Conversaciones Conmigo Misma: ¿Creadores de nuestra realidad?

Conversaciones Conmigo Misma: ¿Creadores de nuestra realidad?
Por Jascha

Hace mucho tiempo que no comparto mis escritos llamados Conversaciones con mi Ser Superior, en un par de ocasiones me he sentado a escribir y sólo he conseguido redactar un par de líneas, que no me he animado a enviarles ni publicar.

No es que sienta que la voz de mi Ser Superior se ha acallado, es más sigo haciendo canalizaciones verbales a quienes me lo solicitan, sino que más bien siento que con el tiempo me he ido fundiendo con ella o quizás hoy necesito decir lo que yo siento y pienso más directamente, sin tercerizar mis escritos a la voz de mi Ser Superior, quien más allá de mi intención he notado que muchas veces es percibido como alguien externo o superior a nosotros.

Quizás hoy siento más la necesidad de hacerme cargo de lo que digo, no lo sé. El punto es que sin escribirme y comunicarme con ustedes, siento que me falta algo, como las canalizaciones no se pueden obligar ya que simplemente fluyen cuando están listas para ser trasmitidas, opto por comunicarme con ustedes de esta forma, contándolos mi opinión, mis avances, mis retrocesos, mis elecciones. Puede que más adelante vuelva a compartir mis escritos llamados Conversaciones con mi ser Superior, no dejo de lado esa posibilidad.

Lo que hoy quiero comentar es algo que hace tiempo me da vueltas por la cabeza, me llama mucho la atención que una buena parte de las personas que andan recorriendo este camino de espiritual tienen problemas económicos o carencias de algún tipo, ya sean estas emocionales, materiales, de salud o de cualquier otro tipo.

Muchas de estas mismas personas están convencidas que somos Creadores de nuestras vidas y que escogemos las circunstancias propicias para ciertos aprendizajes, elección que supuestamente se realizará incluso antes de nacer y que por lo tanto es perfecta para nuestra evolución. Esas mismas personas, se vuelcan con ansias a muchos de los textos donde se trasmiten conceptos para atraer la prosperidad, conseguir que nuestros deseos se satisfagan, ser saludables y todo tipo de herramientas que puedan ayudar a superar esas condiciones que dicen haber creado.

Libros como El Secreto, rápidamente se vuelven en best sellers recaudando millones de dólares para sus autores y nos prometen la felicidad usando el poder de nuestros pensamientos. Mediante simples cambios en nuestras actitudes supuestamente obtendremos mansiones, la pareja ideal, el trabajo perfecto, el físico soñado. Estos libros son leídos por millones de personas y se comentan en muchos foros espirituales de Internet. ¡La máxima del sueño americano a disposición de todos! Me gustaría saber cuántas de las personas que vieron esas películas obtuvieron cambios reales y concretos en sus vidas? ¿Una, cien, miles, millones quizás?

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He leído mucho respecto del poder de los pensamientos y si eso es cierto, no puedo más que rogarle a dios que por favor se haga el sordo, pues la mayor parte del tiempo mi cerebro funciona como si tuviese vida propia, creando pensamientos que difícilmente me gustaría que se cumpliesen. Muy diferente es cuando me siento en la quietud de mi interior y voy a ese espacio sagrado donde habita mi ser. Ahí mi mente parece perder poder y mis pensamientos se aquietan. Y en ese preciso instante ¿Saben que sucede? Mis deseos desaparecen y de pronto la sensación de que todo es perfecto me inunda.

No será entonces que apelando a nuestra naturaleza divina estamos intentando satisfacer carencias humanas, basadas en la envidia y en la frustración. ¿No será que hemos cedido al engaño de que hay algo en nuestro exterior que puede brindarnos lo que ya habita en nuestro interior, pero que aún no conseguimos descubrir?

Quizás nuestra esencia divina no necesita de cosas ni situaciones para sentirse plena y abundante pues comprende una perfección que nosotros no somos capaces de percibir?, ¿No será que invocando a esta divinidad y reconociéndonos como dioses que somos, pretendemos crear condiciones que nuestra mente confundida cree necesitar para ser feliz, olvidando que ya lo es?

No tengo respuestas para estas interrogantes, podría dar muchas que he leído por ahí, podría decir que es karma, que son aprendizajes, que son contratos que pactamos antes de nacer, que es mala o buena suerte, incluso que no tenemos las cosas que ansiamos porque el mundo y el Universo completo es injusto o que hay muchas realidades paralelas y en otra dimensión experimento otras cosas, pero no tengo certeza que ninguna de estas respuestas sean realmente ciertas.

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Lo que si puedo decir es que mi aquí y ahora son lo único concreto que tengo, no puedo cambiar el pasado y nada saco con elucubrar sobre el futuro. Este es mi cuerpo, esta casa y personas que me acompañan son mi hogar, soy la que escribe esta reflexión sentada frente al computador. Estar a la espera que fechas gloriosas lleguen, que ángeles bajen del cielo, que naves espaciales aterricen, sólo te priva de la alegría de disfrutar el maravilloso ser que ya eres.

Tal vez siento que mi condición de creador de mi vida, en realidad es más una promesa y utopía que una realidad, quizás siento que la vida ocurre más que yo la haga ocurrir. Tal vez no soy capaz de cambiar el mundo, pero si soy capaz de cambiar mi actitud frente al mundo y allí radica mi libertad y mi creatividad.

Puedo aprender a poner la atención en lo que tengo más que en lo que me falta; en agradecer más que en demandarle al Universo bendiciones, que de seguro no darán satisfacción a mis reales necesidades; puedo aprender de mi pasado más que frustrarme y resentirme por él; puedo mirar con confianza hacia el futuro más que con miedo y aprensión, puedo aprender a iniciar mis proyectos con los pies bien puestos en el suelo y el corazón en el cielo, puedo aprender a reconocer las cualidades de quienes me rodean más que sus supuestos defectos.

Y quizás, tan sólo quizás, en ese preciso momento en que me rindo ante la existencia y me entrego a las experiencias que ésta me provee con alegría, aceptación y confianza, quizás justo en ese instante descubro que ya no tengo deseos y que sin embargo la vida parece sonreírme por donde voy y comienzo a sentir que en realidad NO ESTAMOS SOLOS.

Querida Familia:

Les recuerdo que si los links no funcionan, todos estos escritos están en:

Visita Wadie.com

http://www.despertardivino.cl/aspbb/Shauds/defaultShaumbras.asp

 

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Con Amor

 

Jascha

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