No guardes nada para después. Por Lic. Marcela Sejas

¿Cuántos de nosotros guardamos esa vajilla nueva para cuando vengan las visitas, la lencería erótica para cuando conozcamos al príncipe azul o esos pantalones para cuando adelgacemos? No guardes nada para después.

No disfrutamos del presente por esperar un futuro que tal vez no llegue nunca y entonces? Te propongo que vivas la vida con plenitud, que no te guardes nada, ni cosas ni palabras y, mucho menos, gestos de amor. Sentate a tu mesa como el rey o la reina que sos y come con la mejor vajilla que tengas. Ponete esa ropa que tenés ahí en un rincón esperando ese momento especial. Te cuento que eso ha llegado y es ahora! Vestite con tus mejores vestidos porque te lo mereces, porque la vida es sólo un juego y sólo te sucede lo que puedas imaginar. Largá las palabras que tenés atravesadas y te dan dolor de panza. No hay nada que perder. No especules. Sé auténtico. Hacé limpieza en tu casa. Regalá esas cosas que no usas hace años y las guardas, para qué? Tenés veinte pares cuando hay personas que tal vez no tengan ni uno. Doná. Ayudá. Sé la mejor versión de vos mismo. Ese es el único desafío de esta existencia. Todo lo demás son excusas que nos mantienen presos en nuestra pequeña jaula llena de miedos y explicaciones que nos decimos a nosotros mismos para justificar esa infelicidad. Si cambiamos nuestros pensamientos cambiará nuestra realidad. Pero para eso necesitamos entender que los pensamientos que tenemos los hemos aprendido y aprehendido de nuestra familia y sociedad y, justamente por eso, se pueden cambiar. No somos víctimas. Somos humanos con la posibilidad de reinventarnos a cada instante. ¿Cómo querés que sea tu vida? Diseñala. Es una cuestión de decisión. Hoy sacalo todo afuera como la primavera, como dice la canción y mira y mírate qué hay ahí, que queda y que se va de tu vida. Toma lo bueno y bendecí lo malo. Somos cien por ciento responsables de nuestra vida. Hagamos de ella nuestra mejor obra de arte! A brillar!!!

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No guardes nada para después

Me despido con un lindo cuento: La visita de un ángel.

Un hombre recibió una noche la visita de un ángel, quien le comunicó que le esperaba un futuro fabuloso; se le daría la oportunidad de hacerse rico, de lograr una posición importante y respetada dentro de la comunidad y de casarse con una mujer buena y hermosa.

Ese hombre se pasó la vida esperando que los milagros prometidos llegasen, pero nunca lo hicieron, así que al final murió solo y pobre.

Cuando llegó a las puertas del cielo vio al ángel que le había visitado tiempo atrás y protestó: -“Me prometiste riqueza una buena posición social y una bella esposa, me he pasado la vida esperando en vano! -Yo no te hice esa promesa, replicó el ángel,” Te prometí la oportunidad de riqueza, una buena posición social y una esposa buena y hermosa”. El hombre estaba realmente intrigado. – “No entiendo lo que quieres decir”, confesó. – “¿Recuerdas que una vez tuviste la idea de montar un negocio, pero el miedo al fracaso te detuvo y nunca lo pusiste en práctica?” el hombre asintió con un gesto. – “Al no decidirte unos años más tarde se le dio la idea a otro hombre que no permitió que el miedo al fracaso le impidiera ponerla en práctica. Recordarás que se convirtió en uno de los hombres más ricos del reino”. – “También recordarás”, prosiguió el ángel, aquella ocasión en que un terremoto asoló la ciudad derrumbó muchos edificios y miles de personas quedaron atrapadas en ellos. En aquella ocasión tuviste la oportunidad de ayudar a encontrar y rescatar a los supervivientes, pero no quisiste dejar tu hogar solo por miedo a que los muchos saqueadores que había te robasen tus pertenencias; así que ignoraste la petición de ayuda y te quedaste en casa”. El hombre asintió con vergüenza. – “Esa fue tu gran oportunidad de salvarle la vida a cientos de personas, con lo que hubieras ganado el respeto de todos ellos”, continuo el ángel. – “Por último, ¿recuerdas aquella hermosa mujer pelirroja, que te había atraído tanto? La creías incomparable a cualquier otra y nunca conociste a nadie igual. Sin embargo, pensaste que tal mujer no se casaría con alguien como tú y para evitar el rechazo, nunca llegaste a proponérselo”.

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El hombre volvió a asentir, pero ahora las lágrimas caían por sus mejillas.

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– “Si amigo mío, ella podría haber sido tu esposa”, dijo el ángel. “Y con ella se te hubiera otorgado la bendición de tener hermosos hijos y multiplicar la felicidad en tu vida”.

A todos se nos ofrecen a diario muchas oportunidades, pero muy a menudo, como el hombre de la historia, las dejamos pasar por nuestros temores e inseguridades.
Pero tenemos una ventaja sobre el hombre del cuento.

Nosotros aún estamos vivos…

No guardes nada para después, escrito por Marcela Sejas. Lic. en Comunicación Social (UBA) – Diksha Trainer de la Oneness University, India – Terapia Floral – Masaje Ayurvédico – Rebirthing – Meditaciones de Osho – Reiki – Escritora – Colaboradora en medios gráficos y radiales.

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