Padre, padre… ¿Por qué me has abandonado?

Ni bien terminé una serie de artículos para Niños de la Nueva Tierra llamado Enfrentando la emergencia espiritual, Estados Unidos clavó sus dientes en otro más y mordió con ganas. La masacre del Virgina Tech nos conmocionó a todos. Contenía todos los puntos destacados (highlights), o debería decir los más oscuros (lowlights) que una nación herida necesita, no solo para construir una serie de nuevas historias emocionantes, sino también para despertar nuevamente a las personas a la necesidad urgente que moviliza cuanto nos rodea, una necesidad que en gran medida pasa desapercibida y sin abordar.

La esencia de la paternidad es la iniciativa, la sabiduría y proveer a las necesidades diarias. La esencia de la maternidad es la sensibilidad, la hospitalidad y el sustento para el corazón y el alma. Esos son los roles, no las personas. En una economía de Unidad, cada persona lleva en su interior su propio conjunto de “padres,” sin tener en cuenta el género. Pero en la Separación, siempre parece que falta alguien o algo, que hay algún VACÍO que buscamos llenar.

En este momento, la humanidad está vacilando, yendo y viniendo, entre las perspectivas de la Unidad y la Separación. Las Reconexiones se refieren a esto como un “Cambio de Fase.” Nos enfocamos AQUÍ, luego nos enfocamos ALLÁ, tratando de decidir quiénes y qué somos. Tarde o temprano, encontramos un lugar intermedio, donde tiene lugar una armonización de atributos. Cuando esa mezcla ocurre, se desarrolla un nuevo “aquí” y “allá,” una escalada, adentro y afuera, de varios rasgos, habilidades y conductas.

Se informó que este individuo que disparó en Virginia Tech era un «lobo solitario.» No importa cómo lo abordaron, realmente fue muy difícil establecer contacto. Hay consejeros que se refieren a este tipo de situaciones como un «trastorno de apego.» Aunque todavía parece un poco pronto para tener ideas serias sobre el origen de las acciones de este joven, tenemos sus palabras, dejadas en un video que fue enviado a los medios durante su asedio asesino. Fue una diatriba contra la conciencia de clase en los Estados Unidos, la riqueza concentrada en pequeñas porciones de la sociedad y los «niños ricos y malcriados,» que solo podemos asumir que estaban entre sus compañeros de clase.

Me estoy enfocando en las cosas del padre en este momento, pero también quiero seguir con algo sobre mamá. Ha estado desaparecida durante siglos, a pesar de que hay mujeres físicas en este mundo que llevan su título. Estoy hablando, por supuesto, sobre lo Divino Femenino. Todos echamos de menos ese elemento, ya sea que lo sepamos o no. Pero por ahora, deseo hablar sobre la dinámica que existe entre el Hombre y la Mujer, el Padre-Madre y el Padre-Hijo.

Me estoy enfocando en las cosas de papá en este momento, pero también quiero seguir con algo de la mamá. Ella ha estado ausente durante mucho tiempo, pese a que hay mujeres físicas en este mundo que llevan su título. Estoy hablando, por supuesto, del Divino Femenino. Todos echamos de menos ese elemento, ya sea que lo sepamos o no. Pero por ahora, deseo hablar de la dinámica que existe entre Hombre y Mujer, Padre-Madre y Padre-Hijo.

Por qué me has abandonado
¿Por qué me has abandonado?

Amantes, compañeros, custodios

A pesar de las mejores intenciones, algo les sucede a dos personas cuando cambian su relación de ser amantes a ser compañeros de vida. Algo más sucede cuando los compañeros de vida se convierten en custodios, ya sea para un negocio o para la crianza de niños. Dejaré que las personas involucradas determinen si eso es algo bueno o no tan bueno. Se toman decisiones y se establecen prioridades. Si las «reglas» no se acordaron mutua o colectivamente, alguien termina enojado y decepcionado.

Helen Rowland fue una prolífica periodista en su época, famosa por sus frases concisas sobre el matrimonio. Dos de sus citas más perspicaces sobre el tema son:

«Un marido es lo que queda de un amante una vez que se ha extraído el coraje.»

«No estar allí cuando un hombre la quiere es el mayor pecado de la mujer, excepto estar allí cuando él no la quiere.»

Entonces, el primer «¿Por qué me has abandonado?» que un hombre escucha puede brotar de los labios de su esposa. Tiempo atrás, él no podía esperar para llegar a casa y abrazarla. Luego llega el día en que se tropieza en la puerta, arroja su maletín, se sirve un trago y se pierde en el periódico de la tarde.

En más de 20 años de tratar con personas estresadas -personas casadas, padres de familia, empresarios- lo que más me sorprende es la cantidad de personas que aún se aferran a la noción de que esta situación podría o debería ser diferente. Existe lo IDEAL, y luego está lo que tiende a ser REAL.

¿No hemos oído hablar de la Regla general n° 471? «La familiaridad engendra desprecio.»

¿Es de extrañar que cinco, seis, siete años en un matrimonio tiendan a realinear sus energías lejos del «foso de la pasión» del primer amor, y a centrar su conexión en otros empeños, ya sean negocios, pasatiempos o familia? Tal vez, para eludir la parte del «desprecio», simplemente aprenden (como dijo Kahlil Gibran tan acertadamente) «a hacer espacios en su unión.»

También en soyespiritual.com:   No hay dinero en otros planetas

Cuando un amante se convierte en esposo, tiene que defender un mandato. Cuando llegan los niños, eso se vuelve aún más pronunciado. Él debe tomar la iniciativa, tener perspicacia, sostener a la familia y proveer. En el mundo de hoy, esas tareas pueden absorber todo el tiempo. Pero incluso si no es así, muchos esposos y padres finalmente se echan atrás. Permanecen alejados de los aspectos más «personales» de la vida porque lo que una vez se hizo libremente, por elección, se ha vuelto una obligación. Y la obligación tensa el amor de algunas personas al máximo. Muchos amores simplemente no son tan fuertes.

En mi opinión, el problema subyacente aquí no lo generan simplemente los amantes mismos. Es un producto del formato de relación que todos hemos creado para mantener unida a la sociedad. Ese formato se centra principalmente en nuestras billeteras en lugar de nuestros corazones. Hablaré más sobre eso en artículos posteriores.

Los pecados del padre

A medida que movemos el enfoque de nuestra relación de la dinámica de Esposo/Esposa a Padre/Hijo, me viene a la memoria una noticia que se mostró recientemente en CNN, llamada «Los pecados del padre». Se centró en la experiencia de vida de uno de los presentadores de CNN, Thomas Roberts, quien habló en un segmento de «Anderson Cooper 360,» para discutir abiertamente su abuso sexual infantil a manos de un sacerdote católico. Ahora, a los 33 años, Roberts ya no pudo seguir guardando silencio.

No entraré en detalles aquí, porque la dinámica del «sacerdote abusador» se está volviendo bastante familiar ahora. Lo que me resultó más interesante en esta historia fueron los pormenores que dio Roberts sobre cómo comenzó todo. Aparentemente, cuando estaba en séptimo grado, sus padres se divorciaron. Fue un hecho traumático, que dejó al joven Thomas sintiéndose emocionalmente vacío y solo. Este vacío se basó en la expectativa de que los padres y las familias DEBEN permanecer juntos. Y cuando las cosas no funcionan, hay una gran sensación de traición que se siente en muchos sectores de la sociedad.

Por lo que escuché en la entrevista, el padre natural de Thomas abandonó la escena y la mamá tomó el control de la casa. Sintiéndose falta de ayuda para tal esfuerzo, ella se entusiasmó con la oferta de que interviniese un querido sacerdote local que llevase a cabo sesiones de asesoramiento con su hijo. Cuando entró por primera vez en sus vidas, el sacerdote era un caballero de brillante armadura. Sin embargo, en poco tiempo, el «asesoramiento» comenzó a pasar a otras actividades. Debido a que «el padre Foley» era tan querido y de confianza en el vecindario, el joven dudaba en acusarlo. Él también estaba bastante abrumado y confundido.

Los productores de esta historia hicieron bien en crear un juego de palabras: «Los pecados del padre». Un sacerdote católico hace mal uso de la confianza divina para satisfacer sus necesidades lascivas. Tiene sentido, ¿verdad? Pero, ¿qué hay de los «pecados» del padre que dejó a la familia en primer lugar? Después de haber comenzado un viaje con este niño, ¿encontró papá algo más atractivo que quedarse y proteger a su hijo a través de los desafíos que surgen cuando un niño crece hasta la edad adulta?

No traigo a colación nada de esto para avergonzar al padre. Ni siquiera querría avergonzar al sacerdote. Dios sabe que la vergüenza ya juega un papel suficientemente grande en la vida de ese hombre. ¿Qué necesidades «paternales» no fueron resueltas para él para que terminase siendo un abusador? Tales VACÍOS tienen una forma de moverse a través de la vida de alguien, como una niebla, doblando y moldeando la personalidad humana en formas profundas y (a veces) irreparables.

Mi verdadero enfoque aquí es sobre los SISTEMAS SOCIALES que dictan ROLES y RESPONSABILIDADES para las personas, ya sea que las personas involucradas tengan o no el deseo o la capacidad para llevarlos a cabo.

Hablo sobre eso detalladamente en mis dos series llamadas «La nación imaginada» y «Una sociedad amiga del niño.» La inserción del dogma religioso en estos temas complica aún más las cosas. Toma lo que podría ser una relación útil y amorosa con Dios y la convierte en un estado policial. Implica: «Haz esto o Dios te castigará.» Y si Dios no parece respaldar la amenaza, entonces las iglesias y los gobiernos tratan de intervenir. Pero veamos las cosas desde el lado de los niños. ¿Cómo se siente un niño al saber que Dios o la Ley tiene que hacer que sus padres se ocupen de él? ¿Qué conclusión saca sobre sí mismo?

Vidas de silenciosa desesperación

Recientemente me encontré con una película que habla de estas cuestiones a lo grande. Se llama «El mundo de Leland». Es la historia de un joven con una mente sorprendentemente clara y un corazón desesperadamente hastiado. Esto se está convirtiendo en una condición natural para muchos jóvenes en estos días. Ellos ven, oyen, no tienen ilusiones. Y también poseen poco poder para encarar cómo se manejan sus vidas. Ustedes se conforman o fallan. Aquellos que se niegan a entrar en «el reencuentro»(*) que hicieron sus padres de la generación de la postguerra, finalmente se insensibilizan, convirtiéndose en calderas solemnes e hirvientes de resentimiento y desesperación.

También en soyespiritual.com:   2020 Será Un Año De Ascensión Y Crecimiento Espiritual, Y 2019 Está Pavimentando El Camino

Leland P. Fitzgerald (caracterizado por Ryan Gosling) es un chico así, el hijo de un famoso autor (Kevin Spacey). Su hogar, como el de Thomas Roberts, también estaba roto. No tenía relación alguna con su papá.

La película comienza con un asesinato. Leland toma un cuchillo y mata a un joven discapacitado, el hermano de su novia. Nadie parece entender por qué sucedió, al igual que pocas personas realmente entienden qué hizo que Seung Hui-Cho les disparara a todas esas personas en Virginia Tech. Pero Leland consigue ser más elocuente que Cho. Y tiene un aliado en la película, un consejero que intenta acercarse a él mientras el niño espera el juicio. Su entrevista principal es la siguiente:

Consejero: (señalando el estante de libros en la sala de asesoramiento) ¿Te gusta (Robert) Frost?
Leland: Sé lo que usted quiere de mí.
C: Solo pensé que querías alguien a quien hablarle.
L: Es algo que quieren para el juicio. Usted quiere un “por qué.” Bueno, tal vez no haya uno. Tal vez esto sea algo que sucedió.
C: (Viendo que el niño saca un diario de su mochila) ¿Sobre qué estás escribiendo?
L: Solo cómo veo el mundo. ¿Cómo lo ve usted?
C: Lleno de posibilidades. Creo que abundan las cosas buenas, las cosas positivas. ¿Y tú?
L: Bueno, creo que hay dos formas de verlo. Los que son como usted dice, donde la vida está bien. Tal vez hay cosas que están mal, pero ustedes no las ven.
C: ¿Cuál es la otra forma?
L: Cuando usted ve lo que realmente está ahí. Está siempre ahí, incluso cuando las cosas se ven bien. Cuando los chicos juegan, las parejas se besan, y la basura está en todo eso, pero la mayoría de las veces las personas miran justo a través de eso.
C: ¿Qué es el “eso”? Quiero decir, qué es lo que no ven?
L: Como todo se escabulle siempre. Cómo todos se mueren por dentro siempre … cuán tristes están todos en realidad.
C: ¿Y ver las cosas de ese modo hace que te sientas triste?
L: No me hace sentir mucho de nada.
C: Somos humanos, viejo…
L: Es divertido cómo las personas dicen eso únicamente cuando hacen algo malo. Nunca escuchas que alguien diga: “Solo soy humano” después de rescatar a un chico de un edificio en llamas.
C: Es parte de la vida.
L: Cuando dije antes que no sentía mucho de nada, mentí. En su mayor parte lo mantengo fuera.
C: ¿Y cuando no puedes?
L: Eso tapa mis ojos. Es todo lo que puedo ver. Cuando veo un partido de béisbol, veo al chico en la esquina al que no dejan jugar porque cuenta chistes malos. Y nadie piensa que son divertidos.

O veo a un chico y una chica enamorados, besándose, sabe, y solo veo que ellos van a ser una de esas viejas parejas tristes algún día que solo le hacen trampa al otro y no se pueden mirar a los ojos. Y yo lo siento. Siento toda su tristeza. Solo que la siento mucho peor de lo que jamás lo sentirán esa vieja pareja triste o ese chico cursi.

La conversación continúa y Leland pasa de la revelación personal a cuestionar a su consejero acerca de los conflictos que tienen lugar en su propia vida. Al principio, el hombre se resiste a esto, y luego se da cuenta de que no se puede tratar con niños alerta como Leland y se esconde detrás de un escudo de desapego o autoridad profesional. Y así, dos almas se abren un poco la una a la otra, por diseño artístico, por supuesto, y nosotros, el público, tenemos la oportunidad de ver el interior de algo que raramente se ve a la luz del día.

Leland P. Fitzgerald no es el primer chico que murmura en su corazón: “Padre, padre, ¿por qué me has abandonado?” Y no será el último. El otro día vi una calcomanía en un paragolpes que decía: “En una economía de guerra, CADA niño queda atrás.” Pero Irak no es la única guerra que se libra en el mundo hoy en día. Padres, madres, chicos, todos luchamos en las guerras donde sea que vayamos. ¿Y quién debe ser “responsable” por los resultados y quién consigue escabullirse?

En el próximo segmento seguiremos explorando las razones por las que el padre se oculta o se echa atrás.
(*) (NT: Se refiere a la película titulada The Big Chill en inglés y El Reencuentro en español)
© Daniel Jacob
http://www.reconnections.net/father_father.htm
Título en ingles: Father, Father… why hast Thou forsaken me?
Traducción: Susana Peralta
Sitio oficial de Daniel Jacob en español

Cerrar menú
1
Hola 💖
¿Te gustaría recibir mis mensajes en Whatsapp?
Powered by

Comparte con un amigo