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INFLUENCIA DE LA VIBRACION ATOMICA EN TODO LO EXISTENTE

planitia1920

La atracción, rechazo o indiferencia que se da entre los cuerpos celestes, personas, animales y átomos, partículas, moléculas, células y demás, se debe a las cualidades y cantidades eléctricas, positivas, negativas y neutras de los cuerpos que interactúan entre sí, y a la reacción que con motivo de ello generan.

La cualidad eléctrica que contienen y emiten los cuerpos mayores también depende de la intensidad o mejor dicho, de la frecuencia vibratoria de todos y cada uno de sus componentes.

Los distintos tipos de energías viajan en ondas, y es por ley de intensidad vibratoria y de afinidad que se identifican unas y otras, de forma que se sintonizan de acuerdo a la longitud de onda que generan los cuerpos en su vibrar, dando nacimiento a simpatía, empatía, antipatía y apatía, amor y odio, o indiferencia, homosexualidad y heterosexualidad, ya que estando los sentimientos y las emociones conformados por energías al igual que lo está la materia, lo están lógicamente también por átomos, aunque mas sutiles o finos que los de la materia, y por lo mismo están sujetos a las mismas leyes.

Dicho en otras palabras, el grado de atracción y de rechazo, de simpatía, empatía, antipatía, o de neutralidad o indiferencia llamada apatía que se dan en la naturaleza, dependen del grado de intensidad y cualidad vibratoria, negativa o positiva, identidad, sintonía e identificación, que de conformidad con la longitud vibratoria o de onda que emiten los corpúsculos, cuerpos y seres, se da entre los átomos, en atención a la clase de carga eléctrica que los anima, cuya suma de energía total o final se refleja en los cuerpos que conforman.

Es por ello que la actitud y la actuación de los humanos está sujeta a lo antes explicado pues no escapan a la ley de la energía puesto que son energía pura también por estar, como se dijo, compuestos por átomos.

Pero todo esto no termina aquí, sino que también se refleja a nivel interplanetario, pues siendo partes o electrones de un núcleo gigantesco, es decir, un átomo cósmico o sistema solar, que es lo mismo, existe atracción y rechazo, indiferencia, o neutralidad, y constituye las bases de la Cosmobiología, mejor conocida como Astrología, y se refiere a la Biología Superior, Biología del Cosmos, a la forma en que se comportan los cuerpos celestes, lo cual se debe a que el propio Universo es eléctrico, incluso, primero existió el universo con sus cualidades vibratorias, y después existieron los sistemas solares, que contienen y reflejan las antedichas cualidades universales.

Esto es algo complejo de explicar en medio tan corto como lo es este material.

Como sea, regresando al punto, esto no puede ser de otro modo, por lógica, y lo mimo acontece con todo aquello que ha sido creado, que es, está y existe, no importa a que reino o mundo pertenezca.

Se dice que hay hombres y mujeres que son muy atractivos, lo cual se debe al magnetismo o electricidad que manifiestan, aún sin darse cuenta, y es curioso que así le les reconozca, como personas magnéticas.

Esto se debe a la vitalidad y fuerza que proyectan, que obviamente proviene de la capacidad de almacenamiento de energía generada por sus átomos tanto materiales como inmateriales, éstos últimos contenidos en sus emociones, sentimientos, actitudes y comportamiento, y demás componentes biológicos, los que entremezclados todos entre sí, funcionando en forma simultánea, aún sin proponérselo impactan a las personas de género distinto, y aún a los de su mismo sexo.

La clase de magnetismo que emiten las personas determina también, en cierto modo, el grado de evolución que les anima, cuya evolución puede ser producida por energía sublimada o energía densa, de lo cual depende la mayor o menor cantidad de luz que contienen y manifiestan, y la tendencia a desenvolverse en niveles superiores o inferiores.

Tal es el caso de sanadores y Mesías, por un lado, quienes trabajan en ayuda de la humanidad con la finalidad de elevarlos a estratos espirituales superiores o evolucionados, como por otro lado es también el caso de los seres negativos, éstos últimos los cuales luchan por mantener inmersas a las personas en estratos espirituales bajos o de involución.

Nótese que a los avatares de la humanidad y a los santos se los representa con una aureola en la cabeza, que en sí es energía eléctrica, electromagnetismo manifestado, pero también, con campos áuricos corporales profusos, abundantes, según su grado de evolución sea mayor o menor, respectivamente, mientras que a los de tendencias espirituales bajas se los representa siempre con ausencia de luz, opacos, e incluso obscuros.

El magnetismo o cantidad de energía eléctrica de los humanos de este mundo, va de acuerdo con la calidad espiritual que les anima, es decir, a la polaridad vibratoria que les caracteriza, y así tenemos que las hay inclinadas hacia los aspectos positivos, como también a los negativos, entre los últimos de los cuales se encuentran quienes generan y emiten energías magnéticas de tipo sensual, y aún de tipo mas bajo, que se identifican con los planos de bajo astral

De esta forma se comprueba que la conducta y actitud de las personas, sus inclinaciones, gustos, y comportamiento, dependen del tipo de energía que emiten todos y cada uno de sus átomos, incluidos los que conforman el ADN, ARN, y memoria o condiciones hereditarias contenidas en átomos de distinta sutileza o grado de condensación.

Hasta aquí hemos visto que el orden universal proviene de la calidad energética de los átomos, pero no hemos analizado qué es lo que determina el grado de negatividad de los electrones.

 

Autor: Lic. Raúl Reynoso Bucio.

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