En la vida nos relacionamos de muchas maneras, es parte de la naturaleza humana, necesitamos vivir en contacto constante con los demás, interactuar, forjar caminos, establecer escenarios para ir avanzando en la vida, no solo en el ámbito personal, sino en el profesional y hasta cultural hoy día, especialmente cuando la sociedad actual te obliga a formar parte de todo, por lo que nos vemos involucrados en todas las situaciones que atañen a la vida.

La alegría de hacer bien está en sembrar, no en recoger. Jacinto Benavente

Estas relaciones que sembramos, forman nuestro carácter, gran parte de la manera en la cual nos relaciones y de las conexiones que logramos, el que se nos abran o cierren las puertas. Muchas veces no somos conscientes de que nos conectamos con las personas desde el conflicto, la competencia y hasta la discordia, y así en lugar de sembrar paz, nos persigue una lucha constante con nuestro entorno, comenzamos a luchar contra la corriente.

Quizás no nos demos cuenta a primera vista, que somos responsables de las cosas que ocurren en nuestra vida, que aunque mucho se le atribuye al azar, resulta que todo es causa y efecto, y si bien la fatalidad suele hacer su parte, hasta esto es consecuencia de decisiones pasadas que no recordamos de forma inmediata. Si partimos del amor, la humildad y la generosidad, los frutos serán dulces y provechosos, si por el contrario, nos mueve la discordia y las malas intenciones, de seguro la guerra será nuestro escenario más común.

 

Rosas, creced, pujad, multiplicaos hasta invadir las cajas de caudales, hasta impedir las ametralladoras, hasta sembrar la pólvora y el hierro de luz y primavera. Ramón de Garciasol

Sembrar paz en la vida no es imposible, puede hacerse algo completamente natural, basta con dejar de  el conflicto, buscar el lado positivo de las cosas, personas y situaciones, hacer el bien, no dejarnos influenciar con el entorno tóxico que es tan común hoy día, sacar bien del mal y del mal el menos, aprender a mirar hondo, a aceptar a cada quien con sus defectos y virtudes, sin esperar cambiar a nadie ni culpar a nadie de lo que nos ocurre.

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Puede resultar complicado mantenerse aislado de tanta realidad, pero lo cierto es que basta con mantenerse atento al presente para hacer lo correcto, atraer la armonía a nuestra vida, sembrar paz, levantar barreras contra la discordia y ser multiplicadores de este efecto.

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Lo más importante es conocer el momento correcto para sembrar. Masanobu Fukuoka

No podemos esperar tener paz si sembramos tempestades, recuerda siempre que cada relación en la vida es única y valiosa, dar su justo valor es parte importante para que la paz prevalezca.

Por: Marvi Martínez

via Rincon del Tibet

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