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ENTRANDO EN CONCIENCIA COSMICA

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En el transcurrir del desarrollo y evolución de la vida humana en la trama y el drama de la existencia, los habitantes de este planeta pasan por distintos ciclos sucesivos o eras que abarcan períodos enormes de tiempo, dentro de cuyo drama van descendiendo a estratos mas bajos, perdiendo las características… digamos… celestiales que originalmente tenían, tornándose mas materiales cada vez, digamos… menos elevados… y así, viven primeramente en una Era de perfección y de felicidad, que por lo mismo se denomina Era de oro, en la cual no se paga por vivir, la tierra es de todos, no existe la propiedad privada, y es cuando se dice que “el cordero juega con el león”, ya que no existe maldad, envidias, etc., sino solo inocencia, paz, concordia, felicidad, verdadera hermandad, pero que desgraciadamente dura solo por un tiempo, que es lo que conocen como vivir en el paraíso.

Después de un tiempo considerable pasan por ley de evolución en sentido descendente a la siguiente Era, que se denomina como Era de plata, en la cual la humanidad comienza a tener una mentalidad distinta, en la que si bien, todavía no cuesta vivir, la humanidad va pasando a un preconcepto de lo que mas delante se convertirá en la propiedad privada y lo que la misma conlleva, pero aún priva un sentimiento de fraternidad.

En su evolución siguen descendiendo de los mundos de pureza y perfección para irse volviendo cada vez mas materiales, y así, arriban sucesivamente a Eras distintas, entre las que se encuentra la Era de cobre, hasta llegar a la Era final, que se denomina como la Era de hierro, en la cual están en la actualidad, cuya última Era se caracteriza por todo lo que se está viendo y viviendo en este mundo, es decir, personas en un grado máximo de degradación moral en todos los ordenes y sentidos, que se traduce en el comportamiento que negativiza al propio planeta Tierra y a la vida de sus habitantes, y que se hace patente con la forma irrespetuosa hacia las leyes y hacia los principios Divinos.

(Este drama es muy complejo de explicar en un librito tan pequeño como este, pero en caso de interés del lector por mayor información al respecto, como una alternativa sugiero buscar la página web www.bkwsu.com en la Internet, en la cual podrán encontrar información al respecto).

El paso de una Era a otra se caracteriza por un descender cada vez mayor, y consecuentemente en una degradación humana de mayores proporciones, para que se cumpla aquello de “descender a los infiernos para volver a los cielos”, que no es otra cosa que la ley de involución y de evolución. La serpiente que se muerde la cola. Yin y yang en movimiento. La humanidad que evolucionando, aparentemente involuciona, se degrada, y luego da un salto hacia lo alto, hacia lo positivo, para continuar con su existencia dinámica.

En estos momentos de la existencia nos encontramos ante la evidencia de que han hablado, y aún, hablan los distintos libros sagrados y grupos de tipo religioso, y aún otros considerados como espurios, supuestamente no verdaderos o no religiosos, en que las Hermandades de lo Alto, en obediencia al Ser Supremo de esta región del universo, están bajando a este mundo material para dar conocimiento a su humanidad a través de distintos medios y formas, con la finalidad de informarla y ayudarla a dirigirse a su siguiente destino cósmico, refiriéndose a ello con palabras o expresiones tales como que “CRISTO VIENE POR SU IGLESIA” en estos momentos en que no solo no tarda en comenzar “la tribulación y el crujir de dientes”, sino en que ya se está en ella, y en aun que también se habla en los otros grupos de otros Seres altamente evolucionados que también vienen para intervenir en la ayuda de quienes se encuentran aquí y ahora casi al punto del cambio cósmico, provenientes de “las muchas moradas de la casa Del Padre”.

Esto tiene relación con todo lo que se ha hablado en este mensaje en capítulos anteriores porque por ley de atracción y de rechazo, de la sintonía y de identificación electromagnética que procede desde el movimiento vibratorio atómico de los componentes de cada persona, tanto en lo material como en lo inmaterial, cuerpo, alma, espíritu, pensamientos, emociones, sentimientos, etc., que en si constituyen el grado de evolución de las personas, se dará el ya mencionado “juicio final”, en cuyo momento no habrá realmente ningún juicio propiamente dicho, ya que cada quien obedecerá solamente a las expresadas leyes electromagnéticas de afinidad y sintonía por identidad de longitud de onda, de atracción y rechazo, y por ello será atraído o rechazado por, y hacia los estratos de vida y existencia siguientes.

Así como la presencia de polvo de metales reacciona ante la presencia de un magneto, o el propio magneto ante la presencia de otro magneto, ya sea que se presenten en energías contrarias, que se atraen, o energías iguales, que se repelen, pues al fin de cuentas reaccionan ante la presencia de energías de igual o distinto tipo, de la misma forma, siendo todo ser existencial, electromagnético, no puede escapar a esa ley, en cuyo proceso no entra ningún otro factor.

Bien, en este orden de ideas, la conducta humana que se conoce como “arrepentimiento” por alguna acción realizada implica también presencia de energías, pues sabemos que las emociones son energía dinámica manifestada, y por lo mismo están compuestas de átomos, aunque inmateriales, es decir, más sutiles, que se traduce en cambios vibratorios y transmutaciones energéticas, o mejor dicho, polarizaciones de energía.

En efecto, mayor humildad, mayor sencillez, espontaneidad, sinceridad, y verdadero amor universal, respeto, buena actitud y sincera conducta, y en general, la práctica de las virtudes, necesariamente transmutan la cualidad energética que en un momento dado les anima, y con ello la de los átomos que proyecta cada humano, que son advertidas, sentidas por todos, pues quien las está experimentando proyecta un cambio de vibración, y como todos somos emisores y transmisores a la vez, la humanidad las percibe.

Actitudes y comportamientos de esta naturaleza son producto de un conocimiento real de las cosas, de conocencia y espiralidad, que como hemos dicho, se convierten en conciencia, en espiritualidad, las cuales conducen a vivencias de mayor respeto, y con ello, a emisiones de energía de mejor calidad.

El vivir y comportarse en apego a las leyes de la moral universal, en apego a lo positivo, ocasiona que se produzcan concentraciones de energía más pura, cada vez mayores por sublimación y transmutación, pues conducta y cualidad de energía van de la mano.

Las personas de este tipo de tendencias normalmente van acumulando cada vez mas energía positiva y proyectándola a su paso, de forma que es fácil detectarlas por la forma en que se conducen, en que se expresan, pues por sus frutos son reconocidos, y no es difícil que de acuerdo al grado de desarrollo y de evolución espiritual alcanzado, pueda, incluso, percibirse en ellos una cierta luminosidad, una mayor claridad vibratoria, que si bien, no siempre se ve, sí se capta de alguna forma, de manera que es por conocimiento y entendimiento, práctica y comportamiento sincero, que se transmuta el interior de los humanos, tanto a nivel físico como espiritual, ya que físico y espíritu están formados por átomos, que son contenedores, generadores, y base de la energía.

Así, pues, no es por el arrepentimiento en sí como un acto de voluntad que “se abren las puertas del cielo” y posibilidades a las personas, sino por la polarización magnética y las ondas de energía que un cambio de esta naturaleza genera.

Por ello les digo que no es casualidad que a seres de tallas espirituales altas, se les llame o denomine Iluminados, y que se les represente con aureolas a la altura de la cabeza o del rostro, o con un campo que se aprecia alrededor de todo el cuerpo, como acontece con los cuadros de las Vírgenes, Santos, y personas de una manifiesta gran espiritualidad.

Entonces, al generar la humanidad una nueva tonalidad vibratoria energética debido a conocimiento, entendimiento, cambios de comportamiento y actitud, así como por sublimación de sentimientos y emociones, es lógico que al llegar el momento del cambio, llamado “juicio final”, Apocalipsis, cambio de estado de cosas, o salto cuántico de la Tierra, la humanidad será atraída por la siguiente dimensión hacia la que avanza el planeta, por ley de atracción y de sintonía, como si tal dimensión actuara como un magneto que atrae el polvito que somos los habitantes de éste mundo, pero hacia nuevos destinos afines a su nueva modalidad o tonalidad vibratoria, cuyos destinos o mundos se caracterizan por una frecuencia y longitud de onda distinta a aquella en que ahora nos encontramos, es decir, de calidad superior o de mayor pureza en relación con la existente hasta ahora en este mundo, y es de esta forma en que por vibrar en la misma frecuencia de aquella dimensión “se irán al cielo”, es decir, saldrán de este mundo hacia otro mundo contenido en otra región del cielo con la que se identifique su energía, en forma similar a como ocurre con las emisoras de radio y los receptores que la escuchan, en que por sintonía, las ondas pueden entrar a los aparatos de radio.

 

Autor: Lic. Raúl Reynoso Bucio.

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