Nunca he estado de acuerdo ni en desacuerdo en llegar virgen al matrimonio, simplemente es una decisión personal y se respeta. El hecho de que yo no quiera estar con nadie en estos 25 avanzados años, es una decisión que tiene que ver con mi pasado.

Tenía tan sólo 8 años, iba en quinto de primaria, siempre fui muy feliz a lado de mi familia. Sin embargo esa felicidad me fue arrebatada por alguien muy cercano; sí, estoy hablando de un hombre que me convirtió en una mujer mucho más fuerte ante la vida, pero también, me quitó mi niñez en un  abrir y cerrar de ojos.

Como lo dije en un principio, la virginidad es decisión propia, bueno, en mi caso no fue así, la perdí de una manera que no quería, fue tan brusco y doloroso en su momento, que cada vez que lo recordaba sentía un dolor profundo en mi corazón, era un dolor tan profundo como cuando te entierras una espina en la planta de los pies.

Qué razón tenía ese sabio al decir que el tiempo lo cura todo… Claro, el tiempo y la forma en cómo enfrentes tus problemas. Ahora, después de varios años de ese trago amargo soy una mujer libre, y la única que decidirá con quién estar y con quién no. Ese hombre desubicado me quitó mis ilusiones de niña, me quitó la inocencia de seguir jugando con mis muñecas, me quitó la oportunidad de ir descubriendo mi sexualidad poco a poco, me quitó tantas cosas que cualquier mujer quiere; pero lo que no me pudo quitar es mi futuro, ese gran futuro que delineé muy bien porque sólo hay una cosa que nunca dejé de anhelar, ser feliz. Yo quería ser feliz, es más yo aún quiero esa felicidad, y con muchas lágrimas derrochadas por mis grandes ojos negros, hoy puedo decir que lo he logrado.

En su momento fue una experiencia amarga, dolorosa, y que no compartí con nadie, me quedé callada, decidí seguir adelante con mi vida sin guardar rencores, porque creo en la justicia terrenal, y sé que ahora él no puede perdonarse así mismo el daño que provoco en mí.

También sé, que mi actuar para muchos no será el correcto, porque creerán que debí hablar y denunciarlo, pero no lo hice y no me arrepiento. Uno es responsable de sus actos y de lo que hace, yo invertí mi tiempo en mí, en sanar cada parte de mi cuerpo que resultó herido, sanar mi mente  y mi corazón.

En la actualidad soy una mujer plena,  tengo una relación con un hombre que me respeta, que me quiere y que sabe de esto porque también yo, decidí hacerlo partícipe. No he podido estar con nadie sexualmente, ni siquiera con ese gran hombre que tengo a mi lado, es una parte de mí que me ha costado sanar; sin embargo, estoy en esa lucha para conseguir satisfacer mis deseos como mujer. Siempre he reiterado ante todos que no tengo enojos hacia ningún hombre, es más respeto ese género más de lo que pudiesen imaginar.

No olviden compañeras de vida, que podremos pasar situaciones duras, que quizá te harán perder la ruta por unos instantes, pero siempre debes ser más fuerte para salir adelante y no dejarte caer. Lo que me pasó no lo puedo cambiar, pero lo que sí puedo cambiar es mi futuro, y lo cambié.

Vivo sin rencores ante la vida, y disfruto cada momento bueno o malo que ella me brinda; en conclusión soy una guerrera de la vida.

Tomado de http://elacorazado.mx/

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