MEDITACIÓN – MÉTODOS

MEDITACIÓN - MÉTODOS 1 

Introducción

 

La meditación es un estado natural, todos meditamos a cada momento, pero no nos damos cuenta porque nuestros cinco sentidos no lo permiten. Nuestros cinco sentidos, están adaptados a lo externo, están escuchando, están viendo, están sintiendo vibraciones, etc.

La meditación es el acto de medir la armonía en el silencio, la belleza que guarda el ser humano; en ese estado armonioso está la Paz y en la Paz se puede captar todo.

Por medio de la meditación nos alimentamos y regeneramos, sin necesidad de aditamentos especiales, se dice que el 95% de las enfermedades son psicosomáticas y se generan a partir de desequilibrios emocionales.

Al meditar despertamos nuestra conciencia, nuestro espíritu, nuestra esencia; activamos el bien y lo positivo.

Existen diversas técnicas de meditación, en este espacio te sugerimos un método que hace hincapié en la libertad que se debe tener al meditar, libertad de sentir, libertad de dejar fluir la energía, por lo tanto, no se trata de esclavizarnos a una u otra posición, al contrario si buscamos la libertad no debemos depender de rituales, ni de apoyos extras.

¿En dónde meditar?

Puedes elegir cualquier lugar de tu preferencia ya sea un ambiente natural, o sitios cerrados.

Si eliges el ambiente natural puede ser en un parque, en la playa, frente a una puesta de sol, de día para absorber la energía del sol, o de noche para impregnarte de la magia de la luna.

Si te es más fácil el acceso en sitios cerrados por ejemplo en tu casa, entonces puedes ambientar el sitio con velas, música, incienso, etc.

Cabe mencionar que los agentes externos como la música y las velas, nos brindan una mejor disposición mental sobre todo cuando apenas nos estamos iniciando, pero no son necesarios ni determinantes. La energía la recibimos por estados dimensionales y no tiene nada que ver con apoyo extra.

En cualquier lugar que tu elijas, ten presente que lo más importante es cerrar tus puertas al mundo externo, siempre busca el SILENCIO, que nada interrumpa tu meditación. Aléjate de ruidos tales como el teléfono, timbres, aviones, etc.

Existe una amplia gama de posturas dependiendo de las diferentes corrientes o religiones, a este respecto te diré que lo único importante de una postura es que te sea cómoda, que nuestro cuerpo esté relajado, es decir, que nuestra meditación no se vea interrumpida por incomodidades de la misma posición.

Puedes meditar acostado, sentado en una silla o directamente en el suelo, con cojines, en posición de flor de loto, (si te es difícil esta posición, puedes sustituirla cruzando las piernas de manera sencilla).

Algunos tips

La meditación es un ejercicio que necesita de constancia; a continuación hacemos una lista de algunos puntos que debemos seguir:

Lo único que importa para meditar es que cierres tus puertas externas, que busques el silencio.

Abre el corazón y no pienses en nada, trata de ver a través de él. Deja que tu energía fluya, deja que las imágenes, los sonidos y las sensaciones vengan a tu encuentro. Entra en tu propio mundo interior y permite que la luz te acompañe y se haga en ti.

Practica la meditación diariamente a la misma hora, esto con el fin de ir creando un ímpetu de energía.
Al principio, y con el fin de que te familiarices con el procedimiento puedes grabar en un casete, con tu voz, el ejercicio básico de meditación, y las visualizaciones, después es preferible que estudies los ejercicios antes de hacerlos.

La meditación tiene que ser libre, no dirigida. Las meditaciones son procesos por los cuales el hombre puede llegar a sí mismo en libertad, sin necesidad que alguien fuerce su voluntad. Las meditaciones dirigidas no dejan fluir ese espíritu que quiere salir a la vida, solamente surge el que lo dirige y todo aquel que escucha no puede hacer nada porque está esclavizado en su vibración mental.

Ejercicio básico

El siguiente ejercicio es propuesto por el Maestro Swami Sananda; en este ejercicio se resume la manera más práctica y eficiente de conseguir una respiración profunda, la relajación de nuestro cuerpo y la concentración de la mente en la meditación.

Busca la postura que te sea más cómoda y haz 7 respiraciones profundas, abriendo con cada respiración un centro de energía (chakras). Estos centros están (comenzando de abajo hacia arriba)

 

1.- Entre las piernas
2.- A la altura del ombligo
3.- Sobre el plexo solar
4.- A la altura del corazón
5.- En la garganta
6.- El centro de la frente
7.-Sobre la cabeza como una corona

 

Realiza otras 7 respiraciones profundas, pero más suaves, imaginando que al expirar, el aire sale por encima de la cabeza…

Pide a tu Yo Superior, a tu Cristo Interno, a la Divina presencia, que se haga cargo de la meditación…

Visualiza un espiral de luz blanca y envuélvete en ella de los pies a la cabeza. Ese espiral comienza a girar hacia arriba, déjate llevar…

Fija tu atención en los latidos del corazón, poco a poco ve sintiendo los latidos en tus brazos, en tus manos… así hasta que sientas que tu cuerpo es un solo latido…

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Entrégate a la situación, deja que la energía fluya… deja que las imágenes, los sonidos y las sensaciones vengan a tu encuentro. Entra en tu propio mundo interior y deja que la Luz te acompañe y se haga contigo…

Este es el momento de pedir, de buscar soluciones a algún problema, en fin, recuerda que la petición de ayuda tiene que ser del plano de la necesidad correspondiente; si tú no tomas la llave y vas hacia la puerta que abre este conocimiento, éste no se te puede dar. “Pedid y se os dará, buscad y hallareis, llamad y se os abrirá”. Ten siempre esto presente.

Cuando hayas finalizado con tu meditación, incorpórate poco a poco.

 

Atención en la respiración


Esta técnica de meditación consiste en mantener nuestra atención en la respiración, ya sea en el abdomen o en la nariz, no pensamos en nada más, no tratamos de mantener nuestra mente en blanco, solamente centramos nuestra atención en el flujo de la respiración entrando y saliendo.

En una posición cómoda (la que desees), cierra los ojos, mete y saca el aire con bastante naturalidad, enfocando tu atención en el abdomen y en la nariz.

Si tu atención se centra en el abdomen, al inhalar percibe la pausa en el tope de cada subida del abdomen, igual que el mar. Si es en la nariz, concéntrate en las fosas nasales, donde se puede sentir el flujo del aire inhalado y exhalado.

Lo importante de esta técnica es solamente fijar tu atención en la respiración y permitir el libre flujo de ella, no trates de interferir en el ritmo de tu respiración, debe ser natural. Conforme practiques este ejercicio, te darás cuenta que poco a poco tu respiración va cambiando su ritmo, déjalo así, que sea natural, no influyas en ella.

Existen varias formas de hacer que la mente no se distraiga, elige la que más te acomode, estos son solo ejemplos, si puedes crear alguno propio, también puedes hacerlo:

Toma conciencia del viaje de tu respiración, desde el momento en que entra en la fosa nasal hasta el momento que es expulsado.

Otra opción es imaginar un aura de energía y de luz justo enfrente del entrecejo. Con cada respiración entra un poco del poder en el cuerpo y el mediador se concentra en el viaje, profundamente en el cuerpo.

También puedes imaginar que una esfera de plomo cae lentamente por el cuerpo con cada respiración haciendo que el aire viciado desoxigenado caiga hacia fuera.

Círculo sufi


Esta meditación se practica en grupo de entre 5 a 15 personas (como lo hacen los sufis). Es una meditación activa que se hace dando vueltas en círculo hasta vencer la fatiga y que esto nos eleve la conciencia.

Hazlo de la siguiente manera:

Forma un círculo con tus compañeros, parado con los pies separados, pero no a mucha distancia, de modo que puedas extender tus brazos cuando se tomen de las manos.

Con mucha lentitud, inclínate hacia atrás elevando tu cara al techo (o cielo si es en exterior) y sube las manos. Cuando todos estén en la misma posición, digan las palabras “Ya Hai” en voz alta al unísono.

Todos bajen sus brazos y su cabeza y enderecen su cuerpo hasta que estén viendo al frente. Ahora digan de manera enérgica “Ya Huk” y regresen a la posición “Ya Hai” y sigan repitiendo, estableciendo un ritmo de velocidad cómoda para todos los del grupo. Desde arriba, el grupo se vería como un botón que se are y se cierra en perfecta armonía.

La finalidad de esta técnica es sobrepasar la fatiga hasta el punto en que el agotamiento se olvida y todos se pierden tanto en el movimiento y en el cántico, que dejan de estar conscientes de todo excepto de la conciencia del ser universo, estando en armonía total.

Si alguna de las personas del grupo se siente demasiado fatigado y no puede continuar, deberá de dar un paso atrás y unir las manos de los compañeros de lado para dejar el círculo cerrado. Si una persona se queda sin la suficiente energía para continuar, obstaculizará el ejercicio. Es mejor tener la libertad de hacer una pausa o dejar la meditación para después

 

Técnica de atención a la vida


Esta meditación no es un ejercicio que practicar en determinados períodos del día, se trata de concentrar nuestra atención a la vida misma, a esas actividades cotidianas que realizamos a diario, por ejemplo, concentra tu atención a alguna actividad tan cotidiana o rutinaria como lavar los platos, no permitas que tu atención se distraiga, disfruta del contacto con el agua, trata de percibir por completo el aroma del jabón, siente las diferentes texturas y formas…

Al fijar tu pensamiento en la tarea que estás haciendo lo más concentrado posible, en realidad estás meditando, aunque por un tiempo muy corto, pero es sorprendente lo efectiva que puede ser una meditación en un lapso tan corto, especialmente ayudando a eliminar sensaciones de tensión.

 

Mantras


El utilizar algún mantra cuando iniciamos una meditación, nos ayudará a concentrarnos.

El sonido es energía producida por la vibración de un objeto. Se transmite en ondas o frecuencias diferentes. Los sonidos resuenan con diferentes centros de energía en nuestro cuerpo provocando cambios al generar distintas emociones.

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Los mantras han sido utilizados desde siempre, la mayor parte de las religiones los han utilizado, las diferentes técnicas de meditación también.

Para tus meditaciones, puedes usar cualquier mantra, esto dependerá de tus preferencias personales, puede ser alguna melodía, alguna afirmación, alguna palabra con significado, o simplemente sílabas separadas elegidas al azar. Lo importante es que el mantra que elijas, te haga sentir bien y te ayude a centrar tu mente en el sonido, sin darle paso a ningún otro tipo de pensamiento.

En muchas meditaciones repiten el mantra de forma paralela con su respiración, lo dicen una o dos veces al inhalar y una o dos veces al exhalar.

Tu decide si deseas repetir los mantras en silencio (mentalmente) o en voz alta.

A continuación algunos ejemplos de mantras y como practicarlos:

Om

El Om es el mantra más utilizado, practícalo de la siguiente manera, inhala suavemente y mientras exhalas, recita la palabra con tres sonidos: “a”, “u” y “mmm”. Intenta sentir los sonidos vibrando en tu cuerpo. La “a” se sentirá como si resonara en tu vientre, la “u” resonará en tu pecho y la “mmm” en los huesos de tu cráneo. Enlaza los sonidos con el ritmo de tu respiración, manteniéndola lenta y tranquila y evitando profundizarla de alguna manera.

Después de decir om en voz alta en diez respiraciones, ve bajando la voz hasta que digas la palabra debajo de tu respiración, después cada vez más bajo, manteniendo firme tu atención concentrada en ello. Poco a poco las sílabas empezarán a perder forma hasta que ya no se emita sonido, y el mantra quede “impregnado” solo en tu mente. Este efecto es el que desvanece cualquier pensamiento que pudiera asaltarte al momento de la meditación.

La oración de Jesús

Este mantra consiste en repetir continuamente: “Jesús es mi luz, mi guía y la paz de mi alma”.

La continua repetición de una oración formada de varias palabras, hace que la mente se concentre en esa frase, impidiendo el paso a cualquier otro tipo de pensamientos.

 

Meditación Zen


La meditación zen consiste en meditar sentados en un cojín, por lo general en posición de flor de loto, con el cuerpo perfectamente en posición, esto es, que el cuerpo se debe mantener lo suficientemente rígido como para poder dibujar una línea desde el centro de la frente hacia abajo por la nariz, la barbilla, la garganta, el ombligo y el coxis al final de la columna. Cada parte del cuerpo debe estar en equilibrio, si no es así, la posición incorrecta provocará tensión en alguna parte del cuerpo hechando a perder la meditación.

La mano izquierda descansa en la derecha, las articulaciones medias de los dedos medios se tocan, los pulgares también se tocan levemente y se mantienen en el ombligo, los brazos se separan ligeramente del resto del cuerpo.

Este tipo de meditación es muy larga, no se usan mantras, mandalas, ni símbolos de ninguna índole. En este tipo de meditación se permite que los pensamientos entren y salgan, con la postura es suficiente para mantener la concentración.

Por lo general se medita acerca de alguna pregunta, puede que no tenga respuesta, por ejemplo ¿Quién fuiste en tu vida anterior?, esto hará que la mente se active y al comprender que no hay respuesta alguna para la pregunta, se alcanzan altos grados de concentración, abriendo campos mentales que anteriormente no se habían tocado.

Meditación visual


La meditación visual usa nuestra capacidad natural de pensar en imágenes y en nuestra habilidad para crear imágenes y en nuestra habilidad para crear imágenes en lo que muchas veces se llama el ojo de la mente. Se puede practicar con los ojos abiertos o cerrados, o abriéndolos y cerrándolos alternadamente, concentrándose en la imagen posterior que permanece en la mente cuando los ojos están cerrados. Lo último usualmente se les recomienda a los principiantes.

Por el objeto de tu meditación a la altura de los ojos a una distancia de tu cara entre uno y dos metros. Si decides usar un mandala o un yantra, el punto central debe estar nivelado con los ojos. Adopta cualquier posición de meditación que prefieras y lo más relajado posible, observa la imagen, fijando en ella tu atención, intentando estar absorto en lo que estás viendo en vez de sólo pensar en ello. Después de dos o tres minutos, o en cuanto sientas alguna señal de cansancio en la vista, cierra tus ojos y visualiza el objeto todo el tiempo que puedas y sigue alternando la meditación de ojo abierto y cerrado toda la sesión.

Inicialmente será muy difícil retener la imagen en tu ojo mental mucho tiempo. Cuando la imagen empieza a desaparecer, abre los ojos y observa otra vez el objeto. Conforme vas adquiriendo experiencia en el arte, descubrirás que puedes retener la imagen cada vez más tiempo.

 

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