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Cierto filósofo definió la vida como una adaptación al ambiente. Dijo que todo lo vivo trata de sobrevivir, y si es posible, crecer, adaptándose a las condiciones bajo las cuales existe.

En esa visión, por supuesto, se encierra una gran verdad, pero en lo que respecta al mundo vegetal y animal. La vida es tenaz y abundante en recursos para adaptarse a las condiciones inapropiadas.

Sin embargo, en lo que respecta a la humanidad, la situación varía. La Biblia nos enseña que el hombre no tiene que adaptarse a las condiciones externas de la mejor forma que pueda, sino que tiene el poder de cambiar o adaptar las cosas exteriores para que se adapten a él. Ahí radica la distinción vital entre el Materialismo y la Verdad Espiritual.

No hay que adaptarse lo mejor posible a condiciones desventajosas, como lo hace una planta o un animal. Usted lleva entro la Chispa Divina – el Cristo que mora en su interior – y al despertar y desarrollar su naturaleza espiritual, puede moldear las condiciones externas para que se ajusten a usted.

Este proceso es la Oración Científica. Mediante la Oración científica, Dios, el Omnipotente, actuará a través de usted y lo hará dueño de su destino, el amo y no el servidor obediente de las cosas externas.

El hombre se diferencia básicamente hasta de los animales superiores porque tiene libre albedrío , el poder de la razón y de la intuición. Al aprender a utilizar esas facultades , alcanza el dominio. La Biblia dice que Dios le ha dado al hombre dominio sobre todas las cosas.

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