En estos tiempos maravillosos tenemos muchas cosas que descubrir de nosotros mismos. Una de ellas es el hecho de darnos cuenta que es más importante la manera en que enfrentamos alguna situación que la situación en sí misma.

Nuestra esencia más profunda disfruta de cada experiencia, aunque para nuestra personalidad pueda resultar desagradable. La vida se hace completamente diferente cuando miramos las experiencias desde planos más elevados y esto es algo que seguramente has comprobado en tu vida muchas veces.

Recuerda algún suceso de tu pasado que al momento de experimentarlo lo sentiste inmensamente fuerte y desestabilizador, pero que al pasar el tiempo y mirar en retrospectiva, te diste cuenta que pudiste haberlo tomado con mucha más serenidad. Es como si lo hubieras dramatizado más de la cuenta. El drama desapareció porque aprendiste algo que te hizo más sabio.

Existen situaciones que por su intensidad negativa, lejos de empoderarnos, nos dejan más débiles. Pero esto no se debe a la situación en sí misma, sino más bien, a que no la atendimos con la suficiente atención como para obtener el regalo que ella tenía para nosotros. Una situación puede debilitarte o puede empoderarte dependiendo de cómo la puedas digerir.

Por lo general pensamos que es natural reaccionar con mucho miedo y angustia frente a ciertas situaciones y olvidamos que no son esas situaciones las que nos generan esas emociones, sino, nuestra manera de reaccionar frente a ellas.

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Esto es bien fácil de verificar. Seguramente has visto personas que toman ciertas experiencias de su vida con mucha exageración y otras con mucha calma, dependiendo de sus perspectivas. No son las situaciones las que nos hacen reaccionar. Es nuestra reacción frente a esos sucesos lo que, al fin de cuentas, se deja ver.

El grado de tranquilidad o tragedia que podemos sentir frente a ciertas experiencias de la vida depende del cristal con que se miren y este cristal se va gestando desde que somos muy pequeños en nuestro hogar y también con el consciente colectivo. Nacemos sin cristal, pero lo vamos creando de acuerdo a las reacciones que vemos en los demás.

Cuando somos niños no podemos filtrar esa manera de ver la realidad, pero de adultos tenemos la oportunidad y el derecho a modificarlo si lo estimamos necesario. Es muy importante tomar consciencia de que existen muchas formas de reaccionar frente a la misma situación y que estas dependen de los programas mentales que hemos adquirido desde pequeños.

Es así como hay personas que frente a la partida de un ser querido quedan muy afectados y por mucho tiempo. Otras se recuperan rápidamente y hasta despiden a ese ser, honrando su partida y deseándole lo mejor.

Hace poco atendí a una mujer que aprendió de su madre a reaccionar con mucha ira frente a cualquier desacuerdo que se presentara con su esposo (el padre de la mujer). Ella pensaba que eso era normal y repetía el mismo patrón con su pareja, generando momentos muy tensos que afectaban su relación y su sistema nervioso. Cuando se dio cuenta de que podía conversar para resolver un desacuerdo, su vida cambio por completo.

Si tenemos sentimientos y emociones es por algo, son para experimentarlos, vivirlos y sentirlos en toda su magnitud. Es muy saludable vivir las experiencias en toda su fuerza e intensidad. No podemos aprender en una sala de clases donde se nos dice como son las cosas. La vida no se puede vivir en teoría. La vida requiere ser vivida en acciones y sentimientos profundos y personales.

No obstante, es importante recordar que todos tenemos una reacción personal frente a los hechos y que si consideramos necesario modificarla, podemos hacerlo.

Este reconocimiento es sabiduría. Poco a poco podemos observar que a mayor sabiduría, mas paz tenemos frente a los desafíos.

A veces se piensa que tomar las cosas con serenidad es señal de irresponsabilidad, pero no se trata de eso. La serenidad no excluye un gran compromiso para desear mejorar todo. Puedes actuar con serenidad en ambas situaciones, para resolver o para huir de esa situación.

Es más fácil resolver o afrontar cualquier desafío con una actitud más abierta y más elevada. Una cuota de curiosidad también puede ayudar mucho. Esto te permite tener acceso a pensamientos y emociones distintas, lo que genera acciones distintas y en conexión con tu verdadera esencia que disfruta de todo lo que te sucede.

Patricia González

Lectura del Aura, Consulta Virtual, Coaching

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