Nuestras frecuencias vibratorias son esencialmente nuestros estados espirituales. Más específicamente, son las medidas de nuestros niveles de conciencia, y describen nuestros estados de ánimo, valores y pensamientos dominantes en nuestras mentes.

Pero, medir las frecuencias vibratorias es difícil de hacer con precisión, debido al sesgo del ego. Podemos hacernos una idea de nuestras frecuencias vibratorias por nuestra cuenta a través de una contemplación meditativa; sin embargo, encontrar a alguien que tenga experiencia en esa área nos va a dar una lectura mejor y más precisa.

¿Qué son las frecuencias de vibración?

Las frecuencias vibratorias son las medidas de las energías en nuestro sistema. Cada cosa está hecha de energía, y su velocidad de oscilación y vibración realmente agrupa los tipos de energía.

Esos niveles medios a los que vibra nuestra energía son las llamadas frecuencias vibratorias.

Todas las emociones, pensamientos e ideas tienen algunas frecuencias vibratorias especiales, mientras que las que son más deseables tienen frecuencias mucho más altas, a diferencia de las indeseables.

La jerarquía de nuestra conciencia

De hecho, hay algún tipo de jerarquía en nuestra conciencia, que es la clasificación de todas esas diferentes ideas, emociones y pensamientos que pueden ser dominantes en nuestras mentes.

  • 700hz+ – Iluminación
  • 600hz – Paz
  • 540hz – Alegría
  • 500hz – Amor
  • 400hz – Razón
  • 350hz – Aceptación
  • 310hz – Buena voluntad
  • 250hz – Neutralidad
  • 200hz – Coraje
  • 175hz – Orgullo
  • 150hz – Ira
  • 125hz – Deseo
  • 100hz – Miedo
  • 75hz – Dolor
  • 50hz – Apatía
  • 30hz – Culpa
  • 20hz – Vergüenza

Cuando tenemos altas frecuencias de vibración, pueden suceder porque nuestra alma y mente encarnan emociones que están más arriba en la lista. Cuando son bajas, significa que caemos víctimas de las emociones negativas en algún lugar de la parte inferior de esta lista.

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Estos números son en realidad frecuencias hertzianas, y miden el número de vibraciones en cada segundo.

Medición de nuestras frecuencias de vibración

Podemos medir nuestras propias frecuencias vibratorias; sin embargo, el proceso es bastante desafiante, y requiere ser honesto con nosotros mismos.

Podemos meditar en nuestras emociones dominantes, y permitirnos sentir como nos sentimos sin ningún juicio, tomando notas mentales de todas esas emociones que suceden, y cuán poderosamente las sentimos.

Debemos encontrar nuestra emoción dominante en la tabla anterior, y esa será nuestra frecuencia vibratoria aproximada. Pasar más tiempo contemplando nos va a acercar al número real que vamos a conseguir. Sin embargo, honestamente, la medición de nuestras frecuencias vibratorias nunca será precisa como esperamos.

El sesgo del ego evitará la automedición.

De hecho, el problema está en el sesgo del ego que es nuestra tendencia a inflar nuestra puntuación simplemente porque nuestro ego quiere que nuestras frecuencias vibratorias sean mucho más altas. A menos que superáramos nuestro ego, el proceso de auto-medición de nuestras frecuencias vibratorias sería inexacto.

Sin embargo, también puede ocurrir lo contrario. La falta de autoestima a menudo resulta en frecuencias vibratorias más bajas, pero también puede causar que subestimemos aún más nuestras frecuencias.

Atar mucho de la autoestima de nosotros mismos al número puede ser tentador, la forma en que mucha gente lo hace con algunas plataformas de medios sociales.

Sin embargo, no es el número en particular lo que importa tanto; en realidad es la dirección en la que se mueve.

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