¿Hay acaso en mi alma un anhelo de que este día sea mejor que cualquier otro vivido antes?  Cuando crea que así puede ser, iniciaré un viaje nuevo, un viaje en el que dejaré atrás dudas y temores, arrepentimientos y culpas, para descubrir mi naturaleza espiritual y mi poder.

Recorro el camino de un triunfal hijo de Dios, pues eso es lo que soy.  Hablo un lenguaje de “¡puedo!”, que me vincula con la verdad de mi fortaleza y habilita interiores.  Me acepto como ser espiritual en una gesta divina.

Por cierto, siento un arrebato de entusiasmo con respecto a mi viaje.  Sé que Dios es mi constante compañero en mi viaje de descubrimiento y que jamás perderé el rumbo.

PeteLinforth / Pixabay

“Y tanto los que iban delante como los que iban detrás gritaban: ¡Hosanna!”.

Marcos 11, 9

Con Amor en mi corazón

Graciela

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