Despertarnos para despertar. ¿Educar a los niños?” por Nancy Ortiz

Despertarnos para despertar.
¿Educar a los niños?

Despertarnos para despertar

Por Nancy Ortiz
Hay un dicho popular que dice “ignorancia es bendición”. Esta expresión nos dice que aparentemente puede resultarnos más aliviador, menos doloroso y con menos responsabilidad sobre nuestros hombros, no saber y hacer sistemática y mecánicamente lo que siempre hemos hecho sin replantearnos nuevas posibilidades. Mucho de lo que hemos recibido en nuestra educación ha sido dado desde este lugar, por supuesto que no todo, pero ahora hablemos de aquello que hemos recibido como un dogma: “Esto se hace así… Esto es así… Así son los pasos”, para que nosotros sistemáticamente lo reprodujéramos.
Pero, desde ayer a hoy algo cambió.
En el fondo, en su interior, usted se siente incómodo, ya no le resulta una bendición su “ignorancia”, y como un despertador que suena y suena, surge la gran pregunta: “¿y si hay otra opción?”. Esta pregunta, que parece tan insignificante y pasajera, en realidad representa a un nuevo portal que se abre en su vida.
El Universo responde, estaba esperando que le abramos, desde nuestra libertad, esa nueva puerta. La duda, pregunta o pequeña reflexión sobre nuestros actos, abre un caudal de posibilidades: Escuchamos en el colectivo hablar a alguien de este tema; pasamos por una librería y un libro nos cautiva la atención; un amigo nos llama y nos cuenta apasionado lo nuevo que está descubriendo, que “casualmente” es lo mismo que usted empieza a vivir; escucha la radio, mira una película, alguien dice una palabra que le llama la atención, tiene un sueño, aparece un problema que lo pone en una encrucijada, y de repente, usted despertó.
Todas las posibilidades que no existían se empiezan a descubrir; es como si las nubes se abrieran y le mostraran los nuevos paisajes que estaban detrás. El camino se abre y se hace fácil, y el conocimiento, de sí mismo y la existencia, se vuelve su mayor bendición. Pero, la memoria de lo viejo, información residual y patrones que han dominado su vida hasta el momento, no tardan en aparecer y le plantean la duda.
Por un lado usted siente: “esta es la vida que siempre quisiste vivir”, y por otro, afloran dudas, miedos, patrones fuertemente arraigados en su memoria emocional y mental. Sumado a esto, su miedo se refleja afuera, personas allegadas, por intentar desde lo que saben o no saben, ayudar, suman más miedo al proceso de cambio. Pero ¿dónde está esa seguridad que tuve?, ¿cuál es la verdad? Usted mira hacia atrás, mira hacia adelante y confundido decide refugiarse en el lugar de siempre: trata de hacer lo de siempre, pero, aunque la mente y la emoción le reclamen el viejo lugar, algo cambió. Usted supo lo que es sentirse empoderado, dueño de sus decisiones, un Espíritu libre. Usted ya no es el mismo…
Aparece el coraje, la valentía, la toma de poder personal: Se mira al espejo y ve en sus ojos a un nuevo Ser Humano, un Ser humano más sabio, más auténtico, más pleno, y ahí reconoce que sus pasos a partir de ese momento deben ser otros. Cambiar ya no da miedo, da permiso, da poder y libertad.

Estamos en esta transición, personalmente atravesamos todos estos cambios, y por supuesto estos cambios repercuten en todas las áreas de nuestra vida.
Y ¿qué lugar ocupan los niños que están llegando hoy a la tierra con respecto a esta transición? ¿Qué les pasa ante estos movimientos?, ¿qué nos pueden ofrecer, qué les podemos dar?
¿Qué educación les daremos, basados en la vivencia de qué mundo lo haremos?
Soplemos las nubes que están cubriendo nuestro discernimiento, las nuevas posibilidades de educación. De la mano de una revolución personal, podemos tomar y ejercer los nuevos roles que nosotros y el mundo están necesitando. Así veremos surgir a los nuevos padres y nuevos docentes, aquellos que con poder reconocen su nuevo rol y están decididos a practicar con responsabilidad lo nuevo.
Aquí comparto con ustedes una carta de un docente que habla de este proceso.
Que sea inspirador y que genere cadenas, uniones de seres que en libertad deciden vivir la vida que anhelan.

 

 


Carta de Guillermo A., Docente

¿Educar a los niños?  

Niños índigo cristal

 

Me causa una gracia muy grande esta cuestión que tantas veces escuché, leí, etc… Gracia porque detrás de esa hermosa palabra “educar” se ha hecho tanto desmán. Por un lado sé que así tenía que ser, que obedecía a un tipo de energía y a un plan superior, etc., pero ¡ya fue! ¡¡Estamos en lo nuevo!!

La educación ha entrado de la mano de “ellos”… nuestros niños. Hay tantas definiciones de educar pero creo que la única válida es la que desde la etimología la define como “sacar afuera”, entonces, si “educar” es sacar afuera, hace rato que estamos haciendo las cosas al revés…

Educar presupone que cada uno trae consigo TODO, y solo estamos como hermanos mayores de estos niños para estimularlos, y en una profunda entrega de amor nuestra, logren sacar afuera quiénes son y de qué manera su alma va a elegir expresarse en este plano encarnativo. En las escuelas una vez que empiezan el primer grado se acaban tantas cosas… ¡si tan solo siguieran conservando algunas cosas del jardín de infantes!

He sido muy feliz siendo docente; con dolor lo he dejado, no podía ya con este sistema que de alguna manera me obligaba a corromperme transmitiendo conceptos que solo colaboran con la fragmentación y el odio a sí mismo y entre pueblos, etc. Uy Dios, es largo de contar y duele. Yo quizás no haya sido un Maestro perfecto pero si hay algo que cualquiera de mis alumnos recuerda es el amor que les di y la alegría de tener al profe!! Aunque a más de uno hube de llamarle fuerte la atención y quizás no he sido justo… En fin humanidades; pero cuando fui “dándome cuenta” ya no podía estar, se me fue la alegría por ser docente: o me tragaba el sistema o me retiraba; y aquí estoy, sin trabajo pero feliz de haber sido coherente con mi sentir y actuar desde el amor.

Por amor deje la docencia, por amor no podía permitir que ningún niño reciba mi mal humor por no estar feliz en mi tarea o por no creer ya en lo que hacía. Si por mi hubiese sido ni la bandera les hacía prometer. Ay Dios, les hacemos “prometer” que la van a defender con su vida si es necesario y también decimos educarlos para la paz!!!! Y ellos tan bonitos! Con que alegría hacen cada cosa… Empiezan con tanto amor su primer grado, y a medida que pasan los años, cada vez están con menos ganas de ir al cole… al punto que cada vez que hay un paro y se suspenden las clases se escucha un “BIEN!!!!!!!!!!!!!!!!” como si fuese lo mejor que pudiera sucederles.
Qué lejos estamos de comprender qué clase de niños tenemos, y que si no hacemos algo pronto, seguiremos formando adultos tristes y agresivos por no haber sido respetados como seres divinos que son, por no conocer sus frecuencias, etc.

Ruego que llegue el día en que en la escuela se hable del amor como la única energía y sea esa la única bandera a la que le prometan “lealtad”, que los aborígenes no se estudien como gente rara que estaba acá antes de “nosotros” sino que seamos uno con ellos y sus enseñanzas y las practiquemos!! Que se estimule a cada uno dentro de sus potencialidades, que se hable desde el corazón y se cante!, se baile!, y todo lo que sea expresión artística, no sea una materia “especial” sino una única materia! Que todos los/las maestras les digan a sus alumnos “TE AMO”, y en vez de un “esmérate más” en la libreta escolar, se coloquen frases de amor.
Cómo puede existir que un niño tenga miedo de equivocarse!! ¿Cómo se aprende sino? ¿Cómo se puede calificar lo que un niño hace en una escala numérica?, ¿para qué? Años de educación, de cambios para mejoras en el “sistema educativo”, y cómo está el mundo.

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MIRA EL MUNDO Y VERAS EL RESULTADO DE LA EDUCACION! Puras teorías al respecto, tanta palabra hablada y escrita, en fin… no me vengan con basta de utopías!  Mi frase preferida es aquella que dice “PONGAMOS LOS PIES SOBRE LA TIERRA….SOÑEMOS LO IMPOSIBLE”.

Si alguien tiene el cómo crear esa escuela, cuente con este docente ad honorem si es necesario!!! Abrazotes de sol!!!

….
Guillermo A. actualmente coordina, junto a docentes y padres, un proyecto de una nueva Escuela en la Patagonia, Argentina. También es Terapeuta Transpersonal y Asesor Espiritual.
Email: guiastuno@gmail.com

 


Nancy Erica Ortiz
Creadora del curso “Los Niños de Hoy”
www.caminosalser.com/nancyortiz

Edición: Sebastián Alberoni

 

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