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La fascinación que siente el ser humano por el amor, por la bondad, por la compasión son sentimientos y emociones que son contagiosas y si hay buena vibración se pueden convertir en reciprocidad; los sentimientos son contagiosos y siempre atraen a sus homólogos sentimientos y emociones en la misma frecuencia y definitivamente es un estado mental de armonía, de tranquilidad y de mucha, mucha paz la cual debemos compartir con nuestros seres queridos.

La creación del hombre fue inspirada para que se inclinara hacia todos sus semejantes, así como los ángeles son muy inclinados hacia la naturaleza humana. Ellos se encuentran _ desde el punto vista de comprensión muy cerca a la realidad, por eso que cuando nosotros actuamos de mala fe estamos calificando la energía negativamente del Padre y de los Ángeles , porque ellos facilitan la comunicación entre su mundo y el de los hombres, y tristemente somos nosotros que con nuestra mente creadora quienes ponemos obstáculos o interferencia en dicha comunicación que nunca debe ser suspendida, así mismo colocamos barreras mentales entre nosotros y otros semejantes y la comunicación se interfiere por malos entendidos, o diferentes frecuencias vibracionales que emana de la conciencia y el estado emocional, si tenemos baja autoestima, sino perdonamos todas estas frecuencias o actividades emocionales interfieren en una buena comunicación y lo que vamos a contagiar es una energía muy baja y por ende no recibimos recíprocamente un sentimiento de amor, de bondad, porque nuestra estructura mental no esta preparada para esas emociones de alto nivel vibracional, sino nadamos sobre frecuencias muy baja y nos contagiamos de energía muy negativa.

Así mismo debería actuar el sentimiento del A mor, contagiarnos de esa hermosa carga vibracional de fascinación hacia otro ser, de quien nos enamoramos y lo aceptamos tal como es, y muchas veces ese sentimiento no es contagiosa con la otra persona, por estructura mental, por malas vibraciones o simplemente no creció la semilla del contagio hacia la otra persona y así un sin de emociones que no se contagian tal vez por la sintonía vibracional de la otra persona.

Es como la risa es contagiosa, deberíamos siempre sonreír porque de ella se deriva una sensación de plenitud y felicidad, la alegría, la paz, son sentimientos y emociones que se contagian para hacernos felices la vida. Los sentimientos buenos son para contagiarnos y la respuesta debería ser “Reciprocidad”

ELANGELUS. MONICA ZERPA

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