La humildad no consiste en rebajarse sin cesar ante los demás diciendo: «No soy nada, no valgo nada.» La verdadera humildad es poner dentro de uno mismo al Creador en primer lugar. ¿Por qué? Porque el que pone en primer lugar al Señor se beneficia de todas sus riquezas. Éste es el sentido profundo de la humildad. ¡Pero que pocos han comprendido esta verdad! Y como no la han comprendido, consciente o inconscientemente, se enfrentan
ante el Creador y transgreden sus leyes. Si pudiesen, le destronarían incluso para ponerse en su lugar. Pero es entonces cuando se empequeñecen hasta desdibujarse y desaparecer.

humildad

La grandeza de esta criatura tan imperfecta que es el ser humano, es comprender que, a pesar de sus insuficiencias, puede realizar maravillas si pone al Señor en primer lugar en su cabeza y en su corazón. Hasta entonces, haga lo que haga, todo lo que emprenda seguirá siendo mediocre. Abrirse al Señor para que penetre en nosotros, se manifieste a través de nosotros y nos tome a su servicio, ésta es la verdadera humildad, y en esta humildad nos
engrandecemos.

Omraam Mikhaël Aïvanhov

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