Podemos meditar que todo en la vida ocurre por casualidad y que en la mitad de ese azar vamos tejiendo la red sobre la que desenvolvemos nuestras vidas. No obstante, en el momento en que nos detenemos a mirar la senda que hemos seguido, empieza a tomar sentido que las coincidencias no existen, que nada ocurre en nuestras vidas de forma casual, sino por contra, cada pequeño detalle lo vivimos con un objetivo concreto.

Esta teoría toma mayor fuerza cuando la revisión la hacemos bien adelantados en el camino, cuando por último muchas de las cosas que en su instante y tal vez por un buen tiempo carecieron de sentido, simplemente se muestran como piezas esenciales para armar el rompecabezas de nuestras vidas.

Es muy viable que con la necesidad de comprender un hecho, la complejidad que podamos sentir para admitir una determinada situación, deseemos forzar las piezas a encajar, mas no va a ocurrir, por el hecho de que que es a lo largo del camino que vamos a ir consiguiendo las piezas precisas a fin de que aquellas que no podíamos situar, tengan cabida.

Las coincidencias de la vida no existen, caminamos hacia personas que nos han esperado desde siempre
Las coincidencias de la vida no existen, caminamos hacia personas que nos han esperado desde siempre

Adoptar esta teoría como nuestra no nos va a facilitar o bien complicará la vida, mas sí nos puede asistir digerir cada tránsito de una forma conveniente, nos puede hacer más fácil el soltar lo que obviamente nos daña, nos puede aligerar de culpas por fallos cometidos, por relaciones que podríamos estimar como inapropiadas, por el hecho de que cada una de nuestras experiencias, nos conduce y nos prepara para donde hemos de estar.

Las personas que se cruzan en nuestro escenario van a marcar nuestras vidas de forma aproximadamente relevante, mas debemos comprender que cada una de nuestras relaciones tiene un objetivo, cada persona viene a dejar algo de ellas en nosotros y a que dejemos algo de nosotros en ella. Conque esto es una labor de alimentación incesante y a dos bandas. Esto no garantiza amores correspondidos, coaliciones indestructibles, amistades eternas… lo que nos garantiza es desarrollo por medio de nuestras relaciones.

Cuanto más conscientes estemos de cada uno de ellos de nosotros nos encontraremos con las personas indicadas a fin de que tomemos una lección determinada o bien tengamos una interacción con un fin particular, se nos va a hacer más fácil el admitir, el disculpar, el comprender y el salvar las lecciones en vez de enfrascarnos en el sufrimiento, siendo capaces de este modo de avanzar, se proseguirse nuestro camino y llegar hasta donde nuestra ánima nos quiera llevar.

Bendice tus relaciones, sana cada vínculo y mira con los ojos del corazón a todo aquel que entre en contacto contigo, por el hecho de que si bien no podamos racionalizarlo, cuando menos nuestras relaciones relevantes, ya están pactadas desde mucho ya antes de toparnos, solo andamos cara donde desde nos han estado aguardando.

Las coincidencias de la vida no existen, caminamos hacia personas que nos han esperado desde siempre por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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