maestro espiritual

“Para el discípulo, su Maestro no puede permanecer como un ser externo a él: en el momento que verdaderamente lo ha aceptado, existe también en él; lleva a todas partes su imagen, y esta imagen no cesa de actuar sobre sus pensamientos, sus sentimientos y sus actos.

El discípulo aprende, poco a poco, a formar esta imagen de su Maestro en sí mismo: descifra sobre ella las huellas de todas las cualidades que desea poseer, se esfuerza para alcanzar, mediante su espíritu, todo lo que existe de más sutil en él. Cuando lo consigue, el discípulo siente que no tiene nada más que esperar o pedir. Oye decir a su Maestro: «Hijo mío, has comprendido el secreto de la luz y del amor. Te doy mis riquezas y mi bendición.»”

Omraam Mikhaël Aïvanhov

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