Siempre da más

cerezas

Vais a la tienda a comprar un kilo de cerezas. El tendero pesa el kilo… pero añade un puñado más. ¿Qué es un puñado de cerezas? Casi nada, pero os gusta. Lo que os alegra, no es tanto esas cerezas de más, sino el sentimiento amistoso que se manifiesta a través de este gesto.

Esto es sólo un pequeño ejemplo. Pero observando a los humanos, constatamos que muchos no saben hacer esta clase de gestos. No están por tanto necesitados, y a menudo incluso tienen más de lo que precisan, pero interiormente hay algo que les retiene: no pueden dar, no logran hacer este movimiento hacia los demás. Y después se quejan de no tener amigos. ¿Cómo hacerles comprender que bastarían estos pequeños gestos, gestos que no cuestan casi nada pero que abren los corazones?

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Omraam Mikhaël Aïvanhov

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