Conforme caminas, aprendes. Conforme vas avanzando, percibes. Conforme aprendes a amar, sueltas. Cuando callas, escuchas. Cuando contemplas, te ves. Cuando observas, no juzgas. Cuando meditas, renaces, cuando te observas, creces.

Hay que caminar ligero, a tu ritmo, pero sin peso. Hay que caminar descalzo, cuidando tus pasos, pero sin máscara. Hay que caminar recordando lo vivido. La vida es un aprendizaje constante, es un cambio, es flujo, la vida es tu maestra, y de nada sirve caminar con cargas, con largas, con dudas, con larvas.

La vida es andar. Andar sin prisa, andar con risas; la vida es sin miedo. La vida nos lleva una y otra vez a ser; y sí no eres te caes, sí no te escuchas, te tropiezas, sí dudas, te equivocas. Y no está mal tropezar, ni caer, el punto es aprender. Aprender que vienes a desaprender lo que te dijeron que debías ser. Aprender que nada te pertenece, que no hay nada que puedas controlar, que todo fluye, que todo cambia, muta, muere y renace. Que somos estaciones, lunas, somos ciclos, somos seres infinitos buscando nuestra verdad.

El amor siempre presente y ésta es la gran prueba; el amor viene a enseñarte a dar, a recibir, a entregar, el amor nos enseña a soltar ¿Cuál es tu manía de querer que todo sea según tu altanería? El amor es libre y sabio, el amor vuela alto.

Y puedo hablarte también de un ligero caminar, de tus ganas de volar, de llegar a lo más profundo de tu andar. Cuida tus pasos, honra tus palabras, suéltate el pelo, las ganas, suelta el maquillaje y el aparentar ¿A quién quieres impresionar?

En una sociedad que avanza sin a nadie esperar, somos seres inconclusos, confundidos, temerosos, agresivos. Somos seres buscando tener la razón, juzgando cualquier opinión. Sin embargo estoy segura que tu alma brilla y salta, que tu alma ríe y juega, que tu alma es auténtica. Estoy segura que esas ganas de aparentar son sólo un miedo a que te puedan rechazar. Creo que esa falta de valentía no es más que una parte tuya que cree no merecer el poder disfrutar.

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Los miedos, las dudas, las pausas sin sentido, las miles de horas en la oficina, el esperar el fin de semana, el comprar lo que no usas, el olvidarte de tu hermano, el no mirar a un ser humano, son sólo miedos a que otro te pueda lastimar; quizás con tu niño interno deberías comenzar a charlar, quizás él te pueda enseñar que la vida es para amar, volar, saltar, reír, soñar y tus metas alcanzar.

¿Crees que hablo de utopías? Volvamos a analizar: ¿De verdad crees que naciste sólo para el dinero alcanzar? ¿De verdad crees que la vida te hizo mejor que los demás? ¿En verdad crees que culpar al otro te va a ayudar a avanzar? Ésta nave la manejas tú, tu cabeza la manejas tú, tu realidad la creas tú. Sí vibras bajo, cosas oscuras atraerás, sí vibras alto, cosas lindas vas a lograr contagiar.

Volvamos a empezar: Tú contigo, sé responsable que éste barco está a punto de naufragar y con él todos nos vamos a ir al fondo del mar. Necesitamos gente comprometida con su caminar. Analiza lo que piensas, deja de quererte sabotear, deja de querer a todos controlar, deja de fingir y tu alma ocultar. Eres libre, ve y vuela. Eres sabio, eres luz, eres amor, eres paz, eres todo aquello que te propongas, pero tienes que aprender a caminar con humildad.

Estamos viviendo en la universidad de la vida, y aquí nadie se va a graduar, al contrario, sí no aprendes quizás debas de volver a empezar. Acepta que estás para aprender, deja de culpar al destino, a Dios o al vecino. Cambia tu forma de las cosas hacer, cambia tu forma de ver. Cambia lo malo, trabaja en ti, trabaja con lo profundo, con lo de adentro, con lo que a veces duele y atormenta. Dile adiós a los fantasmas, al pasado, deja de seguir siendo parte del ganado.

La tierra nos necesita, pero no vamos a poder construir sí sólo nos dedicamos a destruir; destruir casas, destruir almas, destruir con juicios, con falsos argumentos, destruir para competir, destruir cómo forma de vivir. Basta.

Inventa tu propio camino, construye tu destino. Anda sin tacón, sin zapato, camina libre y ama tus pasos.

Cómo es arriba, es abajo, el universo lo tienes dentro, y tú también puedes crear con amor incondicional, sólo tienes que atreverte a un rato perderte, para dejar morir lo que no sirve y renacer en un ser que bien alto vibre.

Quizás mis palabras no te hagan vibrar, pero lo que trato de hacer es contagiar. Contagiarte la fuerza para que te atrevas, las ganas para que renazcas, el amor para que florezcas, crezcas, te reinventes, y decidas el teatro parar y empezar a conectar con lo que no quieres escuchar: Tu alma te necesita, tu niño te necesita, tu cuerpo te necesita, el mundo te necesita. Necesitamos gente que no tenga miedo a la autenticidad, necesitamos gente que no esté dispuesto a parar de brillar, necesitamos valientes para la tierra sanar.

Basta de suponer y de tomarse todo personal, cada uno vive su propio caminar. Pero por favor, vamos a nuestra vida de las riendas tomar, vamos siendo responsables de el ejemplo que a nuestros niños queremos dar. Vamos a dejar de crear adultos amargados y preocupados, comencemos a ser felices, a dejar de ser grises, a curar cicatrices; vamos riendo, vamos sin miedo, vamos pa’dentro. Volvamos a encontrar lo que nos haga realmente vibrar; vibrar en amor y armonía, en alegría, vibrar bien alto, vibrar en humildad y empatía; vibrar sólo en buena energía.

Quizás debería dejar de discursos de éste estilo propagar, pero realmente me comprometo a mis palabras equilibrar con la energía del amor universal.

Ámense mucho, miren adentro y anden sin miedo.

Escrito por Maca Abaca, tomado de andosintacon.com

Foto por Stephen Kelly Photography

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