EL SER, EL ESTAR, EL SENTIR

Un saludo desde mi ser para ti gran amigo que me acompañas en esta bella Tierra.

 

Vivo de las conclusiones de todo lo que me han enseñado mis hermosos Maestros. Toma esta y llévala a tu corazón.

 

 

EL SER, EL ESTAR, EL SENTIR Y EL HACER

 

 

* Por la densidad de contenido del presente mensaje, te invito, a que lo leas detenidamente y si lo deseas, reflexionando sobre tu propia vida. Así le sacarás el mayor de los provechos *.

 

 

EL GRAN SOFISMA DE LA VIDA.

 

Nos ha correspondido hasta ahora, vivir una era de oscuridad de la conciencia, en un planeta de purificación y purgatorio. Este marco temporo-espacial que viene desde milenios atrás, nos ha desconectado de la verdad del universo y de nuestra herencia divina. Más aún, nos ha atado severamente a la banalidad del Karma y a los seres que conviven nuestras vidas, a través de la emoción y el sentimiento que nos distorsionan la verdad y nos impiden diferenciar lo importante de lo trivial, lo real de lo ilusorio, con total tergiversación de los valores.

 

Después de la segunda guerra mundial y estimulada por la frustración de la posguerra, aparece en Europa una escuela que se llamó “el existencialismo”. Su enfoque fue el análisis de la existencia y del sentido de la vida. Sus conclusiones fueron diferentes, pero la corriente más importante fue aquella filosofía pesimista que se basa en que el punto de partida de la conciencia humana es la angustia, la desesperación y el abandono ante una vida absurda, sin sentido y sin posibilidades; la cuál a través de un juego vacío y fatuo lleva necesariamente al fracaso y a la nada.

 

Parece un concepto de la vida exagerado y negativo, pero en el fondo el existencialismo puso patente una realidad de lo que es la vida cuando el cuerpo y la mente se hayan disociadas con la conciencia y el espíritu y cuando la atadura esclavizante del karma, niega la relación del ser con la luz y con su fuente primaria que es la realidad de Dios en nosotros y en el universo.

 

Somos Dios. Es la verdad que todos los grandes Maestros han enseñado. Encontrar nuestra divinidad primero en lo profundo de nosotros mismos y luego en el universo, es el fundamento del amor y la más alta expresión de la religión. Pero hemos sido huérfanos, hemos estado desconectados y aquí no hay otro sentido de la vida que la frustración del existencialismo.

 

Esta no conciencia de ser, se convierte, en el hombre; en la posición existencial básica, en la plataforma psicológica del inconsciente. La gran conclusión es: No soy! Entonces la vida entra en la crisis primigenia, que es la respuesta: Si no soy, mi vida no tiene sentido. En español tenemos la ventaja lingüística de diferenciar claramente entre ser y estar. Estar es la ubicación en una unidad de tiempo y espacio concretos. Como estar depende de ser, entonces la vivencia consiguiente es la de no estar. Si no soy, no estoy; todo lo que percibo es ilusión y estoy desfasado en relación con el tiempo del planeta y con el tiempo universal. Mi acción y mi relación con las cosas y los espacios estará descoordinada.

 

La inseguridad, el miedo aparece como reemplazo a la carencia de ser y estar. El miedo entonces, desata todas las defensas sustitutas que den justificación y las emociones suplen la angustia con el poseer, con el tener. Ya que no soy, por lo menos tengo.

 

Los sentimientos fundamentales los podemos clasificar por la ansiedad en cuatro áreas.

 

Primero: ansiedad por las cosas (objetos) materiales y ese gran ente que los condensa a todos: el dinero. De ahí se derivan los sentimientos de codicia y avaricia.

 

Segundo: Ansiedad por los cuerpos. Es la necesidad de poseer carnalmente a otros y su manifestación más evidente es la lujuria y todas sus perversiones. Aquí se incluye la gula y todo desenfreno de los sentidos.

 

Tercero: Ansiedad por poseer los sentimientos y las mentes de otros. Es la posesividad del afecto y el querer. Es el apego a otras personas que necesito que me quieran sin respetarles sus tiempos y espacios.

 

Cuarto: Ansiedad por poseer la razón y la voluntad de otros. Es la necesidad del poder; es la búsqueda del reconocimiento, dependencia y sumisión de otros ante mis deseos. Generalmente se apoya en el tener dinero y en la fuerza o la manipulación por esclavizar.

 

Todos estos sentimientos nacen del miedo, sustituyen la certeza del ser y estar que no se tiene y son los motores de acción del hombre cuya mente y cuerpo están desconectados de su conciencia y de su espíritu.

 

Por la ambición de tener, por el acto de tener, por el fracaso en el tener o por la perdida de lo poseído, el hombre acude a los demás sentimientos y emociones que estérilmente lo embargan. Son muy variados, pero para ilustración final del panorama del ser en su estado de no ser y no estar, enumeremos algunos.

 

EL SER, EL ESTAR, EL SENTIR 1

 

LA VIDA VERDADERA.

 

Pero la verdadera vida no es eso! Esa es la pseudovida de la ignorancia, de la esclavitud y del freno. Esa es la falsa vida; la vida de la gran mentira.

 

La vida a que estamos llamados, es la vida en el Ser, en el Estar, en el Sentir y en el Hacer.

 

EL SER.

 

Cuando iniciamos un proceso de purificación, de desalojo de todo aquello que no nos pertenece; de toda la carga del pasado a nivel de nuestro cuerpo y de nuestra mente, por medio de la reflexión y valorización de nuestra vida y con la ayuda de técnicas armonizadoras y limpiadoras de ese pasado, como son la meditación y las reconciliaciones, entonces aparecen las primeras manifestaciones de la conciencia a través de la intuición. Comienza la unificación y con ella el crecimiento.

 

Si seguimos adelante se acrecientan nuestros merecimientos y nuestras leyes abren posibilidades para que los ángeles y guías entren a ayudar cada vez más. Nuevas valoraciones y nuevas técnicas como los retiros en el campo, la limpieza del aura, el ejercicio corporal y muchos más, van preparando cada vez más al individuo para que en una gran iniciación, penetre en él la Luz del Universo y descubra dentro de sí la verdadera esencia de su Yo Soy y de ahí la verdad de la vida. El hombre ha encontrado que él es Dios y que todo el universo también lo es. Que nada puede existir que no lo sea y que la vida tiene un sentido. Que su espíritu universal (que es su propia divinidad) es la razón de su transcurrir en vidas y vidas cada vez más sublimes, hasta que un día llegue la integración definitiva en esa esencia de esencias llamadas Dios.

 

En este estado de Ser, el inconsciente se ha transformado en conciencia y la angustia en plenitud. La ansiedad de poseer en la felicidad y el gozo de ser. La dependencia se vierte en libertad e individualidad y las necesidades en abundancia para dar.

 

EL ESTAR.

 

La descarga del fardo pasado del defecto y del karma, modifican una glándula que existe en la base del cerebro llamada la glándula del miedo, hasta revertirla en la glándula de la seguridad. Así mismo otra glándula llamada la Pineal se vigoriza y se ajusta permitiendo que el manejo del tiempo se realice en todo orden. La ubicación en el espacio está regida por otra glándula de nombre: La hipófisis. Esta se establece en toda firmeza y nos permite el gobierno de los espacios y de los actos y objetos que el espacio contiene para el completo Estar, una tercera glándula llamada la pituitaria, hace la conexión entre la pineal y la hipófisis.

 

Esta es la explicación física de cómo se logra el Estar. Sólo quien “Está”, puede acceder al “Entender”. El entender es la facultad que nos permite ubicarnos acertadamente a nosotros mismos y a nosotros con el entorno y más allá con el universo. El que entiende es humilde, el que entiende es comprensivo, es paciente, comparte y es bondadoso. El que entiende ha salido del mundo de la mentira y vive en la verdad.

 

El entendimiento va más allá de la razón.

El entendimiento se nutre de la intuición que es la conexión con la verdad universal; no es especulativo ni racionalista, simplemente “ve”, con una velocidad superior al discernimiento analítico-sintético del proceso racional. Es una manera superior de captar objetiva, profunda y ampliamente la realidad.

 

El Estar en sí mismo, en el mundo y en el universo tiene un elemento primario que es el Estar en el tiempo y otro, que es su consecuencia, que es Estar en el espacio.

 

Cuando el ser humano aprende a vivir el presente, el ahora, desligándose del pasado con sus recuerdos, sus culpas, sus añoranzas, sus nostalgias y sus karmas, entonces se plantará sólidamente en lo que realmente es, que es el presente. Ya no habrá las ilusiones, las fantasías, los temores, las ansiedades y las codicias del futuro, sino realmente los ideales concretos, nacidos de la armonía, de la paz interior y de la visión clara de la vida y que serán la resultante natural del buen vivir del presente.

 

Así también cuando “estamos en el espacio”, tenemos conciencia de nuestra posición planetaria y local, tenemos claro nuestro norte y las áreas del entorno cercano y lejano; en una palabra: estamos aquí. Desde aquí, manejamos acertadamente nuestras actividades y nuestras relaciones con lo que nos rodea y nos pertenece, sean personas, elementos, leyes o cosas.

 

En resumen, el Estar en el espacio y el tiempo, es el Estar: “aquí y ahora”, nunca “allá y entonces”.

 

EL SENTIR.

 

Es una escala más en tu despertar. El Sentir se fundamenta en el Estar. Primero hay que plantarse sólidamente en tu tiempo y espacio para que luego abras el Sentir.

 

Si el Estar es traspasar del racionalizar al entender, el Sentir es elevarse por encima de la emoción y el sentimiento porque has diluido el vaivén del impulso que va del afecto a la ira, del miedo a la arrogancia y de la tristeza a la alegría, para sólidamente establecerte en el vibrar armonioso del desapego que da la libertad y de allí te proyectas al amor.

 

Para que el amor florezca, necesariamente hay que diluir la emoción y el sentimiento, ya que el amor es la comunión con todo lo creado, con todo lo que perciben los sentidos interiores, en la cercanía y en la lejanía. Por el entendimiento, el amor se identifica consigo mismo, con sus paralelos de las vidas pasadas y futuras, con las leyes universales, planetarias y personales, con los elementos, con las estrellas, los mundos y sus habitantes, con su madre Gaia y con Dios el Todo. El amor es la verdad. El amor a nada se apega, nada califica y todo lo siente en la unidad de que todo el universo soy yo, y yo, el universo. El sentimiento del afecto no es el amor del sentir. El afecto apega y frena, inquieta, lleva a los celos, a la ira y el rencor, a la dependencia y la esclavitud, a la colectividad, a las ansiedades y preocupaciones, a la inseguridad, a la tristeza, al avasallamiento y al engaño; en cambio el amor lleva a la bondad, a la humildad, a la gratitud, al perdón, a la paciencia, a vibrar ante lo bello, al canto y a la poesía. El amor nos hará libres, felices, dichosos y gozosos.

El amor es un estado permanente de unidad y es la mayor expresión del Sentir.

 

EL HACER.

 

Es la realización de la vida. El Hacer brota espontáneamente de quien Es, Está y Siente. Es el rebosar de la copa de quien desborda todo lo que es y tiene. Para dar hay que ser y hay que estar y hay que sentir. Ahí aparece la labor sagrada y el cumplimiento del Dharma o sea la misión. Quien vive en el Karma hará obras propias de sus impulsos, que no será otras que el fracaso de su vida. Quien vive en el Dharma, hará las labores correctas que le pertenecen, dentro de su misión en la vida.

 

El Hacer es la creación heredada de su unión con el creador de creadores que es Dios. El Hacer es la acción del servicio; es el aporte al plan del universo; es la ayuda a otros para que también sean, estén y sientan como mi crecido yo lo hace; es la manifestación del Dar.

 

Quien se haya establecido en el Hacer, no duda, no vacila; es seguro, firme y comprometido con su labor. No obra por dar gusto o disgusto a otros, obra como le dicta su amor.

 

La voluntad, la perseverancia y la concretud son virtudes propias del hacer.

 

Como el hacedor está centrado en su Esencia y en su Ser, como Está en su tiempo y su espacio, como entiende las leyes propias y de los que lo rodean y como está unido en su sentir universal, entonces elige y selecciona lo que le corresponde hacer y desecha lo que no le pertenece en su misión. Por ello siempre hace lo correcto, lo suyo, no lo de otros, escogiendo las posiciones y las actitudes que más convienen en las diferentes situaciones y para las distintas personas, hasta llevarlas a que ellas mismas también se realicen. Les ayuda a simplificar lo que no les es útil y les prodiga las virtudes que les llevarán al despertar. Este es el Hacer del Maestro.

 

CONCLUSION.

 

He aquí la verdadera gloria de la vida. He aquí la existencia que merecemos tener. No es la vida en la angustia, en el karma, en la emoción, en el sentimiento, en el vaivén y en la dependencia; es la vida cuando se Es, cuando se Está, cuando se Siente y cuando se Hace la misión.

 

Para lograr la transición se iniciará con la reflexión, con la valoración y con el amor por sí. Entonces emprenderás el comienzo de la purificación, de lo que te sobra y aspirarás a que tu conciencia de Ser, se vaya convirtiendo, paso a paso, en una conexión, cada vez más estable, con el universo y con su creador. Es como el globo que se desprende del suelo, impulsado por la llama y asciende en la medida en que arrojamos por la borda los fardos de arena que nos han servido de lastre. Será el proceso de nuestra iluminación, donde el cuerpo y la mente se compenetran con nuestro espíritu eterno, a través del despertar de la conciencia.

 

Seguiremos siendo aún en cuerpo y mente, de acuerdo a las leyes de la Tierra, pero ahora enaltecidas por la luz de esa centella divina que es nuestra esencia.

 

Por fin seremos seres humanos completos y realizados que aportarán una bella labor al plan de Dios y que, cuando corresponda, saldremos raudos en busca de nuevos horizontes, en otros mundos de mayor vibración.

 

 

También en soyespiritual.com:   El mayor cambio de energía en el planeta está ocurriendo ahora mismo Prepárate para la misión más grande de tu vida

Te dejo hoy esta bella conclusión para que sepas que más allá de todo estado de tu vida algo vive y es verdadero.

 

Mil amores.

 

 

Raúl Yepes.

 

Casa de Sirio
Calle 10B # 28-90
Medellín, Colombia
info@casadesirio.org
www.casadesirio.org
raulyepes@casadesirio.org

 

 

EL SER, EL ESTAR, EL SENTIR 2

EL SER, EL ESTAR, EL SENTIR 3 YO SOY la llama violeta en poderosa fuerza cósmica
YO SOY la luz de Dios resplandeciendo a toda hora
YO SOY la llama violeta brillando como un sol  EL SER, EL ESTAR, EL SENTIR 3

Cerrar menú

Comparte con un amigo