Diosas en ti: Descubre la tuya.

En la antigua Grecia las mujeres sabían que su función en la vida estaba situada bajo el dominio de una diosa en concreto, se creía que las diosas eran poderosas por lo que se les rendían homenajes con rituales, ofrendas y sacrificios.

Dentro de las mujeres contemporáneas las diosas existen como arquetipos, es decir, que se encuentran en el inconsciente colectivo. Éstas diosas están dentro de nosotras como si fuesen códigos dentro de una semilla, del mismo modo que el desarrollo de la semilla depende de factores como la tierra y las condiciones climáticas nuestras diosas interiores se activan en una mujer en determinado momento según  una serie de factores sociales, familiares, culturales y hormonales.

Lo que la familia espera de ti cuando eres apenas una niña es un factor fundamental ya que con esto están suprimiendo o activando a una determinada diosa; si la familia alienta a que su hija sea ella misma, si aprueban el flujo natural de su personalidad ésta se siente bien consigo misma y por consiguiente la llevan a hacer lo que realmente le importa. Sin embargo, cuando una niña es desaprobada por sus padres la diosa se mantiene ahí en silencio, anulada, por lo que la niña crecerá con un malestar con ella misma por ser lo que es.

Según Jean Shinoda Bolen en su libro “las diosas de cada mujer”, en sociedades patriarcales los roles principalmente aceptados suelen ser el de la doncella (Perséfone), la esposa (Hera) y la madre (Démeter), las mujeres como Afródita son condenadas como las “putas” o “tentadoras”, desvalorizando así el arquetipo de ésta diosa.  Dichas sociedades niegan activamente la expresión de independencia, inteligencia o sexualidad de la mujeres, de modo que reprimen a los arquetipos de Artemisa (diosa de la caza y la luna) , Atenea (diosa de la sabiduría o artesanía, estratega en el campo de batalla) o Afródita (diosa del amor y de la belleza).

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Nuestras vidas se rigen por los roles aceptados según la época los cuales favorecen a algunos estereotipos de diosas sobre otros. Por ejemplo, en el tiempo de nuestras abuelas las mujeres con curiosidad intelectual, competitivas y auténticas, aquellas que buscaban crear cualquier cosa distinta a una familia, como Atenea o Artimisa, eran desaprobadas, por lo que su esencia se suprimía. En cambio cuando el arquetipo de la diosa dentro de una mujer es amparado por su cultura o sociedad ésta puede realizar lo que tiene sentido para ella recibiendo así la aprobación externa.

Cada diosa posee cualidades únicas, cada diosa está en ti, sin embargo, algunos arquetipos tienen más peso dentro tuyo que otros todo depende de a quién alimentes más, “hacer es hacerse” y sólo así se llega a activarlas o fortalecerlas, sólo tú vas a notar la diferencia y beneficios.

Para activar a las diosas los griegos las imaginaban y luego las “invocaban”, se les invitaba a estar presentes en el hogar, a dar una bendición, tú puedes lograr esto haciendo un esfuerzo consciente para verla o sentirla mediante la imaginación y después pedir su fuerza. Por ejemplo:

  • Atenea, ayúdame a pensar con claridad. 
  • Perséfone, ayúdame a permanecer receptiva.
  • Hera, ayúdame a comprometerme y ser fiel. 
  • Deméter, enséñame a ser buena madre. 
  • Artemisa, Manténme centrada en mi objetivo. 
  • Afródita, ayúdame a amar y disfrutar mi cuerpo.
  • Hestia, dame paz y serenidad. 

¿Qué arquetipo de diosa que predomina en ti? 

Artemisa, diosa de la caza y de la luna: Ella es la personificación del espíritu femenino independiente, aquella que busca sus propias metas en el camino que elija. Se siente completa sin un hombre, se basa en lo que es y en lo que hace, no en el hecho de si está casada o no. Se concentra intensamente en lo que sea importante para sí misma, no se dejan distraer ni por las necesidades de los demás ni por su competitividad. Artemisa, al ser una guerrera, da en el blanco elegido. No se limita por tareas domésticas, la moda o la idea de lo que se supone que una mujer “debería hacer”. Conoce y confía en su poder femenino, y sabe que la unión hace la fuerza. Es aquella mujer conectada con la naturaleza, la que de un momento a otro coge la mochila, se adentra en el bosque y duerme bajo las estrellas. En el amor busca un compañero con el que pueda tener una relación de igualdad.

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Atenea, diosa de la sabiduría y de la artesanía: Es el patrón seguido por las mujeres que dejan gobernar a su cabeza sobre su corazón; aquella que piensa correctamente, es decir que sabe desarrollar buenas técnicas en el medio del conflicto. Este arquetipo motiva a la mujer a que se enfoque en lo que realmente es importante para ella, su inteligencia está orientada hacia lo práctico y lo pragmático, y sus acciones no están determinadas por emociones. Es aquella mujer con un doctorado, que sabe poner a trabajar su mente y sus manos a la vez, gravita alrededor de hombres poderosos. Sabe actuar con moderación y cambiar el curso de la acción cuando ésta resulta improductiva. La mujer Atenea suele tener buena salud, no tiene conflictos mentales y es físicamente activa. Ésta trabaja para conseguir sus metas y acepta la realidad como es. En el amor busca hombres con poder, son impacientes con los soñadores y buscan hacerse indispensables para su pareja.

Hestia, diosa del hogar y de los templos: Proporciona un sentido de integridad y de totalidad en la mujer. Mira hacia adentro e intuye qué es lo que le pasa, puede desapegarse emocionalmente y no prestar atención a la gente que la rodea, es completa en sí misma y se encuentra más fácilmente en soledad. Es el arquetipo de la mujer que lleva la casa ya que es un medio para ponerse a sí misma en orden y llenarse de paz a través de la contemplación de las faenas del hogar. Es tranquila y de fácil carácter, su presencia crea una atmósfera de calor trayendo paz al ambiente, suele tener pocas amigas de verdad y posee el don de saber escuchar. En el amor encaja con la idea de “la esposa perfecta”, vive a gusto con el papel tradicional, sin embargo mantiene una autonomía interna.

Hera, diosa del matrimonio: Representa a la mujer que anhela casarse y que se siente incompleta sin un hombre. Es fiel y creyente del “hasta que la muerte nos separe”, reacciona al dolor con sentimiento de rabia y desplaza la culpa de su pareja sobre los demás. Disfruta haciendo de su marido el centro de su vida. Ir a la universidad o trabajar son aspectos secundarios en su vida, una mujer Hera puede ser muy buena en lo que hace, pero si no está casada nada de lo que haga va a tener sentido. Es atraída por hombres competentes y exitosos, los soñadores y artistas no son para ella.

Démeter, diosa de las cosechas: Es el arquetipo de la madre, el instinto maternal realizándose a través de ello o del suministro de alimento físico, psicológico o espiritual. Nutre a los demás, es generosa, da y encuentra satisfacción como cuidadora o proveedora. Posee el aura de la madre tierra, es sólida, eficaz, con los pies en el suelo, es directa, altruista y leal. Generalmente eligen profesiones de entrega o de ayuda a los demás, y se encuentran en posiciones de liderazgo. No suelen competir con otras mujeres a menos que su deseo de ser madre se vea frustrado. Su instinto maternal le dificulta el decir “no”, y en el amor lo más común es que piensen que los hombres son “como niños”, por lo que sus parejas son hijo-amante. La mujer Deméter no pone como prioridad el matrimonio sino lo utiliza como  un medio para tener hijos.

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Perséfone, la doncella y reina del mundo subterráneo: Es complaciente en la acción, pero pasiva en su actitud. Es “una buena chica”, obediente, complaciente, prudente. Es una mujer conectada con su mundo “subterráneo”, es decir, con la psique, el inconsciente,  los sueños, por lo que va y viene entre el mundo real y el “escondido”, es mediadora entre la realidad ordinaria y la no ordinaria. La mujer con este arquetipo es receptiva al cambio y poseen un espíritu joven, tiene cualidades infantiles en su personalidad y un “cuida de mi”. Elige trabajos que no exigen iniciativa o constancia, actúa como si fuese a ser rescatada de la tarea a realizar, sin embargo el trabajo nunca es importante para ella al menos que aprenda a enlazar su mundo subterráneo con el real a través de la madurez y de la auto afirmación. Puede ser terapeuta guía con la capacidad de conectar a otras personas son su propia profundidad. En el amor suele elegir hombres inmaduros, rudos o jóvenes, se enamora de lo diferente y generalmente es una mujer a la cual el hombre elige y no al revés, por lo que si llega a casarse lo hace por un supuesto cultural de que casarse es lo que se supone que debe hacer.

Afrodita, diosa del amor y de la belleza: Este arquetipo impulsa a la mujer a que sea creativa y procreativa, rige el disfrute del amor, la belleza, la sexualidad y sensualidad. Se enamora con frecuencia y facilidad, pero constituye una fuerza para el cambio ya que a través de ella fluye la atracción, la unión, la fertilización,  la incubación y el nacimiento de una nueva vida. La mujer Afrodita es carismática, encantadora y cautivadora, atraen a los demás con la calidez de sus personalidades y su sensualidad espontánea. La mujer Afrodita cuenta con un gran círculo de amigas  con las que tiene mucho en común o que la siguen y actúan como acompañantes. Tienden a vivir el presente como si fuese una experiencia sensorial y no existiese nada más. Debe aprender a actuar con responsabilidad sobre sus actos para lograr actuar menos impulsivamente. En el amor eligen hombres que quizás no son buenos para o con ellas, es por eso que debe ser consciente del efecto que produce en ellos, ya que hace que se sientan especiales y sexualmente atractivos.

Los arquetipos de las diosas en nosotras varían dependiendo de la edad y el momento por el que estemos pasando, identificando tu diosa dominante cada una de ellas puede ser potenciada o superada a través de la comprensión de tus propios patrones internos. Existe una heroína potencial en ti; mientras caminas tu propia historia habrá momentos de soledad, vulnerabilidad, incertidumbre, momentos oscuros, así mismo habrá dicha, amor y gracia. La heroína toma forma a través de tus desiciones, de tu capacidad para la fe y el amor, de las experiencias que vivas y tu actitud para convertirlas en aprendizaje.

La vida está llena de altas y bajas, de situaciones que muchas veces no eliges en donde siempre existen momentos de decisión, sobre todo al momento de elegir lo que te hace bien y lo que te hace mal, al ser una mujer que toma las riendas de su vida tendrás en tus manos lo que quieres llegar a ser. No somos víctimas, no somos pasivas, por más que la sociedad en la que vivimos nos haya hecho creer lo contrario; conviértete en tu propia heroína, afírmate a ti misma, quítate la “coraza”, arriésgate, confía, clarifica tus prioridades y motivaciones. El viaje hacia tu interior requiere pasar por lugares oscuros hasta emerger finalmente a la luz.

Bibliografía: Jean Shinoda Bolen. (1984). Las diosas de cada mujer. Barcelona, España: Kairós.

Escrito por Maca Abaca, tomado de andosintacon.com

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