El año nuevo está sobre nosotros, y mientras nos paramos en el umbral de este nuevo año que desborda oportunidades y el potencial para cambios positivos, muchos de nosotros elaboramos resoluciones para mejorar nuestras vidas. Sea lo que sea que queramos transformar, aquí presento unas cuantas recomendaciones que pueden ayudarnos a navegar los desafíos que inevitablemente encontraremos cuando establezcamos nuestro camino.

1. Todo lo que está en nuestras vidas, sea bueno o malo, es una pieza del rompecabezas de nuestra alma individual. Como explico en mi libro “Continuará: La reencarnación y el propósito de nuestras vidas”, todo lo que ocurre en nuestras vidas contiene una lección para nosotros. Una vez que estamos conscientes de que está es la situación, podemos y deberíamos entender también lo siguiente: “Si mi jefe me despide o mi novia termina conmigo, hay algo que necesito aprender. Tal vez necesite mejorar la forma en la que hago las cosas, o quizás la situación en sí me está convirtiendo en una mejor persona. Una cosa es segura, dicha situación ha venido a ayudarme”.

2. Estamos aquí para convertirnos en líderes en nuestras propias vidas. Pero ¿qué es el verdadero liderazgo? Un líder es alguien que está dispuesto a dominar sus propias ilusiones, sus juicios sobre otros y las nociones preconcebidas sobre las situaciones. Un líder no trata de controlar a otros o el ambiente que lo rodea, más bien intenta controlarse a sí mismo.

Un líder también es alguien que puede hacer que las cosas ocurran. Simplemente tener la visión no es suficiente, especialmente en estos días en que vivimos de la forma en lo hacemos. De acuerdo a los kabbalistas, vivimos en un mundo de acción y ahora el mundo necesita acciones positivas, no sólo visiones positivas. Un líder no es alguien que mira algo y dice: “Oh Dios, eso está mal”. Más bien, un líder ve algo y dice: “Ok, ¿Cómo utilizo las herramientas prácticas para cambiar esta situación para mejor?”.

3. Dios no hace tratos. Nosotros los humanos los hacemos, y muchos. Decimos: “Oraré tres veces al día o daré cuatro horas a la semana para salir de mi rutina y entonces ‘x ‘, ‘y’ o ‘z’ ocurrirán”. Pero cuando x, y o z no ocurren, estamos desconcertados y preguntamos: “¿Cómo es posible? He hecho todas estas cosas; he hecho todo lo que prometí”. Bueno, la razón por la que x, y o z no ocurrieron es porque estábamos intentando hacer un trato con Dios. Desafortunadamente el universo no trabaja de esa manera.
En este mundo, el único trato que podemos realizar es hacer y ser lo mejor que podamos para alcanzar el nivel de entendimiento que Dios ha dado a cada uno de nosotros para que alcancemos, de esta forma, al final despertaremos en la mañana y no sólo veremos la belleza que está frente a nosotros, sino que también nos maravillaremos ante cuán increíble es el que podamos ver.

4. Cada mañana necesitamos tomar una simple decisión: ¿Voy a vivir sólo para mí el día de hoy? o ¿daré de mi ser y haré el trabajo espiritual para poder recibir las bendiciones que realmente están destinadas para mí? La verdad es que podemos crear un mundo nuevo este año. Podemos lograr esto a través de unir todos nuestros esfuerzos para despertar y escoger participar en este Juego de la vida, el cual es trabajar cada día en completar la parte de nosotros que debe finalmente retornar al Creador.
El mundo no terminó el 21 de diciembre de 2012, pero tal vez hemos comenzado un capítulo nuevo. El mundo reposa en la balanza entre gran positividad y gran negatividad, todos y cada uno de nosotros somos quienes, a través de nuestras acciones y nuestra conciencia, decidiremos hacia qué lado se inclinará la balanza.

Karen Berg

geralt / Pixabay
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