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Dios es su mejor amigo. Dios siempre está presente y uno siempre puede acudir a El en busca de ayuda y de guía. El jamás falla.

Es tonto, desde luego, creer que Dios es simplemente un hombre muy grande, una versión magnificada de nosotros mismos. Sin embargo, cuando la gente escapa de este error, a veces, comete la equivocación contraria: creer que Dios es nada más una fuerza impersonal, como la electricidad o la fuerza de gravedad. Este error es el más peligroso de los dos, porque deja a las personas sin nadie más en quien confiar que en ellas mismas, esa es la más trágica de todas las condiciones. En un caso así, la gente piensa: “ Puedo superar esa dificultad si enderezo mi pensamiento, pero tengo que hacerlo sólo, con mis propias fuerzas, y tal vez no sea capaz”. Olvida que Dios siempre ayuda.

Aunque Dios no es solamente un hombre grande, El tiene todas las cualidades de la personalidad excepto las limitaciones.

Piense en Dios como un padre amantísimo siempre dispuesto a sanar y a consolar. Recuerde que Dios lo conoce, lo ama y se preocupa por usted. Recuerde que El es y tiene inteligencia infinita. Recuerde que El tiene todo el poder y que Su naturaleza es perfecto amor divino. Acuda hoy a El exactamente de la misma manera y con el mismo Espíritu que lo habría hecho cuando tenía cinco o seis años de edad, pero con la adición de un mayor entendimiento que desde entonces ha adquirido.

Una comprensión correcta de la metafísica no puede disminuir su percepción de la existencia personal de Dios. Sólo puede aumentarla. La enseñanza de Cristo no viene a destruir sino a cumplir.

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“Carísimos, ahora somos hijos de Dios, aunque aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a El, porque le veremos tal cual es”.

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