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VIDA POR DOQUIER

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De esta forma, sabrán que “la nada”, como se conceptúa el espacio comprendido entre un cuerpo y otro, por ejemplo, entre un planeta y otro, no existe, pues lo que vemos como eso, constituye un espacio habitado por formas de vida distintas de diferente grado de condensación, que por lo mismo, son difíciles de advertir, es decir, es todo un hábitat, y además, está viva, siente, al igual que nuestro planeta y todo cuerpo celeste, grande o pequeño, solo que de la misma forma en que los protones y neutrones no notan la presencia y existencia del núcleo, y así sucesivamente hacia lo grande, la humanidad no es consciente de que el cielo, el cosmos, el universo, están vivos, al igual que no lo fuimos nosotros en lo individual respecto de que nuestro padre tenía todos estos cuerpecitos cuando éramos un espermatozoide suyo, pues nunca los notamos, y a él menos lo llegamos a percibir jamás, dado que era espantosamente gigantesco para nosotros, a pesar de lo cual, le hubiéramos visto forma de “nada” pues hubiese sido para nosotros un gran espacio vacío, no obstante lo cual de nuestro punto de vista, existía como un ser viviente, como un contenedor nuestro.

Pero si usted toma un cucharón de “nada” y lo observa al microscopio, verá que a la lente se observan miles de cuerpecitos en movimiento.

Y esto ocurre porque frente a lo que ahora como humanos conceptuamos como “nada”, se debe a que frente al cosmos somos microscópicos, y por la diferencia de tamaños no notamos la existencia de algo más que la referida nada.

De esta forma, sin lugar a dudas, ciertamente les digo que hasta el aire que respiran está vivo, como lo están la luz, el agua, la Tierra y el sol, mas no solo como seres vivientes en sí, sino mas bien partiendo de la realidad de que todo ello está conformado por átomos.

De ahí la práctica respetuosa de muchas tradiciones de la Sabiduría Indígena de conceder a los elementos de la existencia la denominación de espíritus, como el espíritu del agua, del aire, de la Tierra, del fuego, del éter, también llamados Devas, pues así como infinidad de átomos constituyen un humano como ustedes o como yo, los átomos que forman y conforman a los elementos dichos, están constituidos por el mismo Espíritu que todo lo anima, pero de otra densidad, digamos, mas sutil para nosotros.

De ahí los ritos propiciatorios de respeto y agradecimiento que desde siempre se han practicado por las distintas culturas en diferentes tiempos de la vida y de la existencia de la humanidad.

Así, no resulta inverosímil que todo cuanto existe en el cielo está vivo, al igual que nuestro planeta también lo está, y lo mismo ocurre con el cosmos, las estrellas, constelaciones, galaxias, etc., las cuales, a despecho de lo etéreo que nos parezcan, en realidad por su para nosotros gigantesco tamaño, conforman las moléculas y células que a su vez dan forma al enorme Ser dentro del cual estamos existiendo.

Por ello no es ocioso para nada guardar un gran respeto hacia todo lo que nos rodea, hacia lo grande o lo pequeño, aún gigantesco o microscópico, pues todo guarda unidad, está concatenado, tiene una economía o salud, y por consecuencia, una ecología.

Así que en este orden de ideas, deben percatarse que lo que sucede en este mundo, como una actitud nuestra, o nuestro pensamiento, nuestra palabra, obra y omisión, afecta no solo a este planeta, sino a todo el Cosmos, a todo el Universo, y es la razón por la cual debemos cambiar, debemos saber, conocer, y con ello ser conocientes o concientes y considerados, pues nuestra conducta afecta al Hermano Gigante, y genera consecuencias.

Ejemplo:

Si unos de esos pequeños seres… digamos… de los que habitan en un dedo gordo del pie derecho de alguno de nosotros, ocasionan una guerra suicida, que por su magnitud e importancia para ellos represente prácticamente el fin de su existencia, tal vez debido a nuestro tamaño, cuando mucho solo nos ocasionaría una pequeña molestia o tal vez comezón.

Esa comezón sería detectada por los sensores del cuerpo que se encuentran inervados y diseminados por todo el cuerpo, la cual sería transmitida por el sistema nervioso central al cerebro, el cual, al recibir la referida información la analiza, decodifica, la califica, clasifica, y guarda, no sin antes emitir una respuesta, como sucede cuando se cortan alguna parte de su cuerpo, y en que después de este proceso, el cerebro gira ordenes para que la herida se taponee, ya no sangre, haya coagulación, se haga una costra, y finalmente al paso de los días se regenere el tejido dañado y todo vuelva a la normalidad, o en el caso de la comezón, simplemente nos rasquemos para mitigarla.

Para mejor comprensión de ello solo hay que ver hacia abajo y hacia arriba, hacia lo pequeño y hacia lo grande, es decir, hacia el interior de nuestro cuerpo, hacia lo que nos sucede, y aplicarlo hacia lo superior, pues ambos, nosotros, y el Cuerpo Cósmico o Universal en que estamos metidos, operan igual y en unidad.

Su diferencia es solo de grado.

De ahí la máxima que reza: “conócete a ti mismo y conocerás a DIOS”.

Lo cual nos conduce a que si somos habitantes de un electrón cósmico (planeta Tierra) de un átomo cósmico, (sistema solar), que con miles y millones de sistemas solares crea moléculas, células y tejidos cósmicos, luego, entonces, estamos dentro de un ser viviente gigantesco en calidad de espermatozoides cósmicos, en cuyo gigante, que para nosotros es Dios, entonces cobra sentido el versículo 28 del capítulo 17 de hechos de los apóstoles que expresa: “En DIOS vivimos, nos movemos y existimos”, pues es claro que es un humano gigantesco, y todo lo que hacemos o dejamos de hacer repercute hasta los confines de ese universo que nos contiene, por eso debemos de cuidar nuestros actos, sentimientos, pensamientos, expresiones y creencias, y descargar solamente hechos positivos, tales como la comprensión, espíritu de ayuda y amor entre nosotros, lo que nos rodea, nuestros prójimos, nuestros semejantes, y desde luego, hacia DIOS, ¿no creen?

Pero desde luego hacia nosotros mismos, pues de lo mismo estamos hechos y constituidos, ya que a nuestra vez, estamos conformados de átomos pequeños que tienen habitantes en sus electrones, para nosotros sistemas solares y planetas minúsculos, pues como han dicho los Grandes Maestros de la humanidad, “somos hombres dentro de hombres”.

¿Se comprende?

Les recomiendo el mencionado libro intitulado “KYBALION”, en el cual se encuentran contenidos los siete principios de la existencia, entre los cuales encontrarán el de correspondencia, que es del que les acabo de hablar, y les servirá para la mejor comprensión de estos y otros temas.

Continuando:

Y así, verán que todo es cosa de lógica y de sentido común.

Ese Ser gigantesco en que estamos metidos, o en el cual somos, estamos y existimos, hemos visto que en cierta forma se define con la palabra DIOS, la cual se conforma entre otras de las iniciales de varias palabras, tales como: (D) de Divino, Desconocido, Distinto, etc.; (I) de Inmutable, Infinito, inconmensurable, Insuperable; (O) de Omnisciente, Omnipresente, Omnipotente; (S) de Sobrenatural, Superior, Supremo, etc., de forma tal que su "Nombre", y enfatizo esto porque realmente es tan Inconmensurable, tan Infinitamente Grande, tan Mágico, Bello, Misterioso, Profundo, Misericordioso, Bueno, Amoroso, Poderoso, etc., TODO y aún mas, que nos creó, nos hizo, nos sacó de la nada para permitirnos ser ese algo que ahora somos, y por lo mismo es nuestro Creador, Padre, Amo Dueño y Señor, de forma que hasta una ofensa le hacemos al pretender darle un nombre, porque no existe uno solo que pueda abarcar todo lo que EL-ELLA-ELLO-ES, porque ES-TODO, y después, mas no hay nada.

Para medio tratar de ponerle nombre, tendrían que vaciar uno detrás de otro todos los libros y diccionarios que existen en el mundo, y aún así, estos no alcanzarían para buscarle y encontrar un nombre que lo defina, porque al Ser TODO, todos los conceptos caben y se encuentran inmersos en su inconmensurable grandeza y excelsitud, y como los conocimientos de la vida que poseen los habitantes de este mundo son tan relativos, en ocasiones tan insignificantes, tan pequeños, pues el mas sabio en este mundo es un total y absoluto ignorante en el mundo superior siguiente, francamente es un atrevimiento propio del desconocimiento, de la inconocencia, de la inconsciencia, el pretender “bautizar” nada menos que al Supremo Creador de todo cuanto existe.

Y digo ignorantes hacia los mundos superiores, dado que aún se andan cuestionando acerca de si son los únicos habitantes de todo el cosmos, o si existe lo que ustedes llaman “extraterrestres”.

Piensen para mejor comprensión de lo anterior, en que los habitantes de uno de sus átomos se cuestionaran acerca de si en los demás átomos que los configuran a ustedes hubiera vida u otros seres vivientes, o acerca de si ese universo que son ustedes tiene vida.

¿Pueden tener tan solo una idea del tamaño que representa su cuerpo para uno de sus átomos?

Ese espacio es el mismo que existe entre nosotros frente al gran contenedor nuestro.

Bueno… como quiera… El Gran Uno es tan bueno, tan sabio, tan bondadoso, y tan todo lo que he dicho y mas, que conoce de antemano nuestra naturaleza, perdona nuestras ofensivas y sacrílegas ocurrencias y desatinos, porque es, además, Misericordioso, y aunque sabe que por nuestro tamaño somos casi nada, ni siquiera una mota de polvo cósmico, a la vez somos algo:

Incomprensibles para todos nuestros microscópicos componentes, y casi nada para aquello que nos contiene, cuyos tamaños y estaturas son relativos, habida cuenta de los distintos planos y dimensiones que se conforman y que fueron creados por el Supremo, y a la vez, parte de su creación, de manera que siendo algo no somos nada, y siendo nada so CONTINUANDO:

mos algo:

Su obra, sus hijos, parte de EL.

DIOS no ha creado nada que sea insignificante.

 

Autor: Lic. Raúl Reynoso Bucio.

**Bekram**

**Hombre De Las Estrellas**

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