CIENCIA, FILOSOFIA, RELIGION, ULTRATERRESTRES

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¿No han notado que pensar así es tanto como aceptar que DIOS es tan limitado que su capacidad de creación no le alcanzó más que para crearnos a nosotros?

No es de extrañarse que haya vida en otros planetas, sino lo extraño sería que no la hubiera, ¿no creen?

Imaginen a una de sus células preguntándose si habrán otras células existiendo en ustedes además de ella. Así de absurdo resulta creer que somos lo único vivo e inteligente existiendo en el universo.

Me recuerda la parodia que un día escuché, consistente en que una pulga le pregunta otra pulga si habrá vida en otro perro.

Así como se ha investigado que todas las células tienen inteligencia, y que no existe parte de nuestro cuerpo que no la tenga, así nosotros, como parte del universo, que no es otra cosa que un cuerpo viviente gigantesco, como otro papá en el que no pasamos de ser una especie de espermatozoide, también tenemos inteligencia, pero como derivado y en concatenación, en conexión con el propio universo. Recuerde que "como es arriba así es abajo", "como es lo grande es lo pequeño"

Y pensar que todavía se cuestiona la humanidad acerca de la existencia de “los extraterrestres”.

Noten que el término “extraterrestre” presenta un cierto dejo, además de despectivo, de incredulidad por la existencia de vida en otros lugares cósmicos, lo cual solo en cierto modo refleja la gran importancia que se da a si misma la humanidad de esta Tierra, considerándose lo mas valioso de la existencia, denominando desdeñosamente a los Hermanos Superiores como algo menos importantes que ustedes, como unos intrusos, pues consideran intrusos a los mencionados extraterrestres, como si el Universo fuera solo la tierra, solo de los terrícolas y de nadie mas, sin tomar en cuenta que en muchos lugares del mundo aman, adoran, respetan y tratan de realizar aquello que dijo un extraterrestre que vino a nosotros hace tiempo y dejó su enseñanza entre nosotros… El Cristo, quien muy claro dijo: “De arriba vengo y para arriba voy”, “Mi reino no es de este mundo”, “El reino del Padre es el reino de los cielos”, “Estaré 50 días con ustedes contados a partir de mi resurrección (Pentecostés), y me iré de regreso a mi mundo, a donde no podéis ir, mas voy a preparar un lugar para vosotros”. “En el reino de los cielos muchas las moradas hay”, con lo cual quedó muy claro que el provino de otro lugar, de otro planeta o estrella, ya vino y ya se fue, y por ello, es extraterrestre… aunque mejor dicho, para expresarlo con propiedad y respeto a su grandeza, creo que el término correcto sería el de Ultraterrestre.

Imaginemos por unos momentos a nuestros microbios llamando “nada” al espacio comprendido entre uno y otro de los corpúsculos que nos conforman y que pueden detectar, los que para ellos serían todos unos mundos o galaxias.

¿Seremos por eso nosotros una nada?

Pero DIOS solo hay uno, que es en sí la Causa Primigenia, Eterna e Infinita, Generadora de todo cuanto existe, de la que todo viene y a la que todo va.

Es aquello que subyace detrás de todas las cosas, detrás de todos los Dioses, porque es La Gran Mente Reguladora de todas las mentes contenidas en los distintos cuerpos – Espacios – Infinitos, que reglamentan la vida y existencia de todos los seres que se contienen unos a otros, en los, y a los que determina el trabajo a realizar en forma voluntaria e involuntaria, que para nosotros vienen a ser nebulosas, quásars, estrellas, planetas y demás, todo lo cual constituye el mecanismo que conocemos bajo el nombre de Universo, todo lo cual funciona a través y con ayuda de la energía que se precisa para ello, que está constituida de átomos, de la misma manera en que nosotros lo estamos.

Y así, cuando les pregunten que si han visto a DIOS, podrán contestar sin temor a equivocarse, que no hay un sitio a donde volteen que no lo vean, en forma semejante a como contestaría una de nuestras células a otra que le preguntara si cree en nosotros, que para ellas somos su DIOS, o si nos ha visto, pues a donde voltee verá quizá un espacio vacío, para ella infinito, que bien podría ser para ella todo un universo sin forma en el cual estuviera su mundo, ubicada tal vez en una parte de nuestro pulmón, o quizá del ojo, el pie, o qué sé yo, y por ello les digo que lo que hacen nuestros componentes dentro nuestro, repercute en todo nuestro organismo de la misma manera que lo que hacemos aquí repercute en todo el Universo que nos contiene.

Y así, analizando lo hasta aquí explicado, cuyos conocimientos recaen dentro de distintas disciplinas o agrupaciones de conocimientos, verán que ciencia, religión y filosofía son una continuidad y una complementación la una de la otra.

Que constituyen distintos grados de conocimiento de una misma cosa llamada al final de todos los conceptos, DIOS, y que por lo mismo no hay diferencia entre ellas, ni motivo ni razón para que exista antagonismo o rivalidad entre estas.

En otras palabras, partiendo de que DIOS ES TODO, la ciencia estudia una parte suya, su parte material; la religión estudia supuestamente su parte inmaterial, y la filosofía, grado máximo del conocimiento humano, reúne y sintetiza todos los conocimientos que la humanidad es susceptible de alcanzar, y se refiere a ambas mediante sus postulados.

“La unión hace la fuerza”.

Unamos, pues, ciencia, filosofía y religión sin prejuicio alguno, pero en base a un razonamiento lógico y armonioso, con el fin de aprender, entender, comprender, y finalmente atender, el orden y el sentido de todo cuanto existe, lo que dará la Maestría que tanto desea, que tanto precisa la humanidad actual de este mundo.

RESUMIENDO:

1.- Los conceptos que se mencionan en religión, como “Alma” y “espíritu”; 2.- Las cuestiones que se manejan por la ciencia en tratándose de aspectos materiales y biológicos, en que el punto de partida es el átomo, material o inmaterial, denso o sutil; 3.- La “casa” por la que el buen juez empieza, de las cuales la primera es nuestro cuerpo físico, el que además de ser nuestra casa principal es asiento de múltiples seres y de vidas microscópicas, todas las cuales dan existencia y forma a su vez a otros mas pequeños que ellos, y a nuestros niveles o cuerpos, físico, emocional, sentimental, mental, espiritual, intuicional, y que ya hemos considerado en párrafos anteriores; 4.- Las grandes “casas” constituidas por el planeta Tierra, el Universo, el Cosmos, las Estrellas, Galaxias, y cuerpos cada vez mas grandes, contenedores unos de otros, y formadores de Seres mas grandes, son todas al final una sola cosa: DIOS, el cual es por eso Uní múltiple: “Uni” porque es un solo todo, y “múltiple”, porque siendo uno, está formado de múltiples dimensiones, seres y contenedores mas pequeños, al igual que nosotros, pues somos imagen y semejanza suya, con lo que se demuestra que está concatenado, unido, relacionado, integrando una sola unidad.

De la misma forma que un hecho aparentemente aislado, como una conflagración de seres microscópicos que sucede en nuestro dedo gordo del pié llega hasta nuestro cerebro, y que la ubicación y distancia de uno y otro representa para tales microscópicos seres una distancia inimaginablemente grandísima, pero que por el “milagro de la potencialidad del sistema nervioso llega la señal de ello a nuestro cerebro en millonésimas de segundo, pues lejos o cerca, grandes o pequeños, los universos recogen toda información de la misma manera que DIOS recibe nuestro actuar, pues de esa misma forma todo lo que hacemos o dejamos de hacer, de creer, de pensar, sentir, o de decir, produce consecuencias que viajan, no solo a nuestro planeta, sino a lo largo y ancho de todo el universo, trascendiendo hacia los universos que contienen a los universos, o sea, de los contenedores unos de otros, afectando a todo cuanto Ser tienen y contienen, entre los cuales están nuestros Hermanos Superiores, mal llamados “extraterrestres”.

Entonces, todo está ineludiblemente amalgamado, de la misma forma que ciencia, filosofía y religión lo están también, en que cada una estudia distintos aspectos de DIOS, las cuales no son oponentes entre sí, sino que integran un conocimiento mayor llamado Cultura Cósmica, pues en el Espacio hay vida, como en nuestro interior y espacios intercelulares la hay también, de manera que la ciencia estudia la Cosmobiología, o sea, la vida en el Cosmos, como la Biología la vida materializada en la Tierra, sus habitantes, hijos y reinos, como a su vez la religión analiza la vida inmaterial que existe en nuestro espíritu y nuestra alma, y la filosofía los postulados y conocimientos de tipo ético, lógico, moral, etcétera, y finalmente, universal.

Dejemos ya de solo temer a DIOS, de pedir a DIOS; dejemos de solo adorarle, y comencemos a estudiarle, a conocer y re conocer a nuestros Hermanos Cósmicos Mayores, como El Cristo, pues así nos acercaremos más a EL-ELLA-ELLO al conocer las leyes y designios Divinos.

 

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Autor: Lic. Raúl Reynoso Bucio.

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