El cielo considera el esfuerzo

En todo lo que emprendemos, sea cual sea el dominio, material o espiritual, lo que cuenta son nuestros esfuerzos. El Cielo nunca considera el éxito, sino solamente los esfuerzos. Sólo él decide sobre los éxitos, porque todo lo que hacemos se inscribe en un conjunto y debe servir, por tanto, a los planes del Creador, estar de acuerdo con ellos; y quizá no esté previsto en absoluto que los proyectos en los que estamos trabajando se realicen tal como nosotros deseamos. Únicamente los esfuerzos nos pertenecen, no el éxito.

Dejad pues que los seres de arriba decidan sobre el momento en el que vuestros esfuerzos se vean coronados por el éxito. Y si todavía no es el caso, decíos: «De momento, es verdad, mi trabajo todavía no ha producido nada aparentemente, pero en realidad sé que desde hoy mismo ya produce frutos.» Sí, porque los resultados aparecen primero en vuestro corazón y vuestra alma, ¿acaso no lo sentís? Nada de lo que hacemos se queda inerte o estancado.

En la región más elevada de la séfira Malkut habitan las Almas glorificadas. En hebreo se las llama Ischim, es decir, simplemente los Hombres. Son los santos, los patriarcas, los profetas, los grandes Maestros espirituales, los fundadores de religiones que forman un lazo de unión entre nuestra humanidad con las Jerarquías angélicas. Ellos ya dejaron la tierra, pero no la han abandonado, velan por ella y orientan las fuerzas cósmicas que contribuyen al desarrollo espiritual de sus habitantes.

Cuando la religión cristiana menciona la «comunión de los santos», o la religión judía la «comunidad de Israel», se trata siempre de esta fraternidad de los Ischim. Cada corriente mística le da un nombre diferente, pero siempre se trata de la misma asamblea de las Almas glorificadas que vive y trabaja en la séfira Malkut, cuya parte material es nuestra tierra. Es esta asamblea la que ha proporcionado a los humanos todos los conocimientos que ahora se encuentran dispersos a través de los símbolos y de los rituales de todas las religiones. Es la verdadera Fraternidad Blanca Universal. Nosotros aquí, en nuestra Fraternidad, no hacemos más que prepararnos para poder ser dignos de participar un día en el trabajo de estas criaturas y ser admitidos en su comunidad. Nadie puede penetrar en su santa asamblea forzando sus puertas. Únicamente es aceptado aquél que ha comprendido dónde está el verdadero camino y se pone al servicio de un alto ideal.

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medita

Observaos: hay momentos en los que estáis ocupados cocinando, trabajando en el jardín, haciendo bricolaje, conduciendo vuestro coche, y, aparentemente, estáis concentrados en lo que hacéis. Pero, en realidad, una parte de vosotros se pasea por otro lugar, y los pensamientos y los sentimientos que os agitan no tienen nada que ver con esta ocupación: tramáis algo contra alguien que os ha ofendido, contra otro que no ha cumplido su promesa, etc., y esto puede durar mucho tiempo sin que ni siquiera os deis cuenta. Es pues ahí que, especialmente, debéis aprender a estar vigilantes para que podáis ser capaces de intervenir en cualquier momento en el desarrollo de vuestra vida interior.

El primer paso hacia la libertad, el primer paso hacia el verdadero poder, es habituaros a echar un vistazo, de vez en cuando, dentro de vosotros mismos para ver dónde estáis. Y si constatáis que estáis descendiendo a las regiones oscuras, caóticas de vuestra conciencia, reaccionad imponiendo otra orientación a vuestros pensamientos.

Omraam Mikhaël Aïvanhov

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