Muchas veces la gente piensa que cuando están experimentando algún tipo de dificultad, tienen derecho a algún tipo de recompensa. Ellos dicen: “Bien, estoy pasando por una limpieza. Estoy en un lugar oscuro. He estado ahí, he pagado mis deudas. Ahora tengo derecho a X, Y o Z”. La verdad aquí es que a no ser que vayamos a la semilla, la raíz del problema y lo solucionemos, ¿por qué nos mereceríamos una recompensa? ¿Sólo porque experimentamos un poco de dolor o castigo? Las cosas no funcionan así.

En otras palabras, si no podemos descubrir por qué nos ocurre algo negativo, entonces tenemos que preguntarnos a nosotros mismos: ¿Qué más puedo hacer para cambiar?

Karen Berg

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