dar la mano

La mayoría de los hombres no son ni malvados ni mal intencionados, muchos desean sinceramente ser útiles a los demás y hasta son capaces de serlo. Pero los buenos sentimientos
y las buenas intenciones no bastan para hacer realmente el bien.

El que quiera ayudar a los demás debe empezar por estudiarse y tratar de liberarse de todos los elementos que en él se oponen a este bien que quiere realizar. En efecto, el bien y el mal están tan íntimamente entrelazados en cada ser, que fuerzas oscuras consiguen a menudo aprovecharse de su buena voluntad. Y cuando está convencido de ser útil, toda clase de elementos contrarios al bien se mezclan en sus acciones, y las personas que debían beneficiarse, al final sólo son víctimas.

¿Queréis verdaderamente ayudar y beneficiar a los demás? Con un trabajo paciente de cada día, esforzaos por neutralizar los estados interiores que puedan servir de imanes a las corrientes negativas que circulan en la atmósfera. Y, al mismo tiempo, tratad de intensificar los estados que atraen hacia vosotros las influencias benéficas.

Omraam Mikhaël Aïvanhov

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