El Viaje en el que Estás

Dios Dijo:

Tú diriges la película en la que actúas. Pero no eres el único director. Hay otros directores para

la coreografía, la escenografía, el vestuario y demás. Interpretas un papel principal, pero no

es el único papel. Y así navegas en el barco de la vida, Capitán del Barco, pero

no eres el Capitán de los Océanos.

Amado, no estás a la deriva en una balsa sin remos en medio de un río. No has abandonado el

barco. Eres el Capitán de la nave que navegas. Eres el Hacedor y lo Hecho, y tienes un papel decisivo.

A veces haces preguntas como: “¿Para qué es este viaje? Incluso si voy hacia el destino

perfecto, ¿qué estoy haciendo mientras tanto? ¿Cuál es el punto de tratar de mantenerme

al ritmo cuando mi destino está asegurado?”

Tu destino está asegurado. Tu viaje no. Estás aquí por el viaje. Te hice partir en los Mares de

la Vida, deseándote un muy buen viaje. Te pedí que visites los lugares de interés. Te pedí que

contribuyeras al viaje. Te pedí que acompañaras a otros viajeros y pasajeros. Te pedí que fueras

un viajero bueno y que hicieras que el viaje fuera agradable para todos los demás pasajeros.

Eres Capitán, y eres viajero, pero el viaje no es gratis, y como Capitán, eres responsable por

todos los pasajeros. No navegas solo. El viaje que emprendes

es como una carta que Me escribes a Mí:

“Querido Dios, hoy tomé un bote de remos, y moví los remos. Llevé conmigo a algunos de

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Tus hijos. He visto que disfrutaron del viaje. Comprendo que hasta un viaje de

un día es un viaje, y yo soy el Capitán.

“Incluso en un auto o en un avión, soy el Capitán. Llevo la voz cantante. Soy Tu Auxiliar de

vuelo del Universo. Dondequiera que esté, estoy cuidando del Universo. Soy el piloto, y

soy quien telegrafía los mensajes. Nunca estoy en un barco de guerra. Estoy en un

crucero sin importar cuál es la nave que gobierno.

“Sé que te represento, Dios. Me presento ante ti. Te sustituyo. Te represento. Represento

a la Grandeza y no a la pequeñez. Mi objetivo es servir. No soy haragán en

mi deber de servirte, Rey de Todo.

“Debo hacer que me reconozcan como Tu Embajador. No debo engañar a nadie con

que soy todo menos Tú. Estoy aquí para conferir Tu amor. Estoy aquí para representarte

bien. La pequeñez no te representa bien.

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“Como todos son Tus hijos, ahora los hago Míos. Los nutro. Hago que el lugar donde te

sustituyo sea un lugar con mucha luz donde a Tus hijos les guste estar. Éstos son los

verdaderos feligreses. Dondequiera que esté, le doy sustento al mundo. Soy un puerto de amor.

“La medalla que me prendes tiene los nombres de todos Tus hijos cuyos pasos he iluminado

y aliviado. Si Tus hijos son conscientes de que estoy aquí en tu lugar, sabrán que aquí

conmigo es un buen lugar donde estar, y volverán por más. Les gusta viajar conmigo, y a

mí me gusta viajar con ellos, y allanar el camino para todos.

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“Soy un ejemplo vivo de Tu amor. Soy un ser humano hecho a Tu imagen, y nunca lo olvido.

Me has dado una tarea maravillosa, y la cumplo. Todos los días, a cada momento, la cumplo.

Ésta es la promesa que Te hice, y ésta es la promesa que me he hecho, y ésta es la

promesa que mantengo. Tú eres el Capitán de Mi Corazón.”

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