Esforzaos para no ceder nunca ante el mal, sea cual fuere la forma bajo la que se presente. Nunca aceptéis que un dolor o una minusvalía física os quite el placer de vivir. Esto es difícil, evidentemente, pero aunque estéis perdiendo la vista o el oído, aunque tengáis un miembro paralizado, tomad conciencia de todas las facultades, de todas las posibilidades que todavía tenéis, y gracias a las cuales podéis seguir actuando, aprendiendo, perfeccionándoos. Y os quedan, sobre todo, el pensamiento y el sentimiento que son los verdaderos poderes.
Recurrid a ellos, porque cultivando pensamientos justos y sentimientos generosos, crearéis en vosotros disposiciones benéficas que contribuirán incluso a mejorar vuestro estado físico.

mal

El mal toma a menudo las proporciones que nosotros le damos y resignándonos, dejándonos llevar por el desánimo, lo reforzamos. Pero ¿habéis visto cómo defiende una gallina a sus polluelos cuando se acerca un perro? Se eriza, ahueca sus plumas, cacarea ruidosamente para darle miedo. Actuad de la misma manera con el mal: ahuecaros, enfrentaos a él, mostradle que sois capaces de defenderos y se verá obligado a retroceder.

Omraam Mikhaël Aïvanhov

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