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Y en este orden de ideas y de aparentes juegos de palabras en apariencia improductivas, tomando en cuenta que la existencia es múltiple, y que un cuerpo completo como el nuestro, no es mas que una pieza del rompecabezas en que consiste el engranaje cósmico, pieza que a su vez está hecha de otras piecesitas mas chiquitas, que a su vez está hechas de otras mas chiquititas todavía, ad infinitum, y que para las chiquitas la pieza grande que sigue en tamaño es el cuerpo gigante en que están metidas, y al que denominan como dios, pero que a su vez se encuentra metido en otro mas grande que es a su vez su Dios, el que a su vez esta en DIOS, y así sucesivamente, toma sentido aquello que dijo EL MAESTRO:

“Muchas son las moradas que hay en el Reino de mi Padre”, a lo que viendo el estado de desarrollo que entonces imperaba, ya no pudo agregar las palabras: “Cuyas moradas se encuentran todas concatenadas integrando Unidad con El Padre, y cada una está plena de moradores”, pero que no le entendieron las gentes de su tiempo, y aún, tampoco se ha entendido hasta hoy, debido a la falta de preparación, de entendimiento, de conciencia, lo cual se debe a que todo mundo anda ocupado tratando de ganar dinero, de sobresalir, de vivir; metidos por mera inercia instintiva en la madeja de cosas y situaciones que es la ilusoria e irrelevante vida material, así que han sido ambiciosos al pretender que “conocen a DIOS” y por lo mismo le quieren poner nombre.

Pero lo cierto es que La Divinidad es UNICA, que contiene TODO, pues al final y al principio, ¿o al principio y al final?, según se vea, de lo grande hacia lo pequeño o de lo pequeño hacia lo grande, DIOS es la causa que subyace detrás de todo cuanto existe, aquello que no tiene nombre, que no puede ser encerrado ni contenido en una iglesia o religión determinada, y que siendo UNICA es UNIMULTIPLE, porque encierra y contiene muchos mundos, sub mundos, supra mundos, etc., de tal forma que EL-ELLA-ELLO, es a la vez un “Mega rompecabezas” interminable, y a eso me refiero cuando digo que el gigante en el que estamos metidos, al que denominamos DIOS, está a su vez metido en otro que para EL es igualmente inimaginablemente gigantesco, inasimilable, incognoscible, dentro del cual, El, al que consideran DIOS, se siente “cosa”, y así sucesivamente, y es debido a la estrecha relación que existe de todo con el GRAN TODO, que lo que pasa en un lugar repercute en todo el Universo en forma interminable, eterna e infinita, cual si se tratara de una ola que sale de una playa en un continente rumbo hacia otro en un viaje eterno aparentemente, pero que al final ha de volver a la playa de la cual originalmente salió.

De ahí que la consecuencia que se genere dependerá de la naturaleza de la causa que la origine, pero como por regla general esa causa generadora se debe a conductas irreflexivas o instintivas, se la conoce bajo el concepto de culpa, pecado, Kharma, etc., porque pecado significa error, equivocación, más, no, un acto por cuya comisión nos odie o nos abomine DIOS, pues de ser así, EL no sería entones todo amor y bondad.

Todo esto es definitivamente maravilloso, como maravilloso es el interior y el exterior de las personas, entendiéndose por interior la serie de mundos que contenemos, y por exterior, la serie de mundos que existen alrededor y mas allá nuestro y que a la vez nos contienen, cuya diferencia reside solamente en cuanto al tamaño de cada uno, para cuyo entendimiento y comprensión se requiere de disposición para la observación seria y respetuosa, así como de disciplina, a todo lo cual hasta ahora dicho, la humanidad considera como “ocultismo” por estar mas allá de los conocimientos académicos normalmente acostumbrados.

Pero, ¿lo es?, ¿lo está?

Es oculto o misterioso el conocimiento de las cosas en la medida en que por apatía, comodidad o pereza, no desean molestarse en estudiar o investigar el fondo y la realidad de éstas.

¿NO ES CIERTO QUE ANTES Y DESPUÉS DE DIOS NO HAY NADA?

Entonces nótese que al estudiar aspectos poco comunes, como quiera, en realidad se está estudiando a DIOS.

Entonces, ¿se tiene temor de estudiar, de conocer a DIOS?

Recuerden, a DIOS se le ha pedido, a DIOS se le ha adorado, a DIOS se le ha temido, más, a DIOS no se le ha estudiado.

Abundando sobre ello pregunto:

¿Han pensado algún día en el tamaño de este mundo?

¿Han reflexionado acaso alguna vez acerca de la grandeza del Universo?

Miren:

¿Cual es la mayor velocidad a la que han viajado en su vida?

¿Tal vez a unos cien o doscientos kilómetros por hora en uno de lo vehículos propios de este mundo, denominado automóvil?

¿Algunos trescientos a seiscientos kilómetros por hora en avión?

Vean:

Como sabemos, la luz viaja a trescientos mil kilómetros.

¡Por segundo!

¿Cuanto tiempo ocuparía un medio de transporte común y corriente, normal, para recorrer esa misma distancia?

¿Han calculado cuantos segundos tiene un día?, ¿una semana?, ¿un mes?, ¿un año?

Bien, cuando obtengan el dato de segundos por año, multiplíquenos por trescientos mil, que es la velocidad de la luz por segundo, y la cantidad final que resulte conviértanla en kilómetros, y la distancia que a su vez resulte es lo que se denomina como “un año luz”

La cifra de alusión equivale aproximadamente a 9.461.000.000.000 nueve billones, cuatrocientos sesenta y un mil millones de kilómetros.

Pero por grande que les parezca esta cantidad, es nada en comparación con la distancia existente en lo que se considera o constituye como los confines del Universo, si así se le puede llamar, porque aunque este Universo se acabe, empieza otro donde ese termina, y otro más donde aquel se acaba, y así sucesivamente, de donde válidamente se ha dicho que el Universo es infinito, y nosotros y nuestras posibilidades también, junto con El, pues somos hechos a imagen y semejanza suya, como la gotita de agua de mar y el mar mismo. ¿Lo recuerdan?

Aún mas: La ciencia ha descubierto que fuera de el sistema solar, o mejor dicho del átomo cósmico en que vivimos, existen cuerpos celestes que se encuentran a muchos años luz de distancia de la Tierra, cuyos cuerpos no son ni siquiera una partícula cósmica, aunque sean gigantescamente enormes para nosotros, y que por lo mismo no los alcanzaríamos a notar por nuestro tamaño tan limitado, semejante a como le ocurre a una hormiga que se paseara sobre nuestro abdomen en un día en que estuviésemos tomando un poco de sol en el jardín, el campo, la playa o donde gusten, la cual no creería que “eso” sobre lo que caminara en esos momentos, no es un tronco ni tampoco una montaña o la Tierra, sino un ser humano.

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Y aunque se dirigiera a nuestra cara para vernos de frente y comprobarlo, no nos encontraría forma de nada, pues nuestro ojo le parecería probablemente como un estanque; nuestras fosas nasales como una enorme gruta; nuestras orejas quizá como una gran formación rocosa y una profunda cueva, etc., y si lo dudan, tomen una lupa de las de mayor capacidad o magnificación, y mírense la piel de la mano, y verán cuan diferente se ve; todo les parecerá que sea, menos su mano, así que ¡imagínense!, si existen cuerpos cósmicos detectados por la ciencia a decenas, centenas, y quizá, a miles de años luz; ¿cuanto tiempo se necesitaría para alcanzarlos en un automóvil?, ¿en avión?, o, tal vez, por muy rápido que fuera, ¿en una nave interplanetaria?

Indiscutiblemente que ni siquiera muchos años.

¡MUCHAS VIDAS!

Bueno, pues la ciencia ha tenido conocimiento de cuerpos cósmicos que están tan lejos que los cuadernos no le alcanzan para poder escribir los ceros de los años luz para poder calcular distancias, de manera que ha inventado una unidad de medida denominada <pársec>, que es el equivalente a 3.26 años luz, o sea poco mas o menos de 30 billones de kilómetros, y luego posteriormente tuvo que inventar otra unidad de medida mas grande aún, en la medida en que fue descubriendo otros cuerpos y advirtiendo otras nuevas y mayores distancias en el propio Universo, porque los pársecs ya no le alcanzaban para medirlos tampoco, y así, creó otra unidad de medida denominada como mega pársec, que por el puro nombre podrán tener una idea de lo que representa.

¿Se imaginan el tamaño del gigantesco Ser en que estamos metidos, y la parte del cuerpo de este en que nos encontramos?

¿Será en un átomo que se ubique en una parte de la uña?, ¿del dedo?, ¿del estómago? ¿Quien lo sabrá?

¿Cuanto tiempo necesitaríamos para llegar a su cerebro?

Entonces, ¿se imaginan de qué tamaño son el universo, la creación, el estado de cosas en que existimos?

¿Creen que dado lo inconmensurablemente grande de aquello en que nos encontramos o nos contiene, seremos los únicos humanos o seres pensantes o inteligentes existiendo? si la presencia de DIOS es inteligencia pura conformada por innumerables seres, ¿que por provenir de EL, como la gotita del mar, están dotados de inteligencia pura, entre otras cosas?

¿De donde o porqué se piensa por los humanos de este mundo que son los únicos seres vivientes en toda la existencia, y en que este sea el único planeta habitado?

Autor: Lic. Raúl Reynoso Bucio.

**Bekram**

**Hombre De Las Estrellas**

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