La Llama del Amor Cósmico

Actividad del Tercer Rayo

 

Adama con el Mahá Chohán

planetario, Pablo el Veneciano

Adama: Saludos, Aurelia soy Adama. Tengo entendido que hoy tú y tus 

amigos queréis tratar de la Llama del Amor, que todo lo abarca. 

Aurelia: Sí, Adama, es mi deseo y también el de los que están conmigo. Son ya tantas las cosas que se han dicho y escrito sobre el Amor… pero, aun itsí, no se entiende plenamente, ni siquiera los iniciados. Nosotros, como humanos de la superficie, por mucho que nos esforcemos por aplicar la conciencia del amor, seguimos cayendo muchas veces en la dualidad y el juicio. Por favor, habíanos otra vez del Amor para que nuestros corazones llenarse una vez más del delicioso néctar de esa vibración.

Adama: Bienamadas hermanas mías y familia, os amo tantísimo a todos… Todos los que nos hallamos en Telos estamos tan agradecidos a lodos los que, como vosotros, desean comprender los misterios del Amor a un nivel mucho más profundo… No os desaniméis, vuestra comprensión plena está desarrollándose, y mientras continuéis esforzándoos por encarnar esta maravillosa energía ella continúa amplificándose en vuestro interior. Un día, no demasiado lejano, nos proporcionará un gran placer invitaros finalmente a volver entre nosotros, a la tierra del Amor y la Luz. Os agradezco tanto que me deis esta oportunidad de hablar del Amor… Si bien yo soy Maestro del Rayo Azul, el tema del Amor sigue siendo siempre uno de mis favoritos a tratar.

Antes que nada, dejadme que os proporcione algo de trasfondo. La Llama del Amor es una de las Siete Llamas de Dios que actúan sobre este planeta por la humanidad. El color del Amor se extiende en grandes variedades de frecuencias, tonalidades y colores, que van desde un rosa muy claro a la más intensa luz rubí dorada, en miles de combinaciones de rayos de amor. El Amor es el pegamento y la vibración que mantiene toda la creación de Dios funcionando conjuntamente en orden perfecto, armonía y majestuosa belleza. Es el maestro Pablo el Veneciano quien ahora ocupa el cargo de Chohán del Tercer Rayo del Amor, habiéndose convertido él mismo en la encarnación de la pura llama del Amor de Dios en el planeta.

El tercer rayo se halla conectado con el chakra del corazón, magnificando el Amor del Yo divino y humano. Sus cualidades divinas son, entre muchas otras, la omnipresencia, la compasión, la misericordia, la caridad y el deseo de ser Dios en acción a través del amor del Espíritu Santo.

Debido a su gran dominio sobre la llama eterna del Amor cósmico, este maestro ocupa también el cargo de Mahá Chohán del planeta. Ocupando esta posición en la jerarquía, es responsable, en este momento, de encarnar la energía de lo que para vosotros es conocido como el Oficio del Espíritu Santo: se trata de un cargo muy complejo y maravilloso de la jerarquía que podría llenar muchos capítulos de un libro. Y lo que yo quiero anunciaros ahora es que este gran maestro acaba de entrar aquí, en la sala de nuestra reunión, en este mismo momento y que está honrándonos a todos con su presencia, mientras hablamos.   Dadle  la  bienvenida  en  vuestro  corazón.  Ahora  está bendiciéndoos con su resplandor de amor puro.

En el planeta hay varios retiros o templos de la llama del Amor. Nosotros tenemos un gran templo del Amor aquí en Telos, y los hay en todas las ciudades de Luz subterráneas y etéricas, no sólo en este planeta, sino también por todo este y otros universos. Pablo el Veneciano, que había sido un hombre francés en su última encarnación, es el guardián de un retiro etérico del Tercer Rayo situado bajo el Chateau de la Liberté, en el sur de Francia. Posee otro retiro debajo del Templo del Sol, en la Ciudad de Nueva York. Existe también un retiro espiritual de los Elohim del Amor Eros y Amora, llamas gemelas de Amor, en torno al lago Winnipeg, en Manitoba, Canadá, y otro imponente templo creado y guardado por los Arcángeles del tercer Rayo y llamas gemelas de Amor Samuel y Caridad en San Luis, Missouri, EE.UU.

Dejadme hablar ahora del Amor un momento, como la única fuerza verdadera y permanente de toda la creación, y después invitaré a Pablo el Veneciano a que os dirija unas palabras.

Amor no es una palabra: es una esencia, un poder y una vibración. ¡Es la Vida! El amor es el elemento y la vibración más inestimables de toda la existencia, una fuerza viva dinámica eterna. Es el carro de guerra dorado que trasciende al tiempo y elimina el espacio. El amor es la sustancia prima de la Luz de la cual están creadas todas las cosas. Es el poder unificado que guarda todas las cosas juntas. El amor, simplemente, lo contiene todo. Una intensidad suficiente de amor puede sanar y transformarlo todo. Del mismo modo que no existe ninguna barrera divisoria real entre vuestro yo humano y vuestro Gran Yo Cósmico, no existe ninguna barrera divisoria real entre vuestro amor humano y vuestro Amor Crístico. Únicamente hay diferencia en la intensidad y vibración: es el amor humano encarnado y amplificado unos cuantos millones de veces.

Los hay que se hallan encarnados, que perciben el amor como una debilidad. El amor no es, por supuesto, una debilidad, sino la mayor de las fuerzas. El amor es el atributo divino más importante que podáis cultivar y desarrollar. Su poder puede soportar todas las cosas, regocijarse en todas las cosas y glorificar todas las cosas. El amor es una fuerza constante de la cual podéis extraer las energías y armonía de la vida. Su sanadora ternura penetra en todas las cosas y envuelve a todos los corazones. Cuando uno desarrolle esta gran facultad divina del Amor tendrá el poder de crear y dar a luz todo lo que su visión espiritual purificada del amor contemple, fuere lo que fuere.

Para quienes hayan perfeccionado las llamas del amor ya no puede existir el miedo. Vuestro Yo superior posee la capacidad de transformar, al instante, enormes cantidades de negatividad humana en Amor y Luz puros. Cuando la adquisición de este gran don del Amor se convierta en el único y principal objetivo y deseo de vuestra vida, cuando se haya convertido en una ardiente obsesión que ya no pueda negarse, es cuando se cumplirá. Tal persona se convierte en receptor o receptora de un Amor tan grande que a su alrededor se crean muros de gloria, y nada que se halle por debajo del puro amor puede volver a tocarlo o tocarla jamás.

A los que logran este divino don del Amor los reinos de Luz se les abren de par en par y todos los poderes les son otorgados nuevamente. La belleza, la juventud y la vitalidad en toda su perfección, poder y abundancia divinos en ilimitadas majestuosidades, la omnisapiencia de la Mente de Dios y todos los atributos espirituales restablecidos en su plenitud son los dones del Amor perfeccionado.

Rogad a Dios y a vuestra Presencia divina con toda la energía de vuestro corazón que os abráis a este Divino Amor Crístico. Dejad que este amor comience a cantar como un canto de adoración y gratitud en vuestro corazón. Dejad que vuestro corazón se eleve continuamente con los cantos de eterna alegría y gratitud cantados por él mismo, y este gran amor llegará a ser vuestro. Y, dondequiera que os halléis, todos los poderes y tesoros de los reinos superiores os serán otorgados en el Cielo y en la Tierra, para toda la eternidad.

Estos tesoros del Cielo son los dones y cualidades divinos que desarrolla un hombre a medida que va liberando los potenciales divinos y ocultos del interior de su Yo, del interior del Sagrado Corazón, la sede de vuestra divinidad. Estos dones y poderes que Dios os brinda a todos vosotros constituyen Su plan para vuestro pleno restablecimiento, como seres divinos, mientras Él espera con paciencia a que los aceptéis plenamente.

Dentro de cada uno de vosotros se guarda vuestra cuenta bancaria cósmica, en la cual se ingresan o retiran vuestros méritos. En el próximo mundo la humanidad no es juzgada por sus posesiones ni su aprendizaje humano, ni por posiciones u honores terrenales: a un hombre se le juzga por lo que ES, por el nivel de su logro espiritual. Aquello en lo que se ha convertido como ser divino constituye la única medida de evaluación, representando la suma total de todo cuanto ha pensado, sentido y hecho. Esta gran prenda de vestir, de puro Amor, de la Luz Crística, atavío de fulgente poder y belleza, viene creada desde dentro en cuanto uno comienza a ponerse él mismo sus tesoros en el Cielo. Las glorificadas vestiduras blancas de Luz que os serán otorgadas constituyen el interés que sale devengado de los ingresos de uno, hecho de amor, compasión, misericordia, ternura, gratitud y alabanza.

Al aplicaros en encarnar ese Amor Crístico, regocijaos en estos grandes y dinámicos tesoros de realización mientras el Cielo aporta a vuestra cuenta bancaria cósmica su riqueza y su ilimitado interés, ¡multiplicados por cien! ¡Sí! ¡Y muchísimo más!

Para que os hagáis una idea, para la mayor parte de las almas de la humanidad la llama del Amor quema aún en su corazón, en el momento presente, a un nivel que va de 1,5 milimetros. Muchos de vosotros que habéis sido diligentes y resueltos habéis alcanzado un mayor nivel, pero aún os queda camino por recorrer. Cuando los fuegos del Amor del interior de vuestro corazón ardan con una llama que tenga 2,75 metros de altura sabréis que habéis logrado lo que hace falta para ser llevados finalmente «a casa» sobre las alas de Luz y ser admitidos entre los inmortales.

Aurelia: ¡Ah!, ¡esto suena maravilloso, Adama! Yo quiero lograr esto. Gracias por recordárnoslo otra vez. Sé de este maravilloso Amor, pero todavía, no lo he entendido del todo. ¿Qué es lo que nos está impidiendo estallar en la plenitud de nuestra divinidad, lo que nos mantiene apartados de este ardiente deseo de realizar el amor perfeccionado?

Adama: Existen varios factores, y yo voy a mencionar unos cuantos. El resto podéis imaginároslos. De las cosas que voy a mencionar no todas se os pueden aplicar a vosotros personalmente, pero, en general, varios de estos factores —si no todos— son aplicables a la mayoría de la gente en diversos grados. En primer lugar, la falta de vigilancia y motivación, con demasiada poca fe en semejantes promesas. Una falta de regularidad en vuestra determinación de invertir el tiempo y la energía suficientes en vuestro desarrollo espiritual os mantiene en un estado de letargo espiritual y en un balance espiritual negativo. Vuestros deseos de amor y ascensión se hallan aún en una fase de poco entusiasmo.

Hasta que se convierta en un ardiente deseo en vuestro corazón y vuestra alma, tan grande que ya no podáis vivir sin él, no podéis generar el amor, el poder y la energía suficientes para alcanzar este nivel de evolución.

Os diré que la mayoría de vosotros estáis sufriendo una especie de pereza espiritual. Estáis todos demasiado ocupados «haciendo» en lugar de «convirtiéndoos». Muchos de los que habéis trazado vuestros objetivos espirituales estáis siempre buscando la última excusa para postergar vuestro compromiso para con ellos. Y esto, sin mencionar cuántos de vosotros no os habéis tomado aún tiempo para sentaros seriamente con «vosotros mismos» a escribir los objetivos espirituales que tenéis para vuestra actual encarnación. Y con constancia, ¿os habéis planteado seriamente cómo vais a alcanzar esos objetivos? ¿Cuántos de vosotros poseéis una plena comprensión de por qué habéis elegido encarnar aquí en este momento?

Nosotros sugerimos que empecéis ahora por cortar drásticamente por la mitad todos vuestros «hacer listas» e invirtáis en desarrollar e integrar el amor de vuestra divinidad. Esto requiere tiempo, amor a sí mismo, esfuerzos y compromiso de forma continuada; simplemente, no sucede por sí solo. Habéis dejado vuestra evolución librada al azar durante demasiadas vidas, y seguís aquí con dolor y carencia. En verdad, en este momento no hay nada más importante para todos vosotros que esto. Recordad: todo lo que hagáis hoy y mañana y lo que hicisteis ayer tiene un impacto a muy corto plazo en vuestra vida. Pero aquello en lo que «os convirtáis» como seres divinos encarnados en una experiencia humana permanece con vosotros para la eternidad. ¿Qué es más importante?

Vosotros me diréis: «Pero, Adama, tenemos que ganarnos la vida y atender a todas las obligaciones de nuestra vida tridimensional». Y yo os digo: «Sí, así es, y es importante que cuidéis de vuestra vida cotidiana con una perspectiva espiritual impecable: es en el contexto de esta vida diaria donde construís vuestro carácter y desarrolláis vuestras cualidades divinas ocultas».

Si decidís correctamente el orden de prioridad de vuestros objetivos y aprendéis a gestionar vuestro tiempo de forma adecuada os desprenderéis de aquellas de vuestras actividades —tanto sociales como de otro tipo— que, desde nuestra perspectiva, son puro despilfarro de vuestro tiempo y vuestra energía. A todos vosotros os sería posible encontrar, al menos, una hora al día y más para invertir en vuestra vida y futuro espirituales, y en comunión con vuestro Yo divino. Es imprescindible que todos vosotros empecéis a gestionar vuestro tiempo con mayor eficacia: forma parte del curriculum de convertirse en maestros de sabiduría. ¡Sed creativos! ¿Cómo esperáis uniros en el amor y la divinidad con un aspecto de vuestra calidad de dioses si no tenéis ningún auténtico interés en invertir el tiempo necesario para familiarizaros con él?

Podéis empezar por hablar menos y reflexionar más sobre las maravillas y el esplendor del Dios interior. Podéis meditar o contemplar vuestra divinidad interior mientras dais vuestros paseos por la naturaleza. Podéis recortar la mayor parte de vuestro tiempo de televisión y de chachara, puesto que no presta muy buen servicio a vuestra evolución espiritual. La mayoría de vosotros podéis pasar menos tiempo en las tiendas: casi todos os habéis vuelto adictos a ir de tiendas y a comprar constantemente más cosas de las que realmente necesitáis, y que lo único que hacen es sumarse a los montones de cosas que ya abarrotan vuestras casas. Esto os ahorrará mucho dinero que podéis emplear en empeños más importantes. En el reino de la luz estamos todos tan asombrados y perplejos de percibir lo adicta que se ha vuelto toda esta generación a ir de compras y a dar vueltas por los centros comerciales, en constante búsqueda de nuevos artilugios que comprar… Os hacéis una imagen, ¿verdad? Y hay bastantes más factores que podría mencionar acerca de vuestros hábitos humanos que os mantienen pegados a la tercera dimensión, pero os dejo a vosotros que descubráis el resto.

Tomaos tiempo para revisar vuestra vida y saber por qué estáis aquí y adonde vais. Tomaos tiempo para crear un plan espiritual para vosotros, y os prometo que jamás os arrepentiréis.

Existen tres clases de personas:

las que hacen que las cosas sucedan,

las que se quedan mirando lo que sucedió

y las que no tienen ni idea de lo que sucedió.

Si queréis subiros al vagón de la ascensión en esta vida, tenéis que sumaros a la categoría de personas que hacen que las cosas ocurran. Esto significa que tenéis que crear y perseguir activamente todo cuanto se requiera para que a vuestra corriente vital se le permita la entrada en las grandes Salas de la Ascensión en esta excepcional oportunidad que tenéis de alcanzar esta última, si es esto lo que queréis. De lo contrario, simplemente, no tendrá lugar para vosotros en este ciclo. No sucederá por asociación, sino mediante vuestros constantes esfuerzos y determinación de crearlo.

También deberéis perseverar con el proceso de purificación y transmutación cada día hasta que literalmente se produzca. No importa por lo que tengáis que pasar a veces para equilibrar todas vuestras deudas hacia la vida: si las llamas de vuestro corazón queman con la suficiente altura este amor está ahí, preparado para ayudaros a sobrellevar todas las posibles tribulaciones con facilidad y gracia.

Aurelia: Eres muy claro y conciso en tus explicaciones.

Adama: Lo soy, porque a muchos de vosotros se os está acabando el tiempo. Habéis estado demorándolo durante un tiempo excesivo, y ahora os quedan menos de siete años para aceptar el viaje y poder hacerlo a tiempo para la gran fiesta de la ascensión planetaria programada para el año 2012. La mayoría de vosotros subestimáis la seriedad y los niveles de compromiso que hacen falta para realizar una ascensión física a nivel consciente. Por supuesto, siempre habrá otra oportunidad en un tiempo posterior y 2012 no es el fin, sino un inicio del ciclo de Ascensión para el planeta. Los que ahora estén dejando las cosas para más tarde tal vez no puedan reunir los requisitos a tiempo, y sin duda experimentarán mucho arrepentimiento.


Ahora invito a hablaros a Pablo el Veneciano, el cual ocupa el cargo de Mahá Chohán (representante del Espíritu Santo) del planeta.

 

Pablo el Veneciano: ¡Bienamados hijos de mi corazón! Os saludo en la llama del Amor. ¡Que las bendiciones de la gracia del Espíritu Santo me hallen siempre bienvenido dentro de vuestro corazón, vuestros sentimientos y vuestra alma misma! La mente occidental a menudo pasa por alto la gracia y humildad del Espíritu Santo que, suaves como una pura paloma blanca —la cual simboliza Su conciencia—, se desprenden del dulce y delicado compás de su reverente canción de ser. Cuando un hombre llega a un lugar de «gracia auditiva», cuando todas las agitadas energías de sus numerosos yoes quedan aquietadas, es cuando fluye la belleza, la gracia, las bendiciones y la presencia del Espíritu Santo. Mientras las alas de la paloma la llevan alto, su libertad es manifiesta al «ser, no tanto al afirmar o hacer».

Cuando uno vive y sirve de acuerdo con la orientación del Yo Divino hay felicidad y satisfacción en ese servicio. Cuando uno está desarrollando nuevos impulsos el esfuerzo ha de ser mayor, y ambas cosas resultan esenciales para que madure la conciencia.

Cuando la corriente vital del discípulo es seria y sincera éste hace el esfuerzo de estar siempre en el lugar perfecto donde la sabiduría de la Presencia del Yo Soy requiere que esté. Entonces la vida siempre cooperará y guiará esa corriente vital adonde pueda darse el mayor servicio y avance.

Nuestras palabras son copas de cristal que llevan amor y paz a la conciencia exterior de los pertenecientes a la humanidad que tengan un recuerdo de amistad espiritual y dulce relación con nosotros a niveles interiores. Mediante el poder magnético de la Llama Triple del interior del Corazón, la atención de los maestros de las esferas superiores puede ser dirigida hacia vosotros para que contéis con una mayor ayuda.

Una de las principales fuentes de infelicidad, frustración y aflicción experimentadas por la humanidad es la capacidad y disposición a desobedecer las directrices divinas de la propia Presencia individualizada del Yo Soy, así como la orientación de las Huestes de Luz Ascendidas. Siempre hay elección entre la jubilosa, bien dispuesta e iluminada obediencia a las directrices de dicha Presencia y el deliberado e ignorante mal uso del libre albedrío para crear imperfección. Se convierte en una opción y cuestión personal entre cada hombre y su Dios.

Sin embargo, hasta que cada miembro de la raza humana llegue a tener el deseo personal de hacer la Voluntad de Dios y vivir según las leyes del Amor no experimentará una felicidad permanente ni la alegría del logro victorioso, que trae paz, abundancia, amor sin límites y una expansión espiritual desconocida aún para vuestra mente exterior.

El hombre no ha destruido en un momento la conexión consciente con su propia Presencia individualizada del Yo Soy, ni puede restablecer semejante conexión en un momento: se requiere paciencia, persistencia, determinación, pureza de motivación, un sentido de la discriminación bien desarrollado y una constante vigilancia en la puerta del corazón de la Presencia.

La Presencia de Dios está a la espera, a la espera de la oportunidad de servir a través de vosotros. El hermoso, amoroso y todopoderoso Padre de la Vida está ahí, en constante actitud de escuchar. Cuandoquiera que se Le llame responde con un embate de Su poderosa Presencia a través de los instrumentos creados y preparados por Su amor.

Bienamados hijos del Padre/Madre de la Vida, sólo con que vuestros ojos pudiesen ver la inminencia de la Sagrada Presencia cuando vuestras inocentes formas se levantan de la cama y ponen los pies sobre el sendero del día, comprenderíais la grosería del yo exterior al tener a la Presencia esperando. En el agolpamiento de cosas que carecen de importancia, en ocasiones pasa un día, una semana o una vida y la Presencia de Dios sigue esperando la oportunidad de llenar vuestra copa de gracia, paz, abundancia, sanación y de amor.

Así pues, bienamados hijos míos, mientras seguís avanzando para atravesar el velo de la experiencia humana, recordad cuando vuestros pies pisen el suelo cada mañana que la Presencia de Dios está esperando para llenaros el día de la plenitud de vuestra divinidad, ¡si es que elegís invitarla! Recordadlo hoy: mientras leéis estas líneas, la Presencia de Dios se halla a la espera de bendecir a cada uno de vosotros con la plenitud del Amor y la Paz más allá de toda comprensión. Invocad esa Presencia cada día y a cada hora del día para ser llenados de ese Amor, paz y armonía que honrarán vuestra vida para experimentar el reposo y la perfección.

Códigos de conducta para un discípulo del Espíritu Santo

ElMahá Chohán

1. Hazte siempre consciente de tu aspiración para encarnar la plena expresión de la Divinidad, y dedica todo tu ser y servicio a ese fin.

2. Aprende las lecciones de inocuidad: ni de palabra, ni de pensamiento ni de sentimiento infligirás nunca mal ni daño alguno a ninguna parte de la vida. Sabe que la violencia física y de actos te mantendrá en la esfera del dolor, el sufrimiento y la mortalidad.

3. No revuelvas el mar de emoción de un hermano desconsiderada ni deliberadamente: sabe que la tormenta en la que situarías a su espíritu refluirá, antes o después, en la orilla de tu propia corriente vital. Al contrario, aporta siempre tranquilidad, amor, armonía y paz a toda vida.

4. Desvincúlate de la falsa ilusión personal y planetaria: jamás te permitas amar a tu pequeño yo más que a la armonía del universo. Si lo haces bien, no hay necesidad de aclamarlo. Si lo haces mal, ruega perdón.

5. Anda con delicadeza por la Tierra y por el universo, sabiendo que el cuerpo es un templo sagrado en el que mora el Espíritu Santo, llevando paz e iluminación a la vida de todas partes. Conserva tu templo siempre de un modo respetuoso y purificado, como es apropiado para la morada del Espíritu del Amor y la Verdad. Respeta y honra con delicada dignidad todos los demás templos, sabiendo que con frecuencia dentro de un exterior burdo arde una gran luz.

6. Hallándote en presencia de la Naturaleza absorbe las bellezas y regalos de Sus reinos con delicada gratitud. No La profanes con pensamientos, sonidos o emociones viles, ni con actos físicos que saqueen Su belleza virgen. Honra a la Tierra, «la Madre» que es sede de tu camino evolutivo.

7. No te formes ni ofrezcas opiniones a menos que se te invite a hacerlo, y entonces, únicamente previa plegaria y silente invocación para recibir orientación. Habla cuando Dios decida decir algo a través de ti; en otras ocasiones lo mejor es hablar poco o permanecer en pacífico silencio.

8. Deja que tu corazón cante una canción de gratitud y alegría a Dios. Agradece siempre todo cuanto has recibido y cuanto tienes en el momento presente. Aprovecha el Río de la Vida, el Río del Amor y de la Abundancia que yace en el interior del Sagrado Corazón.

9. En el discurso y en la acción sé delicado, pero con la dignidad que siempre acompaña a la Presencia del Dios viviente que habita en el interior del templo de tu ser. Pon constantemente todas las facultades de tu ser y todo el despliegue interior de tu naturaleza a los pies del poder de Dios, esforzándote por manifestar la perfección de la compasión en tus encuentros con quienes se hallen afligidos.

10. Deja que tus palabras sean pronunciadas con delicadeza, humildad y amoroso servicio. No permitas que la impresión de humildad sea confundida con aletargamiento. Pues el sirviente del Señor, al igual que el sol en los cielos, está eternamente vigilante y emanando constantemente los dones del Amor para quienes abran su corazón para recibirlos…

ADAMA DE TELOS


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