Cada uno alimenta ambiciones, sueños, y es algo natural. Pero, si consiguen realizarlos, ¿estarán acaso a la altura de la situación? Éste es también un punto a considerar. Ahí tenéis, por ejemplo, a un chico que sueña casarse con una chica encantadora que ha conocido. Tras toda clase de peripecias – ¡porque no era el único en estar enamorado de ella! – consigue realizar este sueño. En apariencia, es magnífico. Pero
cómo carece de sabiduría, de autodominio, ahí está, atormentado por las sospechas, por los celos… Vigila a su mujer y a todos los que se le acercan, se imagina que ella le engaña, hasta el punto de que un día, se vuelve completamente loco, la asesina y termina en la cárcel.

pidiendo un deseo

Bajo una forma evidentemente muy simplificada, esta pequeña historia es un ejemplo de los peligros que corremos cuando nos obstinamos en realizar nuestros deseos sin conocerse bien, sin haber trabajado en el control y el dominio de sí mismo. Queremos casarnos con la chica más bella del mundo, obtener un cargo de ministro o ser elegido presidente, llegar a ser una celebridad, ganar el primer premio de la lotería nacional, etc., y no es imposible conseguirlo. Pero ¿cuánto tiempo nos durará la felicidad de haber obtenido este éxito? Al día siguiente ya, se
presentan los problemas. Y entonces, ¿tendremos acaso la suficiente fuerza de carácter para afrontarlos?

Omraam Mikhaël Aïvanhov

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