Y entonces algo en el aire se volvió sagrado. Convocado por la música, por los cuerpos encendidos, por los acercamientos, por las danzas mágicas, el Amor descendió sobre aquel desierto. Podíamos sentirlo, era un viento caliente, olía a rosas y a menta, nos acariciaba el rostro y nos mareaba de dicha.

Los gitanos danzaron y danzaron zapateando cada vez con más fuerza. Tomaban a las gitanas por la cintura, se arrodillaban ante ellas, las apretaban contra su pecho. Las gitanas se acercaban a ellos y se alejaban con sinuosos movimientos de serpientes envolviéndolos en su magnetismo femenino. Ellas y ellos se abrazaban, y se separaban, se buscaban y se rechazaban, se entregaban y se rebelaban ante esa energía sobrenatural que descendía de los cielos.

Tan potente y tan desconocida que podía elevarlos a las más grandes alturas o arrojarlos a los más profundos abismos.

Lucharon, resistieron, trataron de manejar esta fuerza. Y no pudieron. Y entonces se dejaron llevar por aquellas olas ardientes hacia donde ellas quisieran llevarlos. Y se dieron cuenta. No

eran ellos, no era el desierto, no era la música, no era la danza.

amor

¡Era el Amor quien tenía el poder! Se quedaron de pronto inmóviles y en silencio. En éxtasis. Habían comprendido. Contuve el aliento. Temblaba como una hoja. Yo había comprendido

también. Incliné mi cabeza en señal de respeto. Los gitanos y su danza me habían revelado el más grande secreto del Universo. El más oculto. El más incomprendido.

El Amor humano es la más grande fuerza espiritual de esta Tierra.”

PAGINA 389

MORGANA
LA NOVELA ESPIRITUAL QUE MARCARA TU VIDA

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