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CAMBIO DE ERA, TERCER TESTAMENTO

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En los capítulos previos que conforman esta narración me he referido a lo que ahora a continuación se comenta:

Los humanos de este mundo no son los únicos a quienes ha sucedido esto, ya que por todo ello pasaron los espíritus elevados, quienes al inicio de su evolución experimentaron y vivieron lo mismo que las mayorías de terrícolas, sólo que entendieron que esa no era una correcta manera de vivir, y decidieron dejar la pereza, el instinto y la comodidad, la ira, la gula, etc., para trabajar por su transmutación, pues la transformación tiene un precio, y ese precio empieza en cierto modo por la fórmula inteligente mencionada en líneas anteriores.

Hay, pues, que romper el apego, el dejar de dar gusto a los sentidos inferiores.

Sin embargo el común de la gente no quiere o no sabe disciplinarse ni siquiera a nivel físico, pues es mas agradable y deseable la vida que para muchos comienza cada viernes al salir de sus trabajos o Escuelas, días en que su placer es beber o drogarse, bailar, o di-vertirse, verterse en dos perdiendo su unidad, en una especie de protesta por haber trabajado en la semana, o tal vez considerando el consabido “ya me lo merecía”, lo cual sucede debido a que no conocen otros valores, otros objetivos, porque al vivir en conciencia de cuerpo y no en conciencia de Alma, ignoran la grandeza de las facultades de que están constituidos, desconociendo todo lo que pueden lograr con los dones Divinos de que están dotados, y con ello la grandeza de su Ser, del que lo mas palpable que tienen porque en él viven, es su cuerpo físico, pues es el templo del espíritu, el cual con todo y lo equívoco del uso que da placer a los sentidos y los vicios, es un manojo de perfección física que nunca será igualado por humano alguno de este mundo.

De esta forma, el inicio del cambio que tanto se precisa en este tiempo en que la degradación de las personas ha llegado a su máxima expresión en este mundo, comienza cuando se trabaja en la conciencia de Alma y se deja de lado la conciencia de cuerpo, porque al no estar atados a la complacencia de los sentidos, y de continuar en los vicios llamados pecados (errores) capitales, dejan la materialidad de esta vida de lado, toda proporción guardada, y esto sucede porque al eliminar la materialidad del cuerpo, lógicamente ya no les seducirá la necesidad de atender esas marañas de complacencias y estarán listos para trabajar en los verdaderos valores, cuya actitud positiva constituye la interrupción del sufrimiento que se experimenta cuando la materialidad del cuerpo no se ve satisfecha.

Es importantísimo saber y realizar, que no se debe de dar ni recibir sufrimiento a nadie, ni aún a ustedes mismos.

En estos momentos tan difíciles cobra una gran importancia, y demanda gran atención, el darse cuenta de que es tiempo de sembrar para cosechar.

¿Y qué es lo que se siembra y cómo?

Pues se siembran buenas acciones, buenas actitudes, y todo lo que emana del Alma y del Espíritu, de tal suerte que para ser un buen sembrador, se requiere primeramente dejar la conciencia del cuerpo, pues el cuerpo solo genera ataduras a la comodidad, a las complacencias de sexo, dinero, poder, etc., permanencia, en este mundo material, mientras que el Alma y el Espíritu generan los verdaderos valores, las acciones dignas.

Somos muy afortunados de ser invitados al cambio de una Era, de asistir a la etapa del llamado juicio final o salto cuántico para entrar a la nueva Edad de Oro, y más que invitados, de ser testigos presenciales de ella.

Pero de la misma manera somos testigos presenciales de nuestro propio actuar, y de la paga que recibiremos a cambio de ello.

Vamos a ser testigos en su momento de nuestro siguiente destino, que corre parejo a nuestra decisión, conducta y comportamiento.

¿Entienden?

A diferencia de otros estratos cósmicos de vida, como sabemos, este universo tridimensional se caracteriza por ser un espacio – tiempo de libre albedrío, en cuya zona cósmica cada ser humano decide la forma, momento y términos en que quiere vivir, en que quiere cambiar, en que decide sembrar para cosechar, de forma que son totalmente libres de elegir, pero a cambio de esa libertad se les ha dado la responsabilidad de sus actos.

Por ello se les permite actuar como creen conveniente o simplemente como se les antoja, más, no olviden que a la vez generan consecuencias, que van en proporción directa de su actuar, de su decisión. En otras palabras ustedes son los arquitectos de su propio destino, son la causa, origen y destino de sus decisiones, de su conducta.

Todo aquello que se hace, se dice, se cree, se siente y se piensa, se desplaza en ondas de energías que viajan al universo y se impregnan también en este planeta, transformando su estado vibratorio y consecuente polaridad energética y la de todo aquello que les rodea, afectando en primer término a la Tierra, hasta llegar incluso a seres que habitan otras regiones del universo, visibles e invisibles, materiales e inmateriales, generando efectos que tarde o temprano necesariamente se volverán hacia ustedes mismos, ya por bien, ya para mal.

De esta suerte, si dieran a ustedes mismos y a sus semejantes, así como a todos los seres con que coexisten, sean minerales, vegetales, animales, plantas o cosas, superiores o inferiores, gigantescos o microscópicos, el trato, la consideración, el respeto y el amor que dignamente merecen por formar todos parte de la Creación Divina, estarían cumpliendo adecuadamente con el espíritu que todo lo anima, y de igual forma serían buenos jueces, teniendo un buen empiezo en sus “casas”, (ver lo referente a las distintas casas en capítulos anteriores), lo cual se traduce en que por respeto, por conocimiento y conciencia de las cosas se religarían, primero con ustedes mismos, y después con todo lo que les rodea.

Cuando una persona le presta a otra una casa para que viva gratis en ella, si es persona agradecida y de buen proceder, lo menos que puede hacer es cuidarla y conservarla lo mejor que se pueda, e incluso regresarla en el mismo buen estado en que la recibieron, si no es que mejor, en agradecimiento al dueño de ella, situación poco frecuente, por cierto, ya que por regla general buscan luego la forma de no devolverla o quedarse con ella, y si la regresan, lo hacen dejándola en deplorables condiciones, ¿no es verdad?

Pero ustedes, que no solo les “prestaron” la casa Tierra, sino que hasta les prestan la propia vida de ustedes mismos, pues su planeta, su cuerpo, su vida, su propia existencia, no son suyos, sino de DIOS, y el “ser ustedes” realmente implica únicamente la responsabilidad de cuidar de ustedes mismos y de todo lo que les rodea, no el ser dueños, ni dominadores absolutos, mucho menos abusadores de lo que existe, y por ello desperdiciarlo todo.

Pero ¿Qué sucede aún con su propio cuerpo? para no ir tan lejos, lo tienen y mantienen excedido de peso o falto de alimento, dedicados a ingerir toda clase de sustancias y pseudo alimentos, solo por placer, originando excesos de peso, anorexia, bulimia, drogadicción, etc., no todos pero una buena mayoría, ¿no es cierto?

Más, volviendo al ejemplo de la casa prestada, cuando el usuario es persona agradecida, libre y de buenas costumbres, si agradece al propietario de la casa el que se la hubiese prestado,¿porqué a DIOS, que no espera nada de esto, no lo necesita ni lo exige, no se lo agradecen cuidando todo lo que les ha dado, que lo es primeramente su propia vida, así como el planeta y sus contornos, regresándola en mejores condiciones que como la recibieron? o sea: las siete casas que fueron consideradas anteriormente.

El problema que vive la humanidad lo constituye en sí el hecho de que ésta se encuentra en el parte aguas que constituye la terminación de la era de piscis y el inicio de la era de acuario.

Se sabe que cada signo tiene una palabra clave, y en el caso, la palabra clave de piscis lo es “yo creo”, mientras que la palabra clave de acuario es “yo se”.

Del “yo creo” de piscis se deriva la fe, el creerlo todo, la propia religión, mientras que del “yo sé” se deriva la ciencia, la comprobación, y ha sido motivo de graves desentendimientos y desenlaces para la humanidad, así como la causa de que se considere antagónicas a ciencia y religión.

Tenemos que en la era del creer, era de piscis, se hizo presente el saber por medio de Santo Tomás, quien no se sintió satisfecho con la fe pura basada en un creer a ciegas el regreso del Maestro, sino que por duda o desconfianza pidió comprobar la veracidad de la resurrección mediante la introducción de uno de sus dedos en los huecos que dejaron los clavos y lanzas en el cuerpo del Maestro, cuya situación fue mal vista en ese tiempo porque imperaba el efecto de la referida era de piscis, el creer, a como diere lugar, como una obligación.

Pienso que Santo Tomás bien puede considerarse como el primer masón por dudar y exigir comprobación de las cosas para estar seguro.

Y así, en este parte aguas, la humanidad se debate entre el creer de la fe, parte final de la era pasada, y el saber, efecto de la naciente era del aquarius, fuente de la ciencia, porque la creencia y la sapiencia están unidas por un intermedio llamado duda, necesidad de comprobación que lleva hacia la certeza, hacia el conocimiento, más, erróneamente se ha considerado que ambas son contrarias o enemigas, cuando éstas son en cierto modo extremos de una misma cosa, las piernas de la humanidad, producto de la misma humanidad pero de dos momentos históricos y astrológicos distintos, en cuya incomprensión y falta de reconciliación entre una y otra por incomprensión de la humanidad a dejar de considerar a una y otra como herramientas para el avance, se ha establecido un abismo que separa a quienes apoyan el creer de los que apoyan el saber.

Lo cierto es que una y otra se van dando la mano para pasar de la fe a ciegas, de creer en lo que no se ve, a la fe que se tiene cuando se saben y se han comprobado las cosas, cuando se tiene una base que permite arribar a un resultado cierto, transformando lo que se conoce como fe en lo que se conoce como certeza de las cosas, la comprensión y la conciencia.

Así, pues, ciencia y religión estudian y practican dos aspectos distintos de la misma fe, pues la fe o certeza de las cosas, acontecimientos y personas, se tiene tanto por el creer como por el saber, de tal manera que hablamos de dos aspectos de la fe, de dos eras distintas, pero que conllevan a la explicación de la causa, origen y destino de la humanidad, en que uniendo ciencia y religión como partes de un mismo todo, ésta acepta los conceptos, posibilidad y existencia de mundos superiores al analizar bajo el contexto lógico de la ciencia, y cae en la cuenta de que en los dichos mundos superiores moran los Angeles, como ustedes los denominan, es decir, en otras regiones del Universo, y de igual manera el propio Sr. JESUCRISTO y el Sr. JEHOVÁ, quienes también se encuentran existiendo en otros estratos del mismo Universo.

Es de esta forma que al analizar las cosas mediante la forma acuariana de verlas, es decir, mediante la lente de “saber” en lugar de “creer”, al usar el entendimiento y la intuición, la humanidad deja de ser niña en espíritu aún cuando tenga un cuerpo físico de adulto, y va comprendiendo el Plan Divino a través de perderle el miedo a lo que había considerado como misterioso, siendo así como pasa de niño espiritual a adolescente espiritual, para poco a poco alcanzar la madurez en ese terreno, la cual se obtiene a través de dejar de estar en una actitud de terror a la realidad que impera en el universo, y dejar también de solo pedir, de solo temer a DIOS, para pasar a estudiarlo, conocerlo, y comprender cual es su esencia, origen y destino, y nuestra verdadera responsabilidad en ese desarrollo, haciendo a un lado especialmente el temor a EL, como sucedió cuando se fue niño en que en cierto modo se temía a papá, para pasar luego a conocerlo conforme fuimos creciendo, y en la medida que eso ocurrió, fuimos cambiando ese miedo por conocimiento, amistad, y una mejor convivencia y calidad de vida superior.

Un síntoma muy valedero y aceptable, por no decir innegable, de que la humanidad ha comenzado a crecer en espíritu y en verdad, es cuando deja de pensar que es un humano comenzando a vivir una experiencia espiritual, para concientizar y practicar, que en realidad se es un espíritu viviendo una experiencia humana en este mundo, en esta dimensión, en esta frecuencia de luz…

 

Autor: Lic. Raúl Reynoso Bucio.

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**Hombre De Las Estrellas**

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