Meditación guiada diciembre 2010

image

No soy yo sino el Cristo en mí quien hace la obra.

Ahora compartiremos un momento de solaz sagrado. Nos preparamos para este rato devoto con gozo en nuestros corazones y fe en el cumplimiento del bien que deseamos. Damos gracias por la vida y por todo lo que nos ofrece. Calmamos nuestros pensamientos y abrimos todo nuestro ser al amor. Nos unimos en conciencia en el silencio…

Al mantener mi mente en Dios, disfruto de calma y serenidad.

Aunque la vida sea atareada durante esta temporada festiva, decido tomar tiempo para la oración. Me centro en mi interior, me sosiego, relajo mi cuerpo y entrego todo lo que me concierne a Dios. En estos preciosos momentos de quietud sagrada encuentro paz y serenidad—mis pensamientos se aclaran, mis sentimientos se alinean con el orden del universo. Mi alma se deleita en el silencio

Sigo el sendero por el cual Dios me guía.

La poderosa energía de Dios guía cada uno de mis pasos. Tomo tiempo para ir a mi interior y prestar atención al susurro divino. Sé que soy guiado a la acción correcta, y mi fe es enaltecida. Prosigo con confianza y entusiasmo. Mientras más estoy consciente de Dios, más discierno Su pan para mí… Su inspiración… Su dirección. Presto plena atención, escucho… en el silencio…

Reboso de energía dadora de vida.

Cada célula de mi cuerpo expresa la energía de Dios. Tomo tiempo ahora para apreciar mi cuerpo y todas sus funciones. Doy gracias porque cada órgano vibra con la fuerza divina y está en armonía perfecta con el amor divino. Mi cuerpo es revitalizado y renovado cuando me doy cuenta y fomento la vida de Dios en mí… Oro… en el silencio…

También en soyespiritual.com:   ¿Quieres empezar a meditar? Primero, necesitas entender lo que NO es la meditación

Mi mundo está lleno de abundancia divina y potencial ilimitado.

Según doy, recibo. De manera que doy con amor y consciente de la abundancia ilimitada en el Universo de Dios. Mi corazón y mi mente están abiertos y receptivos a la inspiración divina —y a dar y recibir. Dejo ir cualquier inquietud permitiendo así que el bien de mi Creador encuentre expresión en mí y por medio de mí. Siento gratitud por mis familiares, mis amigos, mis compañeros de trabajo y de oración —todos ellos añaden significado y amor a mi experiencia de vida. Reclamo y acojo mi bien, y afirmo su establecimiento en el silencio…

Dios me inspira a la acción que fomenta el bien de todos.

Aun los actos más sencillos de compasión y bondad cambian la conciencia del mundo. Cada pensamiento, cada sonrisa, cada acción expresada con amor crea una reacción en cadena de impacto global. Vidas son transformadas, edificadas y prosperadas cuando decido actuar partiendo de la inspiración divina. Estoy en armonía con el mayor bien para todos, en un momento de comunión con Dios, en el silencio…

Ahora concluimos de este rato sereno de oración sintiendo gratitud. Hemos cambiado de maneras conocidas y desconocidas, nuestras mentes, cuerpos y espíritus han sido tocados por la inspiración divina. Respiramos profundamente y plenamente ahora a medida que permitimos que el bien que hemos reconocido juntos en oración nos recuerde la maravilla de la vida en nosotros y a nuestro alrededor. Y así es. Amén.

En este espíritu, oremos juntos la “Oración de protección”:

La luz de Dios nos rodea;

el amor de Dios nos envuelve;

el poder de Dios nos protege;

También en soyespiritual.com:   ¿Quieres empezar a meditar? Primero, necesitas entender lo que NO es la meditación

la presencia de Dios vela por nosotros.

¡Dondequiera que estamos, está Dios!

Cerrar menú

Comparte con un amigo