elevar el nivel vital de salud mental y física de uno mismo, y también realzar la conciencia espiritual. La Sra. Takata solía hablar de convertirse en «un ser íntegro», porque no debemos estar bien sólo físicamente, sino tener también un equilibrio mental y espiritual. Sólo entonces podremos decir que estamos enteros. Esto es lo que recibimos de Reiki, a la que ella llamaba Poder Divino.
La Sra. Takata recalcaba muchas características que eran distintivas de Reiki, y les decía a sus estudiantes:
—Todo el mundo tiene este potencial. Todos estamos hechos de esta Energía Universal y la podemos utilizar para curar. Es una cuestión de elección.
—Te puedes tratar a ti mismo, como a otros.
—Cuando tratas a otros no te agotas. Al dar Relkl, tú también lo recibes y te energizas, porque estás trabajando con Fuerza Vital Universal, no con tu propia energía.
—Tú te transformas en un canal de curación y no debes atribuirte méritos ni responsabilidades por los resultados.
—Tú no absorbes los síntomas de los que tratas.
La Sra. Takata enseñaba que no es necesario saber anatomía para tratar con Reiki, ya que las manos responderán en cuanto localicen la fuente del problema y el estudiante no tiene que analizar lo que debe hacer. Alentaba el desarrollo de éste como un arte intuitivo, no un sistema rígido, y decía «Reikl los guiará. Dejen que las manos de Reiki la encuentren. Ellas sabrán qué hacer.»
Aunque ella sabía anatomía, a veces usaba nombres que ella inventaba para algunas zonas, como el plexo solar, al que ella nombraba como el “Gran Motor”, diciendo que era el centro principal desde donde la energía fluye hacia otras partes del cuerpo. Hacía hincapié en el tratamiento del abdomen, el Tratamiento Base, enseñando que la mayoría de los malestares y desarmonías en el cuerpo se originan aquí por el mal funcionamiento de órganos con poca vitalidad.
Hablaba a menudo de la necesidad de hallar la causa del malestar, porque no es suficiente tratar el efecto: «Encuentra la causa y eliminarás la consecuencia.» Mucha gente solicita ayuda porque tienen un síntoma, y está bien colocar las manos en la zona específica para aliviar el dolor; sin embargo, es mejor dar el tratamiento completo y dejar que Reiki descubra la causa del problema, el que puede estar situado o no en el mismo lugar. Sólo cuando se quita la causa el tratamiento podrá durar. Si existen hábitos poco saludables como pobre nutrición y falta de ejercicio, será necesario cambiarlos para que haya algún progreso, ya que Reiki sólo dará un alivio temporario en estos casos.
En sus clases enseñaba las posiciones correctas de las manos para un tratamiento completo, y hacía notar que hay tres zonas principales que deben considerarse: la parte delantera, especialmente el abdomen; la cabeza: y la espalda. Aquí se encuentran todos los órganos y glándulas, como así también los sistemas más importantes, de modo que un tratamiento revitalizará todo el cuerpo. El orden en que se da Reiki no importa, si se da un tratamiento completo, pero usualmente comienza con la cabeza o el abdomen. Si es necesario trabajar en brazos, piernas, u otras partes del cuerpo, las manos se colocan directamente sobre esa zona.
Solía decir a sus estudiantes «Salvo en caso de conmoción o accidente, usen el tratamiento completo, y esto es lo mismo para todo. No intenten tratar sólo por partes. El cuerpo es una unidad completa, entonces cuando sea posible, trátenlo en forma completa. Comiencen con el abdomen o con la cabeza —no importa— y luego continúen con el tratamiento completo. Es lo mismo para todo, sea mental o físico. No hay diferencia en el tratamiento.» A veces esto no es posible y ella advertía «hagan lo que puedan. Un poco de Reiki es mejor que nada.»

Cerrar menú

Comparte con un amigo