El sueño de la vida

En el sueño de la vida el ritmo de repetición interminable de ciertos rituales cotidianos (despertarse, bañase, trabajar, comer, caminar, hablar, etc.) suelen constituirse como una realidad de vida y un territorio de refugio y continuamos ”viviendo” ……a veces ahuyentando peligros reales o imaginarios de nuestra creencia de vida.

En el sueño de la vida vamos orientando brújulas, vamos corriendo para alcanzar el futuro que pudiera no llegar, con gran apuro, o permanecemos parados en un pasado que no podemos cambiar; a veces nos encontramos en la incertidumbre o la inestabilidad expresada por nosotros mismos en nuestro mapa de vida; a veces sucede lo imprevisto: perdemos un trabajo, perdemos el amor, los hijos se van, ocurren accidentes, tenemos pérdidas materiales o sentimentales.

Alguno de estos hechos parecieran no abarcar la dimensión humana porque el dolor es descomunal, sentimos que el universo hubiera entrado en caos y parece imposible no sentir dolor, y que algún día ese dolor pudiera ceder.

Cuando eso sucede nos apresuramos a salir de la dificultad, queremos no sentir y le huimos al dolor…..

Existe una manera de sanar y es justamente que cuando se tenga una experiencia desagradable tomarlo como una oportunidad para hacer un trabajo interno y ensayar otros diseños en nuestras emociones.

Emociones que no solo sobrevienen por la propia angustia frente al cambio sino porque el entorno muchas veces no acepta los nuevos cambios o expresiones y nos invita a seguir repitiendo nuestros conocidos estilos de respuesta acostumbrados.

Cuando suceda, es momento de dejar sentir, es decir, no luchar por no sentir el dolor, sino sentirlo hasta que todo nuestro cuerpo se revuelque en el sentimiento, llorar hasta cansarnos, tocar fondo, rendirnos al sentimiento, abrazarlo y aceptarlo….para ir del no ser al ser… para ir siendo; de ser control, a deshacer el control, ir dejando suavemente el dolor y la desconfianza y ser mas blandos, suaves, de ser manipulados,  a no serlo, de ser distantes,  a ir acercándonos, de sostener siempre, a no ser soporte, de ser confusos, a focalizar y definir, de sentir que no nos recuperaremos nunca, a permitirnos estar tristes y llorar hasta que se nos dé la gana y sorprendernos un día al amanecer:  serenos.

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angel

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Así vamos dejando atrás estereotipos, formas, cárceles y cambiamos de espejo para atrevernos a tener nueva silueta…a sentir alivio! Este desconocido o esta desconocida va resultando agradable y vamos dejando de ser como somos… creando una nueva forma, una expresión o respuesta que no es igual, que es diferente de la conocida habitualmente, atravesamos un espacio tiempo inédito, adquiriendo esa extraña capacidad de tomar lo imprevisto y volverlo una oportunidad para renacer en una persona mejor y más plena, entendiendo que la mejor forma de vivir es aceptando la vida como la tenemos, aceptando nuestras emociones y situaciones pero con conciencia plena que podemos cambiar nuestra vida con actitud positiva y amor incondicional.

“Hay tales lugares en nuestro interior, decía Kantor,  que entonces la aventura, el viaje, la vida… será conocer tales lugares y atreverse a descubrir lo que hay mas allá regresando distintos, ser y no ser, para ser nuevos, plenos, mejores, curiosos, audaces, despiertos, dispuestos, frágiles, solidarios, distendidos… vamos a abrir la puerta y dejar que lo desconocido dé lugar a nuestra nueva forma”.

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