IMPOTENTE Y PARALIZADA

por Jennifer Hoffman
enlighteninglife.com

19 de Mayo 2014

Traducido por Liliana Zerbino (Tahíta)

Una familia de marmotas me enseñó una gran lección acerca de la derrota, la impotencia, la parálisis, y la desesperanza esta semana, enfrentándome a algunos temas muy dolorosos de mi pasado. Decidir si iba a ser derrotada por una situación que no creía poder controlar o tomar medidas para resolver esto me movió de sentirme victimizada, impotente, enojada y paralizada, algunos de los desafíos fundamentales de mi vida, a superar el desafío de una manera empoderante (y salvar mi jardín de una familia de marmotas hambrientas). Comparto esta historia esta semana, y 5 pasos que puede seguir para pasar de la derrota a la acción.

He estado viendo una marmota alrededor de mi patio durante los últimos dos años, y sabía que había estado viviendo a tiempo parcial, en mi casa. Pero yo no era consciente, hasta hace poco, de que había fijado su residencia bajo mi porche, a tiempo completo y que había dado a luz a cuatro bebés. La semana pasada, mientras estaba sentada en mi escritorio, hablando con mis clientes de coaching, vi como tres de los bebés atravesaban mi patio, masticando mis plantas. Me sentí enojada, desamparada e impotente porque no sabía cómo detenerlos. A menos que hiciera algo, no sólo iban a diezmar mi jardín, sino que continuarían reproduciéndose bajo el porche.

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Así que tomé acción y llamé a Control de Animales, que me ayudó a atraparlos, uno a la vez, y los soltaron en una gran reserva natural cerca de mi casa ( lo suficientemente lejos como para que no vuelvan). Ahora todos se han ido y su acceso al porche de mi casa se ha cerrado (con alambre y 50 kilos de cemento).

No me perdí la lección, porque mientras estaba enojada viendo cómo insensiblemente estaban destruyendo todo el trabajo que había puesto en mi jardín también me sentí victimizada, paralizada y frágil, ya que de alguna manera esto hizo surgir recuerdos muy antiguos. Después de haber experimentado la parálisis cuando era niña, todavía recuerdo cómo se siente estar indefensa e impotente frente a algo que no puedes controlar. Recuerdo que me sentía enojada que esto me estuviera sucediendo a mí y sabía que o aceptaba el pronóstico de los médicos de que nunca volvería a caminar de nuevo o podría tomar acción y hacer lo que fuera para caminar normalmente, elegir vivir mi vida como un vencedor en lugar de como una víctima.

Mientras estaba viendo los bebés marmota comiendo en mi jardín, mi primer sentimiento fue de enojo por el dinero que había gastado en las plantas, y el tiempo y el esfuerzo que había puesto en su plantación. Entonces me sentí impotente al preguntarme cómo iba a deshacerme de ellos – que estaban muy contentos, seguros y cómodos en su guarida debajo de mi porche, siendo yo incapaz de matar a un animal, no importa lo mucho que no lo quisiera en mi casa. Y me sentí un poco desesperada porque la situación parecía imposible. Pero fue la sensación de agobio y la parálisis lo que realmente me llamó la atención porque en un principio, pensé que no había nada que pudiera hacer, que se quedarían a comer en mi jardín hasta que se decidieran a irse, si es que alguna vez lo hacían. Me sentía atrapada porque no estaba segura de cómo manejar este problema.

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La captura de los animales fue fácil, por el ofrecimiento de manzanas (que parece que les gustan de verdad) y trampas metálicas fuertes proporcionadas por Control de Animales. Uno a la vez, se cebaron y colocaron las trampas y en una hora pude oír una trampa cerrándose y vi a una marmota capturada. Entonces ellos tomaban la trampa y se llevaban a liberar a cada animal, dejándome con otra trampa para capturar a otro. Se necesitaron tres días para capturar a todos ellos y si piensas que esto tomó mucho de mi tiempo, energía y atención, tienes razón. Yo tenía la esperanza de que fuéramos a atrapar a todos, pero sentía un poco de miedo de que no cooperaran… Afortunadamente, lo hicieron y ahora se han ido.

Cuando nos sentimos impotentes y sin esperanza enfrentando un reto es donde tenemos una opción que puede hacer cambiar nuestra vida- podemos ser derrotados o podemos tomar medidas. Es un cambio de vida, porque lo que elegimos hacer en ese momento de desafío va a alterar el curso de nuestra vida desde ese momento en adelante.

Cuando elegimos la derrota, caemos en la desesperación, nos paralizamos, y sentimos que no tenemos ningún control. La derrota puede convertirse en un hábito y puede llevar a una vida de aceptación de derrotas antes de que incluso nos hagamos la siguiente pregunta, “¿Cuáles son mis otras opciones?” Si bien no podemos controlar esa situación, podemos controlar lo que elegimos hacer al respecto. Esa es la parte de entrar en acción.

La parálisis, la impotencia y la desesperanza son un estado de ánimo – que comienzan con nuestras creencias. Algunos de los retos son más difíciles que otros, pero cada reto tiene una puerta de salida (que puede estar oculta a la vista) si decidimos buscarla, primero, creyendo en que existe y, a continuación, tomando medidas para llegar a la salida. La búsqueda de nuevas soluciones, el pedir ayuda, la decisión de que vamos a ir más allá de la situación y obtener alivio definitivo, son todas opciones de acción que podemos tomar en cualquier situación. Si queremos poner la energía en movimiento, tenemos que estar dispuestos a darla en una sola dirección, la derrota o la victoria, la parálisis o el movimiento, la ira y la frustración o la formulación de intenciones de gran alcance para la acción victoriosa y movernos una y otra vez, más allá de la situación.

La solución de estos desafíos de la vida es parte de nuestro viaje de ascensión, ya que representan lo que hemos venido a transformar. No estamos aquí para atravesar por el sufrimiento tanto como para aprender a vivir una vida que esté libre de sufrimiento y lo hacemos al enfrentar un desafío y transformar nuestras creencias para superar este reto y todos los otros que sigan. Elegimos cada aspecto de nuestra trayectoria de vida, aún los desafíos, para fortalecernos, alineándonos con los diferentes aspectos de nuestro poder (los que crean alegría, paz, amor y abundancia en vez de dolor y sufrimiento), y resonando con nuestros aspectos divinos y humanos trabajando en colaboración.

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Aquí hay 5 pasos que puedes seguir para pasar de la derrota a la toma de acción:

Paso 1: ¿Cuál es la situación que enfrentas? Se claro acerca de lo que es y simplifícalo hasta su elemento más básico. Podría ser algo o alguien que invade tu espacio, una pérdida financiera, emocional o física, o algo que perturba tu paz de mente o corazón.

Paso 2: ¿De qué tienes miedo realmente en esta situación?

¿Será algo permanente, de lo que nunca te recuperarás, que te marcará para toda la vida? La comprensión de tu miedo es la parte más importante, porque esto es lo que tienes que abordar antes de poder tomar medidas.

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Paso 3: ¿Qué crees que va a pasar si esto sigue así? Dando voz a sus temores les identificas y pones un poco de perspectiva sobre la situación. Si piensas que suena tonto decir “nunca voy a superar esto”, o “Esto no va a terminar”, has creado una cuestión que puedes resolver.

Paso 4: ¿Cuál es el resultado que deseas en esta situación? Las intenciones son creadas a partir de los resultados que queremos obtener, por lo que identificar el resultado hace que tengas una ruta a seguir y esto también crea un camino para la energía que necesitas para cambiar la situación. Cuando te enfocas en el resultado, estás haciéndote la pregunta “¿Cuáles son mis otras opciones?”

Paso 5: ¿Cuál es la primera acción que puede tomar? Nos quedamos atascados porque pensamos que tenemos que hacer todo al mismo tiempo y no podemos hacerlo. Todo lo que tenemos que hacer es dar un paso, y luego el siguiente paso se presentará. Decide tomar una acción, entonces sabrás qué hacer a continuación. Y pedir ayuda puede ser tu primera acción, no dejes de lado esto, porque podría ser la solución que necesitas.

Cada desafío tiene una solución, cuando estamos dispuestos a vivir la vida como vencedores en lugar de víctimas.

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