A donde irías sin tus sueños

dos caminos

Los sueños son una guía para orientarse, para saber por dónde ir y para tener una motivación de vivir.

¿Imaginas tu vida sin que nada te motivara, sin que tuvieras ilusiones, esperanzas, ciertas visualizaciones para ti y para los tuyos? Sería una vida extraña, plana, aburrida y desganada.

Sin un norte hacia donde desear ir, no sabríamos  dirigirnos, no podríamos elegir, no sabríamos si  algo es agradable o desagradable. Cualquier cosa  daría lo mismo. Todo seria neutro y podríamos  encontrarnos continuamente en varias encrucijadas  de toma de decisiones sin saber cual tomar.

¿Por qué Buda dijo que los deseos son nuestro mayor problema?

Los deseos tienen la particularidad de guiarnos y motivarnos a vivir, pero cuando un deseo se convierte en una obsesión y una orden para el
universo, ese regocijo puede transformarse en una gran pesadilla.

Si bien es cierto que es necesario tener preferencias, estas no son reglamentos que podamos imponer a la vida y que ella tuviera que otorgarnos por obligación y de inmediato sin que estemos preparados para recibir. Los deseos son los impulsos que nos muestran
el camino por donde dirigirnos, pero al mismo tiempo se transforman en el maestro que nos ayuda a descubrir la fórmula secreta para llegar a ellos.

Los deseos solo te muestran lo que hay al final de la ruta que tú tienes que transitar y descubrir por tus propios medios. Nadie puede transitarla por ti. Puedes tener referentes, algunas personas pueden inspirarte y servir de faro, pero nadie puede dar los pasos que tienes que dar por ti.

Al parecer, a la vida le interesa mucho que aprendas el camino, más que el resultado mismo. Ella sabe que si alguien te diera lo que buscas, no habrás aprendido nada, no te habrás dado cuenta de que puedes conseguir todo por medio de tu propia energía, por tu propio valor y por tus propias capacidades.

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La vida tiene todo lo que necesitamos y la aventura consiste en alinearse para obtener ese flujo de bien que llega a nosotros por derecho divino. La vida no puede negarnos lo que necesitamos, pero nosotros podemos negarnos a recibir ese bien.

Cuando por un lado, rechazamos nuestros sueños y por otro lado estamos diciéndole a la vida que es injusta con nosotros, estamos haciendo un corto circuito. La maestría se alcanza cuando nos damos cuenta de esta contradicción que reina al interior de cada uno y como consecuencia, dejar de oponer resistencia a nuestro bien.

Tu sueños te dicen lo que puedes perseguir, la vida lo tiene para ti y tu ¿Qué haces con eso? ¿Lo recibes o lo rechazas?

A la vida le interesa mucho que cumplas tus sueños, pero no es por el objetivo de la meta, sino por tu aprendizaje para llegar allí. Si hace tiempo que estas persiguiendo un sueño que aun no has podido cumplir, tienes que “hacer algo” que no estás haciendo y “dejar de hacer” otra cosa que estás haciendo y que no te está funcionando.

¿Cuáles son esas cosas? Esa es la formula que tienes que descubrir. Cuando lo consigas conscientemente, sabrás como conseguir cualquier otra meta. La ruta es una sola y está diseñada por ley. Si la descubres, el camino se abre y florece para ti en cualquier aspecto de tu vida.

Si necesitas una ayudita para saber que es lo que “puedes hacer” y qué es lo que puedes “dejar de hacer” para seguir tus sueños, visita mis servicios en este link.

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Patricia González

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