EL COSMOS, UN SER VIVIENTE

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Aunque no lo parezca, el referido Cosmos está vivo, y como todo, tiene un principio, y por consiguiente, también tiene fin, relativa y materialmente hablando, porque en algún punto se acaba, pero a la vez, ahí empieza otro aún mayor, siguiendo el principio popular aquel que reza: “Donde termina una cosa empieza otra”

La galaxia más lejana que haya descubierto la ciencia hasta el día de hoy no es ni siquiera un puntito, ni un microbio, ni un átomo, ni se compara en nada con el tamaño de dicho Organismo.

Se los voy a ejemplificar, porque a veces es mas fácil explicar con ejemplos que con conceptos o palabras puras y simples.

Imaginen que fueran un pez que habita en alguna parte de las aguas marinas.

Estarían sin duda acostumbrados a la flora y fauna propia de ese acuático mundo, a sus peligros y condiciones generales, todo lo cual constituye un equilibrio, aquel que se habrían formado en su mente de peces a través de la costumbre de vivir ahí, el cual tendrían asimilado, y por lo mismo se habrían familiarizado con la forma en que son las cosas en ese hábitat.

Un día llega otro pez y les cuenta que en una ocasión viajando hacia arriba, muy lejos, hacia lo que para nosotros, humanos, es la superficie, pero para ellos, los peces, su cielo, y quedó sorprendido al descubrir que ese mundo acuático se acaba en su “cielo”, pero que inmediatamente después sigue otro mundo increíblemente extraño y distinto al marino, habitado por seres de lo más raro.

No tienen cola ni aletas, agallas, ni nada por el estilo, y no obstante eso viven muy a gusto ahí.

Usan unas cosas extrañísimas en las que vuelan sobre su cielo, (una embarcación que se transporta sobre la superficie del agua), pues como dije, lo que para ellos sería su cielo, para nosotros, humanos, lo es la superficie del agua; Esos extraños seres son de un material muy raro, pues tienen un material muy delgado, (piel), y no respiran agua sino que respiran otra cosa diferente, (aire), mismo que el pecesito curioso no pudo respirar cuando salió por unos momentos, incluso sintió morir.

Tienen el cuerpo horriblemente dividido en dos, (las piernas); sus aletas (brazos), son grandísimas, y al final de ellas tienen unas cosas similares a aletitas con las que agarran las cosas, (manos y dedos); no se ondulan para poder desplazarse, sino que con cada una de las aberturas de lo que sería la cauda, (las piernas), las cuales son muy largas, se desplazan y lo hacen en forma vertical y no horizontal, (parados); tienen una rara y extraña división entre el cuerpo y la cara, (el cuello), y entre la cara y el cuerpo forman una letra <ele>, es decir, no tienen posicionada la cara y el cuerpo todo en forma horizontal como los peces, sino que su cuerpo es vertical pero su cabeza es en cierto modo horizontal, ya que tienen “un quiebre” entre el cuerpo y la cabeza, (el cuello), y por si fuera poco pueden girar la cabeza con cierta independencia del resto del cuerpo, pues no la tienen fija.

A la vez, sus ojos no están en los lados, sino al frente.

Tienen también unas cosas muy raras, como antenitas blandas al rededor ( en derredor) de la boca y en la cabeza (bigote, barba y pelo), pero el pecesito no cree lo que le cuenta su amigo, porque está acostumbrado a ver agua, peces, y todo aquello que habita en el mar por doquier desde que nació, porque para todos lados siempre ha visto solo agua, pues no conoce ni siquiera el fin de su mundo, que sería, como se dijo, su cielo y nuestra superficie, y por si fuera poco, ni siquiera sabe que respira algo líquido, ya que está acostumbrado a ello.

Luego, narra de que al llegar a su cielo, nuestra superficie, viajó y vió ciudades nuestras, extrañísimas, (edificios) y que sus naves, nuestras embarcaciones, despiden materia letal, o sea el diesel o combustible que indiscutiblemente se filtra al mar, y que casi moría “al inhalarlo” sin saber porqué.

Vió a un raro espécimen así, un humano, que según su decir hacía cosas raras porque traía una cosa en la boca que subía y bajaba de tono (un cigarro), que se lo quitaba y se lo ponía, y al quitarlo le salía algo raro de la boca (humo), y que lo tiró al agua desde donde miraba todo el pecesito, y al acercarse a verlo y tratar de probarlo o de olerlo para estudiarlo, sintió una cosa horrible, (se quemó), y “eso” olía a algo inenarrable por nauseabundo, completamente incomprensible porque nada de eso se hace ni se conoce en el mundo de los peces.

De esta forma, comparativamente, les resulta a ustedes, humanos de este mundo, de incrédulo que puedan existir otras formas de vida en otros mundos, de los que son incrédulos y por ello sus pensamientos erróneos, pues consideran que de existir otras formas de vida, lo cual es materialmente imposible desde su punto de vista, serían en todo caso necesariamente iguales o parecidas a la vida de la tierra, más, así como el ejemplo de la historieta del pez, en que no existe parámetro de comparación entre los humanos y los peces, tampoco es comparable la vida de la tierra con la vida de otros sitios cósmicos.

Ahora piensen como si fueran un mineral, y comparen ese mundo mineral con el siguiente, el vegetal; luego como vegetal y consideren si creerían que existen otros seres llamados animales; luego como animal, si creerían todo aquello que son capaces de hacer los humanos, y llegarán a la conclusión de que no creerán lo que hay en el siguiente mundo de ustedes hacia arriba, el plano angelical, pero al menos, advertirán, sin duda esa gran desproporción que existe de un reino a otro.

De un plano de existencia a otro, no es la cosa como cuando salen de una nación y entran a otra vecina en que todo es igual, casi, y lo único que hay de distinto lo es la diferencia de idiomas, y lo que hay intermedio entre un país y otro, la línea fronteriza y anuncios y avisos en ese otro idioma.

Los Supra humanos, moradores del quinto reino universal, llamado también reino del hijo del hombre, son distintos a nosotros en esa o tal vez aún mayor desproporción.

Viven en forma diferentísima a nosotros, y tienen incluso muchísimas otras virtudes, y su mundo, que esta humanidad terrestre vislumbra muy pobremente, seguramente será diferentísimo al suyo y al concepto que tienen de las cosas, así como le resultaría al pecesito que solamente se hizo una idea de los humanos por lo que vio de ellos y del barco en que se transportaban, pero le faltó ver las ciudades y todo lo que existe y lo que se vive Tierra adentro en todos sentidos.

Siguiendo el ejemplo, a la humanidad le resulta increíble que este GRANDISIMO SER, el Universo en que estamos metidos, sea distinto a su forma de vida, como le resultó de increíble al pecesito cuando le hablaron del mundo siguiente, pero no por ello deja de ser eso y mucho más.

 

Autor: Lic. Raúl Reynoso Bucio.

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