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8 signos para identificar que alguien se está “haciendo la víctima”



El problema con las personas que se tienden a adoptar el papel de víctima es que muchas veces tienen esta idea tan interiorizada que ni siquiera lo hacen de manera consciente

La mayoría de nosotros buscamos rodearnos de personas que nos brinden bienestar emocional, no solo dándonos su apoyo, sino transmitiéndonos buenas energías cuando tenemos la oportunidad de compartir momentos a su lado.

No obstante, no estamos exentos de cruzarnos con gente tóxica que, lejos de hacernos sentir bien, nos pueden robar nuestras energías con sus pensamientos y problemas.

Aunque no está mal ayudar a alguien cuando lo necesita, es fundamental saber identificar si en realidad requieren que les demos la mano o están tratando de manipularnos.

Y es que, valiéndose de nuestro buen corazón, muchos comienzan a victimizarse con el fin de generar lástima o aligerar sus responsabilidades.
Sus conductas hacen que culpen a otros de sus males y, dado que suelen encontrar quien les tenga compasión, difícilmente llegan a solucionar su vida por sus propios medios.

Debido a esto es importante saber cómo se comportan y qué tipo de estrategias usan para generarnos esa sensación de tener que ayudarles siempre.

haciendo la víctima

Descubre 8 señales

1. Creen que el mundo está en su contra

Aunque algunos aún lo desconocen, las personalidades de aquellos que se hacen la víctima está relacionada con un trastorno paranoide que les lleva a deformar de manera pesimista la realidad.

El individuo se lamenta de forma constante y, para estar a la defensiva, piensa que todo el mundo está en su contra.
Es común que al hablar con ellos se manifiesten de forma quejumbrosa y aseguren que nadie les quiere o que ninguno está en la capacidad de entender las situaciones que atraviesan.

2. No asumen su responsabilidad

La incapacidad para asumir sus responsabilidades es uno de los principales comportamiento de los que siempre quieren hacerse las víctimas.
En su mente están tan convencidos de que otros pueden ayudarles que, incluso de forma involuntaria, pretenden que los demás asuman lo que les corresponde.
Para ellos es muy simple ignorar el papel que desempeñan en sus problemas y pueden señalar a otros sin importar las consecuencias.
De hecho, llegan a ser tan manipuladores que, tras ganarse tu confianza, consiguen que sientas culpa cuando no les puedes ayudar.

3. Exageran los problemas

“Hacen una tormenta en un vaso de agua”.
Refrán popular

La costumbre de sentirse frágiles hace que exageren las situaciones que les desagradan o sus problemas.
Como siempre quieren que les tengan lástima, lloran o se hacen los enfadados para que su supuesto agresor se sienta culpable y le pida disculpas.

4. Siempre les pasa todo lo malo

Hablar con este tipo de personas puede llegar a desgastarnos, no solo por su mentalidad negativa, sino porque sus historias siempre son una tragedia.
Ellos siempre te contarán lo mal que les va con su trabajo, los problemas familiares y cuán malvadas son las demás personas que les rodean.
Nunca ven las oportunidades que pueden traer consigo las adversidades y su mentalidad está totalmente cerrada como para pensar que todo puede estar mejor si se obra para ello.

5. Nunca piden disculpas

Las disculpas de una persona que se hace la víctima no suelen ser sinceras. Es más, muy rara vez reconocen sus errores y piden disculpas a quienes afectan.
Sus mecanismos de manipulación se vuelven tan efectivos que siempre encuentran la manera de justificarse o quedar como los “buenos” de la película.

6. Sienten lástima por sí mismos

Los que se acostumbran a ser las víctimas ante los demás suelen sacar a flote sus defectos y tienen una autocrítica fuerte.

Su hábito de sentir lástima por sí mismos hace que se vean como niños indefensos o personas frágiles ante la sociedad.
Cuando no consiguen generar simpatía o empatía en otros, se consuelan a sí mismos para encerrarse más en su rol de víctima.

7. Ven la vida llena de carencias

Incluso cuando le suceda algo bueno, la víctima encontrará alguna falla para no hacer a un lado su pensamiento negativo y tóxico.
Por muchas oportunidades que tengan, su vida siempre está llena de carencias, ya que no consiguen sentirse felices con nada.
Se quejarán si tienen, si no tienen, si les sobra o si alguien puede más que ellos. Se mantienen en un ciclo que les impide trascender de forma significativa.

8. Son rencorosos

Para no dejar de sufrir, estas personas recuerdan sucesos del pasado en los que quizá, alguien o algo les provocó algún tipo de herida.
Son incapaces de dejar atrás las cosas que les generaron dolor y, casi siempre, aprovechan cualquier oportunidad para traerlas de nuevo al presente.
¿Conoces a alguien con estos comportamientos? ¡Cuidado! Aunque sea demasiado cercana y quieras ayudarle, es importante que tengas en cuenta que muchos de sus actos ya son un hábito difícil de dejar.

No permitas que te roben las energías y procura mantenerte al margen de sus problemas para evitar que te manipulen.

con información de: mejorconsalud.com


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