UNA VISIÓN DEL MUNDO Por Melquizedek

UNA VISIÓN DEL MUNDO

 

Por Melquizedek

 

Cuando el llamado proviene del espíritu. El alma y la personalidad callan.

 

Cuando la fuerza de los cielos hablan reclamando su lugar en la Tierra, los océanos se abren, las tierras tiemblan y el hombre se estremece porque sabe que el reino de Dios se acerca.

 

El mundo ha esperado por mucho tiempo a que la rueda de los ciclos se moviera, los engranajes del gran reloj cósmico han marcado la hora suprema para la llegada de la luz.

 

Es el momento de que hablemos de un mundo nuevo.

 

Es el momento de abrirnos a lo que será la concepción de la nueva sociedad.

 

Ustedes respondieron al llamado. A muchos se les llamó, a muchos se les convocó, pero sólo ustedes respondieron.

 

Esto es para ustedes.

 

1. La Libertad

La Tierra es nuestro hogar. Es el hogar de todos, tuyo y mío. Nosotros debemos cuidarla y protegerla.

 

La debemos proteger de los inconscientes que la dañan y también de aquellos que lo hacen de manera consciente.

 

Pero la humanidad ha vivido pensando que son los dueños del mundo. Que la Tierra nació para que ellos pudieran hacer lo que quisieran con ella… y ese ha sido un gran error.

 

La Tierra ha sido repartida, como si fuera el botín de unos cuantos, han levantado muros para separar los pueblos, han levantado fronteras artificiales para separar a los unos de los otros, como si ellos fueran diferentes. Esto es falso.

 

La historia de la Humanidad no es otra que una continua lucha por hacer que unos se sometan a otros, primero físicamente a través de la esclavitud, después a través de las guerras para someter a pueblos completos a que rindan tributos a otros, luego con las ideas, para que los demás piensen como los poderosos, al final con el comercio, para que unos trabajen para otros. Siempre buscando el sometimiento de los unos para con los otros.

 

Es llegado el momento en que el hombre crezca lo suficiente para entender que la libertad es el bien supremo que Dios ha regalado a cada ser de esta creación. Cada uno tiene el don de elegir su libertad y de vivirla como lo desee. Pero ese don debe aprender a reclamarlo debe aprender a vivirlo.

 

Un esclavo tiene que aprender a vivir en libertad pues de lo contrario buscará eternamente un amo a quién servir y a quién responsabilizar de sus desdichas.

 

El ser humano se ha esclavizado de muchas formas, políticamente, comercialmente, culturalmente, económicamente, sentimentalmente, etc, etc, etc.

 

El ser humano no ha aprendido a vivir en libertad, aún aquellos que orgullosos pretenden exportar su visión de libertad no hacen sino exportar sus propias limitaciones y miserias humanas.

 

Vamos a hablar de la libertad y por eso a ustedes que han contestado a este llamado les digo ahora. La libertad habremos de descubrirla para que este mundo sea desde ahora un mundo de hombres y mujeres libres. Libres en su corazón y libres en su pensamiento.

 

Los seres humanos hemos construido el mundo que ahora heredamos, pero el hombre y la mujer actual habremos de cambiarlo para bendición de las futuras generaciones.

 

Hablo con la responsabilidad de aquél que sabe. Hablo con la conciencia del que ve el futuro con la claridad del presente.

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El llamado fue a trabajar.

 

Por eso hoy te convoco a trabajar por este mundo que juntos habremos de construir.

 

Libertad de Pensamiento.

 

Eso es lo que pretendo hacer contigo, darte la libertad para que pienses como hombre y mujer libre no como el esclavo y esclava que ha aprendido a pensar como otros han querido que piense. No.

 

Por eso no te voy a decir en qué debes pensar, te voy a decir cómo debes hacerlo.

No te voy a decir qué debes buscar, te voy a decir cómo debes hacerlo.

 

El ser humano ha sido desde el principio un receptor de ideas ajenas. Las toma y las hace suyas y luego las defiende como si fueran creación propia. Pero las ideas se difunden como los virus. Infectan a una mente y luego a otra y a otra. Y la dependencia se expande como si fuera una ráfaga de viento.

 

Porque en un principio al hombre le dijeron que era pecador y para eso necesitaba a un Dios que lo salvara de un infierno. Y el temor a algo que nadie veía se extendió haciéndolo real y creando esclavos mentales de un amo a quién tampoco nadie veía.

 

Pero el amo no era intangible, el amo estaba en la Tierra. Detrás de instituciones, detrás de grupos que manejaban el temor a su conveniencia. Siempre era más sencillo manejar esclavos que manejar hombres y mujeres libres.

 

Después hubo quiénes hablaron de un mundo espiritual, y lo crearon completo, con maestros, con ángeles, con santos, con premios y castigos, y lo llamaron la nueva religión, el nuevo evangelio, lo llamaron, la nueva era y los descontentos de las instituciones religiosas se cambiaron de institución. Dejaron la esclavitud anterior para seguir a una nueva, más fresca, y ahí hablaron hasta el cansancio de lo que no les gustaba de la anterior. Y se sintieron los nuevos salvadores. Había que salvar al mundo de las religiones anquilosadas, de los restos degenerados de una religión que ya no servía para guiar a un hombre y mujer nuevos.

 

Y de nuevo cayeron en un juego. El juego de los tuertos guiando a otros ciegos.

 

Algunos voltearon a los cielos y vieron que esa era su casa. Se sintieron parte de las estrellas y entonces surgieron comandantes, seres del espacio que venían a evacuar la Tierra antes del gran cataclismo. Y nuevamente se explotó el temor del hombre. Y hubo miles que prepararon maletas. Vendieron sus pertenencias y compraron un boleto imaginario hacia un paraíso que no existía sino en las mentes de aquellos que les hablaron.

 

Después quisieron terminar con el mundo y aún lo siguen haciendo. Siempre habrá alguna profecía, siempre habrá alguna interpretación, siempre habrá algún año un poco más allá que pueda explotar el temor de aquellos que parecieran querer huir de ésta su casa antes de arreglar lo que debe ser arreglado por el propio hombre que fue quién lo desarregló.

 

Somos responsables, no me refiero a ti en lo particular, me refiero a todos nosotros como humanidad. Somos responsables de las guerras que han manchado de karma a toda la familia humana, me refiero a las enfermedades epidémicas que han surgido como parte de los ensayos químicos que la civilización inconsciente ha hecho a lo largo de tantos años. Somos responsables de haber construido fronteras separando a hombres y mujeres de sus hermanos. Dándoles más derechos a unos que a otros. Somos responsables de crear las religiones para buscar una paz interior cuando en realidad separan a las personas en clases y muchas veces provocan guerras.

 

Nos hemos separado por las religiones, por los lenguajes, por los bienes que tenemos, por las fronteras, por nuestra forma de pensar, nos hemos separado de todas las formas posibles y no hemos aprendido aún la forma de convivir y hacer de este mundo un verdadero hogar donde podamos vivir de manera armónica como lo hace la naturaleza en cada rincón de jardín.

 

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Libertad de Corazón.

 

Y tal vez lo más triste de todo es que el hombre se ha esclavizado en su corazón. Desde la más tierna infancia el ser humano busca la seguridad en los tiernos brazos de su madre y la fuerza de carácter de su padre y lo que obtiene son fórmulas infalibles para crear una dependencia permanente de su corazón hacia el amor de otras personas.

 

El hombre y la mujer no terminan de crecer emocionalmente. Su educación no se los promueve. Crecen para ser dependientes de otros. Se crece con la idea de buscar a alguien que lo ame por obligación. Se inventa una ceremonia de matrimonio donde se firma un papel y se promete amar obligatoriamente el uno a la otra y viceversa.

 

Como si al corazón se le pudiera obligar a amar.

 

Y luego, el ser busca desesperadamente en medio de su inseguridad, el amor de alguien que lo salve de la soledad… porque nunca aprendió a vivir y disfrutar de su soledad.

 

Porque nunca aprendió a amarse a sí mismo para después amar de manera completa a otro ser.

 

Se concibe como una mitad de ser humano en busca de un complemento… y pasa toda una vida buscando completarse con otro ser incompleto.

 

Esa es la tragedia.

 

El hombre y la mujer del futuro que veo y que vamos a construir es un ser humano completo que se sabe completo y ama de manera completa, con ese amor que no esclaviza, con ese amor que ama responsablemente, con ese amor que une para construir familias completas, que educa a niños completos y sanos emocionalmente, ese es el germen de la nueva semilla. Esa semilla que aporta el saber que estamos completos desde que nacemos y que todos los demás son miedos creados por la inconciencia de la ignorancia.

 

Este es el momento en que habremos de empezar a construir el nuevo mundo, la nueva sociedad. Con la luz fresca de un conocimiento que libera y que permite pensar y sentir desde una plataforma libre del temor.

 

Sólo los esclavos del pensamiento buscan aprobación en los demás.

 

Sólo los esclavos del corazón buscan el amor que viene de fuera.

 

Nosotros estaremos creciendo para pensar lo que nos parezca más correcto y sentirnos plenos y satisfechos con nosotros mismos, ya sea que estemos en familia o solitarios.

 

El hombre libre forma parte de una nuevo mundo al que ya pertenecen muchos miles de escogidos.

 

Esta es la invitación que te hago… Tú decides.

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