EN DIOS VIVIMOS, NOS MOVEMOS Y EXISTIMOS

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Ampliaré lo anterior mediante otro ejemplo:

Recordarán seguramente que físicamente hablando, en su pasado inmediato anterior fueron un espermatozoide de su respectivo padre.

¿De acuerdo?

¿Podrían imaginar como verían en su calidad de espermatozoides su entorno hacia arriba y hacia abajo?

Yo creo que no le verían forma de nada debido a su tamaño y al tamaño de lo que les rodearía.

Y eso es porque sabrán seguramente que en una gota caben miles y miles de millones de espermatozoides, constituidos por átomos, partículas, moléculas, células, etc., así que imagínense si de acuerdo con las proporciones y tamaños de estos, y el del humano que los contiene, podrían tan siquiera ser conscientes de la existencia del humano que produce estos, para nosotros como lectores, pequeños y microscópicos corpúsculos, comparados con el tamaño que como humanos tenemos.

Bueno, pues en ese orden de ideas, imaginen que en este momento usted y yo fuésemos dos espermatozoides platicando, y que le preguntara que si sabe en donde empieza y donde termina el mundo en que se encuentran esos dos espermatozoos.

¿Cuál sería su respuesta?

Que no, ¿verdad?

Entonces a su respuesta yo le agregaría que ese Universo que nos contuviera, por increíble que les pudiera parecer, tiene principio y fin, que está vivo, y que mas allá de donde se pudieran imaginar, por infinitamente gigante que les pudiera parecer, termina en formas y contornos, es decir, en una cabeza, frente, ojos, nariz, labios, boca, pecho, manos, pies, etc.; que es masculino, y que un día, sin darse cuenta de cómo ni porqué, pues en su calidad de espermatozoides no entenderían el proceso de la concepción llamado cópula o relación sexual, saldrían de este Universo para entrar en otro Universo, pero femenino.

Seguramente que entonces su reacción inmediata sería preguntar:

¡Ah!, ¿de modo además que el universo tiene sexo?

A lo que yo les diría que sí, desde luego que sí tiene sexo, y que eso no sería todo, pues además de que no notarían el momento en que salieran del universo masculino para entrar en el universo femenino, una vez dentro de éste último, comenzaría a multiplicarse, y así, de haber ingresado siendo uno, es decir, un espermatozoide, que aunque unitario, está conformado por componentes de diversos tamaños, comenzarían a expandirse, pues por desarrollo natural, y consecuente multiplicación sería luego dos, como le sucede a las células cuando se reproducen a sí mismas, y luego cuatro, ocho, dieciséis, treinta y dos, sesenta y cuatro, ciento veintiocho, y así sucesivamente, hasta llegar a ser un universo como los dos anteriores, pero en pequeño, hasta que ocurriera el momento en que ya no cabrían en el femenino, y por lo mismo serían lanzados al exterior, a otro mucho mas grande, que si este en el que estamos existiendo, ya les parece increíble por inimaginablemente grande, y por lo mismo no les alcanza la mente para figurárselo, ni mucho menos entender ni aceptar como cierto, o por lo menos como posible lo que he dicho, el universo siguiente no lo creerían de lo inconmensurable que resulta.

¿Qué les parece?

Bueno, pues no olviden que esto ya sucedió.

Ya una vez salieron de ese gigantesco universo que les contenía, el que en ese entonces era sin forma, al menos para ustedes en su calidad de espermatozoide, que resultó ser quien fuera su padre biológico, y entraron en quien fuera su madre; luego se comenzaron a expandir, tal y como dice la ciencia actual que ocurre con este universo, pues la ciencia afirma que el universo está en expansión y contracción o concentración constante, hasta que ya no cupieron en su madre; salieron de ella por la expulsión propia del parto, y entraron a este sitio cósmico en calidad de universo chiquito, proceso que ahora como ser humano adulto comprenden perfectamente en cuanto a generación, parto y nacimiento, pero que como espermatozoide no habrían entendido.

En ese orden de proporciones es que ustedes no entienden que el universo es un ser viviente, pero al menos intenten entender y aceptar que la Tierra, su planeta, también es otro ser con vida, que por lo mismo merece su respeto y atención, y así, como un día salieron de su padre, algún día saldrán de este espacio aparentemente vacío, como lo consideran si toman en cuenta su tamaño como humanos, y van a entrar a otro universo aún mayor a éste, en el mismo proceso que les comento, pues si ya sucedió una vez, ¿por qué no podría pasar nuevamente?

¿Porqué no puede pensarse que este Universo en que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser es un SER gigantesco para nuestro tamaño y entendimiento?

Así que insisto, este infinito en el que ahorita estamos metidos es un ser vivo gigantesco, individual, que mas allá de donde usted pueda entenderlo, y aún comprobarlo, tiene pies y manos, sufre, se agita, se acongoja y anda metido en una serie de asuntos, ocupaciones y problemas propios de su ser y de su gigantesco mundo, tal y como ustedes y yo andamos en los nuestros: pagos, trabajo, familia, Escuela, etc., Y así, como ustedes viven y están, ocupados en sus preocupaciones materiales, y que por lo mismo no se acuerdan ni se ocupan de sus átomos, partículas, moléculas, células, ni se interesan por saber si los tales comieron, sobreviven, les falta algo o ya se murieron, pero que el sistema vegetativo o involuntario de ustedes los mantiene en equilibrio, tampoco ese increíble Ser en que vivimos se percata en forma consciente de nosotros por andar ocupado de sus problemas, en cierto modo.

Pero quien al comer y al beber dota por espacios de tiempo inmensurables, para nosotros eternos, nuestro espacio infinito de todo lo que necesitamos, y así, sin proponérselo, nos mantiene en equilibrio por lo que para nosotros serían eones de tiempo, así como con el trabajo de su mente involuntaria o inconsciente, sin percatarse de nuestra existencia mas que cuando se siente afectado por todo lo que le ocasionamos con nuestra vida y “normal” comportamiento, que se traduce en deshechos, actividades depredadoras, malas acciones y emociones negativas, etc., que en un momento dado se le convierten en molestia, y nos ve como una colonia de estreptococos que se multiplicó y se salió de equilibrio y de control, y entonces ocurre que al hacerle crisis se rasca, lo que para nosotros es una catastrote, pues lo que hacemos en nuestro equívoco actuar antinatural con sus consecuencias lógicas y normales, le ocasiona al universo desde sentirse mal, hasta recurrir a sus mecanismos de defensa, con todo lo cual nos aniquila.

Lo cierto es que mientras ello no pase no nos nota, porque moramos en algo que para EL es poco menos que lo que en su gigantesco mundo sería un humilde átomo, y digo poco menos, pues insisto en que habitamos en un planeta que es solo una parte del átomo cósmico que es nuestro sistema solar.

Y así, para que le hiciéramos aunque sea cosquillas, tendríamos que dañarlo en asociación con los habitantes de muchos miles y miles de millones de habitantes de otras galaxias, constelaciones actuando negativamente al unísono.

Pero infección o no, por ello se ha dicho que el movimiento de la hoja de un árbol repercute hasta sitios y lugares insospechados; que no se mueve la hoja de un árbol sin la voluntad de DIOS, lo cual ocurre porque nada está aislado de lo demás, sino mas bien, absolutamente todo se encuentra concatenado formando una sola y gran final Unidad:

DIOS.

 

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Autor: Lic. Raúl Reynoso Bucio.

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