El Todo en Todo

579_effusion_1600 Con todo, ese Superser, no es, a su vez, sino sólo un microbio dentro de otro ser mas grande que él, el cual también es otro microbio dentro de otro mas grande, y así sucesivamente, ad infinitum, ya que toda forma viviente, ineludiblemente se encuentra contenida en otra mas grande.

Y cada forma viviente tiene y mantiene a cuerpos y seres más pequeños.

Así, las pulgas que viven en un perro no imaginan ni creerían, si alguien se los dijese, que están existiendo en un organismo viviente, cuyas pulgas están hechas de seres mas pequeños, quienes a su vez están conformados de átomos y demás componentes, que por cierto, y al igual que los humanos de este mundo, se sienten dueñas del perro en que habitan, como la humanidad se siente dueña del planeta Tierra y del universo, éste último al cual quieren conquistar en aras de poder y disponer a su antojo y conveniencia.

Al llegar a este punto del relato, cualquiera se preguntaría en justicia y por lógica, ¿cuándo, donde, y en que acaba todo esto?

La respuesta a pregunta tan válida es, que la unión y fusión de organismos pequeños, existiendo unos dentro de otros mas grandes, conformando a seres cada vez mayores y complejos en forma eterna e infinita, dan origen a un SER, que por grande no cabe en la cabeza, no se alcanza a razonar, a conocer ni a situar.

Mas correctamente dicho, detrás de todas las formas vivientes, que generan seres a su vez mas grandes en una cadena interminable e infinita, y por lo mismo incomprensible para la mente humana, se encuentra lo que ustedes denominan DIOS, la causa eficiente de todo cuanto ES, ESTA Y EXISTE, se manifiesta, detrás de Quien a su vez se encuentra D.I.O.S., Aquello que no tiene nombre, Quien subyace detrás de TODO, EL GRAN ETERNO E INFINITO CONTENEDOR DE CONTENEDORES, de cuerpos, de organismos, de seres vivientes, ¿recuerdan que les comenté de ello al final de capítulo 2?

Sí… su mundo, ustedes mismos, yo, y todo, es, somos, y son, como ese fruto que llaman granada, en que dentro de una de esas frutas hay muchas semillas, pero que están agrupadas en campos que las delimitan, similares a mundos pequeños, y que tales campos, junto con otros grupos de campos de semillas conforman a su vez a la propia antedicha granada, cuyo fruto fue altamente admirado, y por lo mismo, sirvió de ejemplo a las antiguas Asociaciones Secretas de tipo Fraternal que se han dedicado al estudio serio de la vida y de la existencia, a cuyo estudio la mayoría no desea voltear, embebidos en las cosas puramente materiales.

Así, la Granada es emblemática en parte de la esencia, existencia y de la presencia tanto de DIOS, como de D.I.O.S., Este Ultimo entendido como EL TODO EN TODO.

Y digo en parte, porque DIOS, y consecuentemente todo lo que lo constituye, no es solo material, sino que también está constituido de lo que la ciencia denomina antimateria.

En efecto, en cuanto al aspecto material de La Divinidad, estarán seguramente de acuerdo en que DIOS Es Todo, y por lo mismo, en que antes y después de Aquello que No-Tiene-Nombre no existe nada, pues de existir algo que no fuera parte de EL-ELLA-ELLO, sería tanto como admitir que DIOS no es todo, porque habría algo mas, ajeno a su Esencia, Presencia y Potencia o manifestación.

Tenemos así, que a la realidad material en que vive la humanidad la investiga la ciencia, la cual estudia y conoce solo un pequeño aspecto de DIOS, es decir, el aspecto material de La Divinidad.

Pero al igual que nosotros tenemos un cuerpo físico, que es la parte material nuestra, también estamos constituidos por pensamientos, emociones y sentimientos, los cuales a su vez están conformados por átomos, pero de diferente grado de condensación, es decir, difieren en grado de sutilidad.

En efecto, nuestro cuerpo físico está conformado por átomos, moléculas, células, etc., cuyos cuerpecitos se encuentran unidos por la energía de vida que contenemos, que se da en función de atracción y de rechazo, positivo y negativo, la cual ellos mismos generan al orbitar los electrones al núcleo, energía que es administrada por nuestro sistema nervioso central, sistema neurovegetativo, o sistema involuntario.

Pues bien, el propio Universo, en que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser, DIOS, contiene ese mismo tipo de energía que contenemos dentro nuestro y frente a nuestros componentes, pero hacia lo ultra macro inentendido por inconmensurablemente grande, la cual es manejada por lo que viene a ser un sistema nervioso central universal, energía y sistema que se encuentran vibrando, entre planeta y planeta, a lo largo y ancho de su, como dije, inconmensurable grandeza eterna e infinita, mismas que por estar los humanos contenidos en ese GRANDIOSO SER, se manifiestan en nuestro interior, de la misma forma que nuestra energía, la que recibimos del cosmos, se refleja en nuestros para nosotros minúsculos componentes biológicos, pues la Energía Divina todo lo traspasa, todo lo contiene, todo lo maneja, todo lo abarca, y lo que para nuestro cuerpo es un buen equilibrio de la energía, que se traduce en un optimo funcionamiento biológico y anatómico, y llamamos salud, mirando hacia arriba, hacia lo grande, lo infinito, esa salud universal, cósmica, recibe el nombre de orden y equilibrio.

Y sabemos que es así porque en el universo todo se encuentra existiendo en forma ordenada, relacionada y equilibrada, y lo vemos en el movimiento de los astros, de todos los cuerpos celestes, grandes y pequeños, los cuales se mueven bajo leyes de perfección, en ambos casos, y es así que en el universo y en nosotros funciona igual, pues al fin de cuentas nuestra salud corporal es eso, orden y equilibrio, de manera que manteniendo un buen comportamiento, una buena actitud, derivada de la conciencia que tengamos en un momento dado de este punto en particular, seríamos como unos átomos, como unos glóbulos, que concientes de su trabajo y de su existencia, amándonos unos a otros, cooperaríamos con ese maravilloso SER en el que nos encontramos metidos haciendo nuestra vida cotidiana produciéndole salud con nuestro actuar, con nuestro amor, con nuestro sentimiento religioso.

Pero, ¿que pasa?

Que su humanidad viven unos contra otros; siempre “hay una razón” para estar en conflicto.

La discriminación por ser unos y otros de razas distintas, de diferentes colores, de diversas ideologías e idiomas; de sentirse ser mejores unos frente a los otros, por las envidias, las críticas, etc., sin analizar que: raza, credo, color, costumbre, religión, idioma, estatura, capacidad mental y/o económica, etc., no son sino incidencias de la vida, de la existencia, que todos, en común, tienen en un mismo plano universal, planetario y cósmico, y que no son sino los trajes con que se viste su verdadera esencia espiritual, en que por lo mismo, no existe razón ni justificación alguna para bajo esa defectuosa panorámica funcionar en forma antinatural.

Si vemos a cada humano de este mundo como una célula de la Tierra, nos daremos cuenta que con ese equivocado proceder, no es extraño que se encuentre en ese deplorable estado en que se le tiene.

Si como ustedes, funcionaran sus propias células, sin orden ni sentido grupal, unas contra otras, es indudable que estarían todos enfermos, ¿o no?

Imaginen que pasaría si las células que deben formar y mantener un riñón, inconformes porque mejor desean formar parte del estómago o del hígado; o bien, unas células del riñón contra otras, molestas porque no quieren compartirlo, las mataran, ¿qué creen que produciría?

Cáncer por lo menos, ¿verdad?

Pues así, ni más ni menos, está su humanidad actual: enferma por la manera contra natura y contra conciencia en que viven, y por tanto, también su sociedad mundial.

Pero junto con ustedes, ¡¡¡¡¡ya se está propagando ese cáncer al planeta!!!!!

Es necesario que haya espíritu de equipo entre ustedes y que olviden las diferencias que, sin existir, han sido creadas en su mente y creídas por su humanidad.

¿Saben por qué?

Porque al ser nosotros parte del universo, lo enfermamos al contagiarlo también, como lo harían con nosotros nuestros componentes biológicos al trabajar en desorden.

 

 

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Autor: Lic. Raúl Reynoso Bucio.

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