Vivir de suposiciones nos trae lágrimas y mucho tiempo de sufrimiento

Ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos. Buda

Generalmente abogamos por ser felices, conseguir un compañero o compañera de vida que nos de paz, respeto, confianza y nos haga sentir amados. Pero que ocurre cuando empiezan a surgir las inconformidades?
En la mayoría de los casos cuando empiezan a fracturarse las relaciones, sea cual sea su índole, solemos pensar que la otra persona ya no es la misma, está cambiando, algo sucede, ya no siente lo mismo, se perdió el interés… miles de pensamientos cruzan nuestra mente, pero no está mal que esto suceda, el asunto viene cuando nos quedamos imbuidos en ellos y nos conformamos con las respuestas que fabricó nuestra mente, en algunos casos para torturarnos y en otros para conformarnos y justificar la continuidad de la situación de sufrimiento que atravesamos.

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Esto sucede generalmente porque suponemos. Suponemos todas las razones que hacen actuar al otro de la manera que actúa, suponemos cuál debería ser su reacción si procedemos con indiferencia o con rechazo, suponemos el tiempo en el que la otra persona debería darse cuenta de que algo sucede y pretenda cambiarlo…suponemos, suponemos y suponemos. El problema es que, al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto. Juraríamos que es real. Hacemos suposiciones sobre lo que los demás hacen o piensan -nos lo tomamos personalmente-, y después, los culpamos y reaccionamos enviando veneno emocional con nuestras palabras. Este es el motivo por el cual siempre que hacemos suposiciones, nos buscamos problemas.
Entonces antes, durante y después, estamos en un estado de sufrimiento permanente cuando la realidad presente nos muestra que nada de lo que supusimos ha sucedido. Pasa el tiempo y nos preguntamos por qué no hay respuesta? Es entonces cuando comenzamos a suponer que llegó la hora de tomar decisiones importantes, separarnos, darnos un tiempo, un espacio…y una serie de consecuencias que cuando vamos a la causa nunca fueron aclaradas ni conversadas. Quizás no hubiera sido más sencillo o diferente, si simplemente en un comienzo, en lugar de suponer hubiéramos buscado un espacio para decir a la otra persona como nos sentíamos? Qué pudo haber pasado si en lugar de pretender que la otra persona se diera cuenta de su comportamiento, que también era una suposición, le manifestáramos nuestro malestar ante lo que estábamos suponiendo?…
Comunicarnos con el otro en el momento oportuno abre un camino tan maravilloso de tiempo, de claridad, de visión y de comprensión, que jamás nos dará la suposición, el suponer únicamente nos deja un tumulto de dudas, de temores, de resentimientos innecesarios que finalmente aún y cuando la relación logre estabilizarse habrá quedado en nuestra consciencia ese sentir que jamás manifestamos, que no dimos la oportunidad de aclarar y de borrar. —

También en soyespiritual.com:   Cómo deshacerse de los pensamientos indeseados

Tomado de Psicología del alma

Foto por Ronaldo Maciel Vivir de suposiciones nos trae lágrimas y mucho tiempo de sufrimiento 1

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